Jul 13, 2022 | Pueblos Originarios

La Matanza: tierra de pluriculturalidad

Nota al Pie dialogó con Paula Alvarado Mamani, representante legal de la comunidad Tres Ombúes, quien explicó la importancia del reconocimiento indígena en el distrito.
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Tres Ombúes es un espacio sagrado de la cultura Querandí, al cual Paula pertenece hace años. Crédito: Facebook PauMer Thañiq Yuyay Alvarado Mamani.

Hace tiempo que la comunidad Tres Ombúes, ubicada en el partido bonaerense de La Matanza, reclama el reconocimiento indígena por parte del Municipio. 

Para saber más al respecto, Nota al Pie dialogó con Paula Alvarado Mamani, representante legal de la comunidad Tres Ombúes. 

Además de ser abogada y defender los derechos de la comunidad Tres Ombúes, Paula Mamani es miembro colla de la misma, por lo que lleva dentro de su sangre el sentimiento de pertenencia a esta cultura.

¿Creés que el municipio de La Matanza reconoce los orígenes indígenas?

El partido de La Matanza no reconoce los pueblos originarios que habitamos el territorio. Ni tampoco la identidad matancera que, con el resultado de exclusión territorial, hizo que hoy el Municipio de La Matanza sea un municipio súper amplio, de plurinacionalidad y pluriculturalidad. 

Actualmente, hacen una negación completa de todas las identidades. Incluso el nombre de La Matanza se debe a masacres, batallas que se llevaron adelante en el lugar alrededor del año 1536. 

Niegan el origen de ese nombre y de las identidades que habitaron; los querandíes, guaraníes y más. Cada vez aplican más políticas racistas y menos políticas educativas.

¿Qué sentís al formar parte de la comunidad Colla y Tres Ombúes?

En lo personal, mis raíces están en la provincia de Jujuy, por parte de mi padre; por lo que hay cosas que siempre las tuve presentes. Pero al venir a Buenos Aires, a un sistema diferente, uno se torna en forma individual muchas cosas que había aprendido en su infancia colectiva. 

Entonces, hoy la comunidad me da ese respaldo comunitario. Esa armonía y hermandad de mi ser. Por otro lado, formamos un consejo de mujeres, donde hay articulación y respeto. Una tiene un problema y nos ayudamos todos. 

Hoy en día hacemos videollamada. Somos nueve personas ayudando a solucionar un problema a una compañera, una hermana. Así nos articulamos actualmente, lo comunitario implica un trabajo que se perdió de lo individual.

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Paula defiende cada derecho del sitio arqueológico matancero y está en sus planes continuar haciéndolo. Crédito: Facebook PauMer Thañiq Yuyay Alvarado Mamani.

Contame sobre la llegada indígena al territorio matancero

La llegada se divide en dos épocas. Los hermanos estaban en aquel momento. La llegada fue del extranjero, del español a este territorio. Ahí surgió la división de los Estados nacionales… ya había pueblos originarios.  

Con respecto a la actualidad, lo que hubo fue una especie de migraciones internas debido a factores económicos, culturales, ambientales y laborales. Hacen que hoy nos concentremos en La Matanza y empecemos a unificar trabajo, hermandad; y estrategias de supervivencia, porque en algunos territorios a veces no hay agua, gas o luz, como lo que pasa en Tres Ombúes. 

¿Cómo creés que podría tomarse conciencia sobre la importancia de los primeros habitantes de la comunidad indígena de La Matanza?

El primer reconocimiento que se debe hacer es reconocer que en la actualidad hay pueblos indígenas en el municipio. Después, todo lo que conlleva políticas públicas. Primero, reconocimiento de diversidades. Después, pensar un área específica del municipio destinada a pueblos originarios. 

Tres Ombúes fomenta el reconocimiento de dos maneras. La primera es interna. Persona o hermanos que se cuestionaron su origen desde siempre y acompañan a la organización y fortalecen su identidad, tiene un reconocimiento de dónde vienen. Es un proceso de autoconocimiento súper importante. Un derecho humano, la identidad de uno. 

Por otro lado, reconocimiento externo. Si bien el municipio dice que no hay indios, sí hay un reconocimiento de la sociedad civil; u otras asociaciones indígenas, sindicatos, centros de educación, escuelas. 

Dentro de la sociedad, hay reconocimiento. Lo hemos logrado. Por ejemplo, yendo a explicar en las escuelas a contar nuestra historia o invitarlos a participar de alguna actividad. 

Al estudiar abogacía, ¿sentiste la necesidad de defender los derechos de tu pueblo?

En mi caso, el estudio de la abogacía viene desde los once años, después de haber leído El Diario de Ana Frank. Ese libro me marcó el tema de ayudar, colaborar, defender para que eso no vuelva a ocurrir. 

Yo estuve desde chica en el ámbito indígena. Siempre pensé en reivindicar nuestra lucha. Toda mi orientación en la facultad fue en los derechos humanos y en especializaciones, pueblos indígenas. Una cuestión de reivindicar eso. 

Ahora estoy en una etapa en la cual a los conocimientos occidentales les estoy sumando mi cosmovisión. Eso me lleva a reflexionar y criticar el sistema que me enseñaron en la facultad.  Me cuestiono procedimientos administrativos, judiciales, y pienso en incorporar la matriz indígena en todos los ámbitos del estado.

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El templo de Tres Ombúes se ubica en la Ruta Provincial 4 (conocida como Camino de Cintura). Crédito: Facebook PauMer Thañiq Yuyay Alvarado Mamani.

¿Creés que hoy en día sigue existiendo la discriminación hacia los pueblos aborígenes? ¿Por qué?

La discriminación y el racismo siguen existiendo, y se profundizan día a día. No solo nos discriminan o generan diferencias, sino que los pocos que son aliados toman nuestros conocimientos y los venden.

La razón es el paradigma del nacimiento de un Estado Nación en América con una mirada discriminadora. Yo no necesito que alguien sea empático con mi situación, sino que la respete, que el otro entienda la diversidad cultural. El Estado Nación está compuesto por 43 pueblos indígenas; 43 lenguas; 43 religiones; espiritualidad y culturas, normas de convivencia. No se puede pretender la homogeneidad. 

¿Qué es lo que más valorás de raíz indígena?

Toda la cosmovisión andina. Nosotros tenemos amor a la tierra, al territorio; a la Pachamama, que es la vida, esas son mis guías espirituales. También la dualidad. No solo entre hombre y mujer, sino entre el sol y la luna, como complementariedad. 

Son principios que nos guían. Esos son mis puntos de valores y que hoy reivindico constantemente. Después, por supuesto, con la manera de celebrar nuestras ceremonias y músicas. La muerte, para nosotros, no existe. Estamos todos en diferentes planos. Por ejemplo, mi abuela no está físicamente, pero sí espiritualmente. En mi familia la seguimos convocando. 

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