Dic 21, 2021 | Sociedad

Cruz del Sur: una asociación civil que incluye a través del arte

Nota al Pie habló con dos integrantes del grupo cultural que busca prevenir la violencia y las adicciones tanto en La Matanza como en otras zonas de la Argentina.
Cruz del Sur
Cruz del Sur trabaja con niñes y jóvenes de entre 4 y 16 años, y busca prevenir la violencia y las adicciones a través del arte. Crédito: Facebook Asociación Civil Cruz del Sur.

Frente a un contexto plagado de desigualdades, hay quienes buscan brindar oportunidades y prevenir la violencia y las adicciones a través del arte. Esa fue la idea de la Asociación Civil Cruz del Sur, hace ya 15 años. En mayo de 2006, la entonces estudiante del profesorado de historia Flavia Patricia Barreiro; el militante social de base Damián Pascual Capola y el muralista Roberto Javier Rodríguez se conocieron en la Villa 21 – 24 de Barracas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), al realizar labores culturales.

En la actualidad, Cruz del Sur ofrece espacios de Arte, Cultura y complementos educativos para niñes de entre 4 y 16 años. Este grupo trabaja en diferentes barrios de la Ciudad y del Gran Buenos Aires, además de en otros puntos de la Argentina. El principal objetivo es compartir valores positivos y utilizar los talleres culturales para la contención y la inclusión.

La Asociación Civil cuenta con tres Espacios Creativos, en los que desarrollan talleres de alfabetización, pintura mural, música, percusión, informática, artesanías y danzas folclóricas. También hay un grupo de jóvenes y se realizan actividades deportivas; así como proyectos de huerta comunitaria, eco-construcción, visitas a museos y centros culturales, y acciones solidarias.

El origen de Cruz del Sur

Para saber más sobre el origen de este grupo cultural, Nota al Pie se contactó con su directora, Flavia Barreiro, quien explicó: “En un contexto aún marcado por la crisis del 2001, apostamos al arte como herramienta de transformación y contención de niñxs y jóvenes en situación de vulnerabilidad”.

“Desde el inicio se entabló un vínculo de trabajo artístico, educativo y social con el equipo de sacerdotes para las villas de Bs.As.”, contó la educadora popular. Además, remarcó que “el muralismo ha sido desde entonces y hasta la actualidad la principal herramienta artística para la intervención territorial, la articulación institucional y la sustentabilidad de la organización”.

Cruz del Sur
Los murales son una de las partes más visibles de Cruz del Sur, ya que se despliegan en distintos lugares de la provincia y la ciudad de Buenos Aires. Crédito: palotinos4dejulio.com.ar

Tiempo después se creó la sede de la organización en el barrio Padre Vernazza de Virrey del Pino, partido de La Matanza, llamada Casa de Artes y Oficios “Cruz del Sur”. Allí, explicó Barreiro, “se desarrolla el trabajo intensivo en prevención de adicciones y violencia a través del arte. Es un edificio de dos plantas diseñado y equipado para talleres artísticos, informática, radio y comedor comunitario”.

Además, cuentan con el espacio “El Arroyo”, ubicado en el barrio Lasalle de la también localidad matancera de González Catán; y despliegan su arte mural en otros puntos de CABA y provincia de Buenos Aires.

Si bien Cruz del Sur nació en 2006 “con el encuentro de artistas y educadores populares”, la personería jurídica se formalizó en 2012. Según Barreiro, esto fue “clave para potenciar vínculos con el Municipio de La Matanza, Gobierno de Entre Ríos, agencias de cooperación internacional como CREAS y ADVENIAT, y la Iglesia Católica”.

Logros y desafíos de la Asociación

En estos 15 años de historia, Barreiro destacó “la formación de un grupo de jóvenes referentes solidarios, la profesionalización de la técnica mural y la participación en redes regionales como el Programa Mercosur Solidario y Red Encuentro”. Además, remarcó “la realización de intervenciones artísticas y mural en todo el país”.

Con respecto a los “más de 12 talleres semanales artísticos, educativos y preventivos de diferentes problemáticas en las localidades de González Catán y Virrey del Pino”, aseguró que es posible llevarlos adelante “gracias al compromiso social de docentes y artistas que lo hacen de manera voluntaria”.

Cruz del Sur
Uno de los tantos murales de la Asociación está pintado en el Pasaje Mártires Palotinos en Belgrano, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Créditos: María Caucia, Nota al Pie.

Este trabajo desinteresado permite “avances escolares, y de alfabetización”, así como “la participación de jóvenes en tareas comunitarias”, expresó Barreiro. A su vez, hizo referencia a “los lazos que quedan con la institución”; y los “cambios en las formas de vincularse con sus pares en los talleres”.

Cabe mencionar que la pandemia de Covid 19 dejó al descubierto la desigualdad, sobre todo en cuanto a la conectividad. Pese a la falta de dispositivos y medios de comunicación, desde Cruz del Sur lograron sortear esas dificultades “para mantener vínculo con las familias y chicos”.

La directora de Cruz del Sur explicó: “Se modifico por completo nuestra forma de trabajo e incorporamos nuevas herramientas”. Además, remarcó que “la realización de asistencia alimentaria fue vital en el contexto de ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio)”.

El sustento de la Asociación Civil es posