Ene 25, 2022 | Sociedad

Caso Cabezas: El mayor crimen contra la libertad de expresión (primera parte)

El reportero gráfico José Luis Cabezas fue baleado el 25 de enero de 1997 en Pinamar. Las fotografías al empresario Alfredo Yabrán le costaron la vida. NAP rememora junto al periodista Gabriel Michi aquella jornada
El crimen de José Luis Cabezas despertó en la sociedad argentina un reclamo masivo a las libertades de expresión vulneradas, además de un importante acompañamiento a les periodistas, reporteros, fotógrafos y medios de comunicación en reclamo de justicia, un hecho único a nivel mundial. Crédito: Abraham – Departamento de Diseño – Nota Al Pie

En la bulliciosa década del 90, época del 1 a 1 (dólar=Peso), la pizza con champagne, el Menemismo y otros detalles escabrosos que caracterizaron aquel periodo (atentados a la comunidad judía), un hecho periodístico afectó directamente al mundo del periodismo: el homicidio del fotógrafo José Luis Cabezas. Por primera (y única) vez en tiempos de Democracia Argentina, la noticia afectaba directamente a los medios de prensa. Y de manera brutal, un colega era asesinado por las mafias del poder. 

A raíz del 25to aniversario de su homicidio, en pos de mantener vivo su memoria y su recuerdo, Nota Al Pie entrevistó al periodista Gabriel Michi, compañero de equipo de José Luis Cabezas en la Revista Noticias. En esta primera parte, abordamos los acontecimientos previos al suceso, las afamadas fotos a Alfredo Yabrán y las señales amenazadoras, post imágenes.

Los tiempos de calma 

Ubicándonos en tiempo y espacio, nos encontramos en plena temporada alta, en la cual Pinamar gozaba de gran prestigio local e internacional y la ciudad crecía a pasos agigantados dada las inversiones y el lujo de sus alojamientos y playas. ¿Cómo fue esa previa, de aquel recordado verano del 96? 

Fue un verano de muchísimo trabajo. Realizamos muchas notas importantes con José Luis, y, de hecho, en aquella década del 90, hubo un crecimiento laboral destacado por parte de los medios quienes realizaban coberturas en verano en distintos destinos. Uno era Mar del Plata, el otro era Pinamar y el otro era Punta del Este (Uruguay). En algunos casos, hasta Miami (Estados Unidos). Había recursos para hacer todo eso, y en general, el mayor despliegue de periodistas y fotógrafos por parte de la revista Noticias (donde trabajábamos) las hacía en Punta, siguiendo Pinamar en importancia.  

Ese verano en particular, que termina con la -recordada- foto de José Luís a Alfredo Yabrán (1944-1998), fue una temporada en la que metimos cualquier cantidad de notas, incluso más que las que se vendieron desde Punta del Este. Fue un verano muy activo, de mucha noticia en Pinamar y particularmente de una búsqueda muy fuerte nuestra, ya que cubríamos todas las secciones. No solamente hacíamos política, información general, sino que ofrecíamos cobertura para las demás secciones: deportes, espectáculos, costumbres y demás. 

Fue infernal la cantidad de notas diarias que teníamos que hacer. A diferencia de lo que pasa con el resto de los medios, en temporada, los fines de semana en los lugares turísticos se activan mucho más, hay muchas más noticias que durante la semana. La verdad que era un trabajo muy fuerte, que nosotros disfrutamos mucho con José Luis. Nos divertíamos mucho, éramos un equipo muy armónico. Nos conocíamos desde hace muchas temporadas y eso hizo que fuera muy productivo el trabajo. 

Alfredo Yabran, empresario dueño de las principales empresas de Correo Privado en la Argentina (Oca y Ocasa, a destacar) se jactaba de ser una persona anónima, quien trás las sombras, manejaba y controlaba su poder impartiendo el miedo entre sus inmediatos y semejantes. El lente de Cabezas acabaría con su anonimato, y esa imagen, tapa de la Revista Noticias, le costaría la vida al fotógrafo. Crédito: José Luis Cabezas Revista Noticias

Enero fue un mes muy fuerte, y en febrero bajó bastante la actividad. Si bien el primer mes fue intenso, su último fin de semana fue el más potente informativamente hablando, ya que se sucedieron una serie de eventos importantes en Pinamar. Por ejemplo, la fiesta de cumpleaños de (Oscar) Andreani y el desfile que organizaba (Roberto) Giordano.  

Era la época del 1 a 1 y en los desfiles caían figuras internacionales. Económicamente no resultaba oneroso y terminaba por cerrar una mega temporada. Nosotros en general, cada vez que realizamos cobertura, llegábamos el 20 de diciembre a la temporada y nos íbamos en la segunda quincena de febrero. Inclusive nos hemos quedado hasta principios de marzo. 

En medio de esa temporada, llena de eventos de diversa índole, les llega el dato de que un tal Alfredo Yabrán se encontraba veraneando en la ciudad. El personaje no era más que conocido por las denuncias presentadas por el ministro de Economía de ese período, Domingo Cavallo (1991-1996). ¿Cómo fue la manera de proceder a partir de recibir dicha información? 

Nosotros cubríamos todas las secciones y mi fuerte en particular era el tema político y de información general. Y era lo que más me interesaba en realidad. Y yo ya había participado de varias investigaciones sobre Alfredo Yabrán previas a la denuncia de Cavallo. La revista Noticias había sido el medio que más lo había investigado, ya desde el año 1991. En este caso en particular, cuando se hizo la primera nota sobre él, la custodia sacó a los tiros a los periodistas del medio de las afueras de su mansión (Pueyrredón 1501, Martínez). 

De hecho, antes de dichas denuncias, Noticias logró entrevistarlo en dos oportunidades, con la condición impuesta por Yabrán de que no le sacaran fotos. Incluso lanzó dos frases – muy recordadas- al consultarle el por qué no de dicha cuestión: consideraba que “sacarle una foto a él era como pegarle un tiro en la frente”. Y además se jactaba de que “ni los servicios de inteligencia tenían fotos suyas”. 

Es decir, previo a ese 23 de agosto de 1995 en que Domingo Cavallo hace la denuncia en el Congreso de la Nación, informando que había una mafia enquistada en el poder, cuyo jefe era Alfredo Yabrán, el medio ya lo venía investigando. En mi caso particular, como venía cubriendo temporada en la mayoría de los casos en Pinamar, había conseguido muchas fuentes que me pasaban información sobre los emprendimientos (Barrio privado Terrazas al Golf; Hotel Arapacis – rebautizado Terrazas al Mar) que estaba realizando en la ciudad.  

El periodista Gabriel Michi fue compañero y amigo de Jose Luis Cabezas durante su etapa en la revista Noticias. Su participación en el esclarecimiento del crimen fue vital para hallar a les culpables. Crédito: PulsoNoticias.com.ar

Incluso aquellos que me facilitaban información, me indican donde tenía carpas (Balneario Las Costumbres), donde vivía (Narbay, ubicado en Ballenas 124) y sobre otros proyectos que tenía, todo aquello previo a las conocidas fotos. Obviamente, cuando Cavallo denuncia en el Congreso, todo el periodismo enciende las luces para intentar saber quién era este personaje tan poderoso y enigmático. Nosotros ya teníamos el background de haberlo investigado previamente.  

Finalmente, en febrero del 96, casi de regreso para volvernos a Buenos Aires, y apagándose la temporada recibo la información de una fuente mía, informando que “mañana llega el tío”. Le decían así para evitar nombrarlo por su nombre, por el miedo que generaba. De hecho, algunos de sus custodios formaron parte del grupo de represores que actuaron durante la última dictadura militar.  

Yabrán generaba dos cosas: miedo para aquellos que estaban enfrentados con él o complicidad, para quienes eran comprados por él. En el caso nuestro, había un interés periodístico particular, que era ponerle rostro al personaje más enigmático y poderoso de aquella década del 90. Nuestra fuente nos informó que Yabrán estaría el 15 de febrero en Valeria del Mar, en el Balneario La Pérgola a las 6 de la tarde.  

Justamente, con José Luis teníamos pautado al otro día una nota con el actor Miguel Ángel Solá en Mar de las Pampas. Llamé a la revista, pidiendo abortar esa entrevista indicando que se me había presentado otra cuestión. Sin decir que teníamos la chance -remota- de poder conseguir las fotos. Me indicaron que la nota con Sola debía realizarla sí o sí, ya que hacía cuatro años que no realizaba una entrevista de esa índole. Entonces con José Luis realizamos la nota rápidamente y viajamos a Valeria del Mar y cuando llegamos ya él no se encontraba.  

Entonces, decidimos al día siguiente realizar una guardia periodística cerca de la casa de Yabrán desde un descampado, en donde se veía el ingreso al domicilio. Llegamos a las 7 de la mañana y al rato, lo vemos ingresar a su casa con un maletín. José Luis realizó una primera tanda de fotografías a Yabrán, pero de espaldas, por lo que no tenía mucho valor periodístico. Posteriormente seguimos haciendo la guardia, e inclusive lo seguí en un momento que salió de su domicilio. Sin la posibilidad de que José Luis obtuviera alguna imagen acorde.

Jose Luis Cabezas era conocido por su ojo para retratar de las maneras más exóticas y genuinas, a los personajes más importantes de la farándula y la política Argentina. A través de su cámara, capturó a artistas tan variopintos como Miguel Ángel Sola, Mirtha Legrand, Silvio Soldán y Les Luthiers e inclusive personajes de la política como Eduardo Duhalde, Herminio Iglesias o el dictador Guillermo Suarez Masón. Crédito: MinutoUno.com

Finalmente llegamos a aquella recordada jornada del 16 de febrero en donde, el lente de José Luis Cabezas, pudo retratar el rostro del personaje más enigmático de la Argentina, ¿Cómo se gestaron aquellas fotografías? 

Yo sabía, a partir de mi fuente, que Yabrán tenía alquilado carpas en el Balneario Marbella (cuales eran, a nombre de quien estaban). Y que tenía como costumbre bajar a las 4 de la tarde a la playa. Alrededor de esas horas, pasamos por ese balneario y me dirigí al lugar para poder ubicarlo. Teníamos ilustraciones y fotos viejas de él para guiarnos al momento de reconocerlo. Bajé junto con mi señora de ese entonces hacia el balneario como dos turistas. 

En ese momento se acerca hacia mí un sujeto que apoya su silla y su reposera a mi lado. Mi ex me comenta si era este a quienes nosotros buscábamos. Y en ese momento le comento que no y le detallo a quien necesitábamos hallar. Era muy característico Yabrán: era muy alto, corpulento y canoso. En ese momento voy al auto a buscar a José Luis y le indico que estaba convencido de haberlo visto. Pero necesitaba de su ojo fotográfico para asegurar que así sea. Sin el equipo fotográfico aún, me confirma que era él. 

Nos dirigimos al estacionamiento del balneario y desde esa ubicación, Jose Luis realiza la primera tanda de fotos con un lente largo. Utilizando mi hombro como una especie de trípode para sostener la cámara y que no se mueva. En dicha tanda, Yabrán se encontraba sentado sobre una reposera, en la cual se ve paseando incluso un perro por delante. Posteriormente, nos fuimos al balneario de al lado para buscar más imágenes. Lo veíamos a la distancia, pero no había un buen ángulo debido a la cantidad de gente allí presente. 

Luego de esperar un rato, vemos a Yabrán caminando con la señora dirigiéndose al sector de playa donde estábamos nosotros y pasa de largo. José Luis no tenía ángulo para las imágenes y le indiqué que, si se iba, seguramente tendría que volver. A los 40 minutos aproximadamente, lo vemos volver a la distancia y con mi señora nos ponemos en pose para que saque la primera tanda de fotos, en las que se ve a Yabrán junto a su pareja por la playa.  

Al día siguiente, queriendo obtener más fotografías, directamente alquilamos una carpa en el balneario de al lado y volvió a ocurrir la misma situación. A las 4 de la tarde, Yabrán bajó a la playa, inició nuevamente la caminata con su mujer y cuando los vimos venir, la mujer de José Luis con unas amigas posaron para una imagen. Y aprovechando la experiencia del día anterior, se puso más de frente e hizo las fotos que después terminaron ilustrando la tapa de Noticias del 3 de marzo del año 96. Y que acompañó la investigación que yo había iniciado sobre los negocios sospechosos que se encontraba realizando Yabrán allí en Pinamar.

Tras su asesinato, Cabezas se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión en la Argentina. Durante años, se marchó reclamando la cárcel a sus asesinos, fue tapa de diarios y revistas y su nombre recorrió las emisoras más importantes del país. La Plaza de Mayo y el Congreso se vieron poblados por pancartas, llamando a la sociedad a No olvidarse de Cabezas. Crédito: MeridianoDigital.com.ar

El “tio” impone el miedo 

Dichas imágenes transformaron a Alfredo Yabrán en un personaje público, sin el anonimato que le permitió hasta esos momentos gozar de ciertos privilegios y abusar de su poder, que era importante (manejaba a través de testaferros las empresas de correo privado Oca y Ocasa, la coordinadora de depósitos fiscales Edcadassa y la encargada de los free shops en terminales Interbaires, entre otras),¿a partir de su difusión, que situaciones empezaron a evidenciar tanto usted como José Luis? 

La verdad es que después de que volvimos de aquella temporada, las fotos obviamente tuvieron internamente y externamente una gran repercusión digno de un gran hallazgo periodístico. Lo mismo se generó con las investigaciones, lo viví sinceramente como un logro de un trabajo de investigación que nos llevó mucho tiempo. En lo personal, durante todo ese año 96 no tuve ningún tipo de problema. Distinto fue para José Luis, recibió amenazas durante todo ese periodo después de la publicación de la foto. 

Alrededor del 15 diciembre del 96, José Luis vuelve a Pinamar y yo llego cinco días después. Él había viajado a realizar unas producciones previas. Y me comenta que una fuente cercana le informó que gente relacionada a Yabrán había estado tratando de averiguar su dirección en Buenos Aires. A los pocos días, se realizó la pre inauguración del boliche Ku (mítico local bailable, cerrado desde el 2016) con invitados de la prensa. Y allí José Luis me comentó una situación extraña que le ocurrió. 

El comisario (Alfredo) Gómez, a quien José Luis conocía porque su mujer era de Pinamar (si bien vivían en Buenos Aires, volvían frecuentemente a la ciudad durante el invierno y durante esa época fuera de temporada la cantidad de habitantes era de 15 mil y se conocían casi todos) le había expresado “que linda es tu gorda” refiriéndose a Candela, su hija de apenas cinco meses de edad. Yo le expresé lo mismo que Gómez, a lo que él me manifestó tajante “que este tipo no la conoce”. 

A los pocos días manifestó un comentario similar por parte del hermano del intendente Blas Altieri (1949-2021), quien era amigo, socio y defensor de Yabrán. Ese verano, durante los primeros días de enero del 97, Yabrán no se encontraba en Pinamar, y llegó en los alrededores del día 15. Nosotros intentamos montar guardia, para ver si podíamos entrevistarlo, ya que nuestro objetivo máximo en la temporada que asesinaron a José Luis, era poder entrevistarlo.  

Ya habíamos conseguido la foto y solo nos faltaba una buena entrevista. Y durante esas intervenciones, nos dieron una señal al cortarnos las gomas del auto. A los pocos días pasé por una parrilla en donde se encontraban las camionetas de Yabrán y me bajé. Intentando acercarme, me frenan preguntándome quién soy. Me presenté como Gabriel Michi, periodista de la revista Noticias, quien había escrito varias notas sobre Yabrán y que quería obtener su testimonio y consultarle un par de cosas. 

Pese al tiempo transcurrido, es posible observar en algún paraje que recorre las distintas rutas argentinas, un distintivo con su rostro, manteniendo vigente el homenaje que la sociedad argentina y el periodismo en su totalidad tiene para honrar su memoria. Crédito: Tanque Shirley Twitter

Los custodios me negaron su palabra, alegando que el restaurante estaba cerrado. En realidad, resultaba ser un evento privado por el cumpleaños de su esposa en la Parrilla Martín Fierro de Valeria del Mar. En ese momento me encontraba solo, y cuando me estoy retirando, se me enciman dos custodios. Y observó que un tercero cruza la calle, mirando con detenimiento el Ford Fiesta blanco con el que posteriormente terminarían secuestrando a José Luis. Y era el que nos había alquilado la revista.  

Este hecho sucedió seis días antes del crimen, el 19 de enero. Y cuando uno recapitula todo, se da cuenta que había un montón de señales dando vueltas por ahí. Pero que uno en la vorágine del trabajo, la cantidad de notas pautadas para hacer, no nos permitió prestarles demasiada atención y seguimos haciendo nuestro trabajo.

Leé la segunda parte acá.

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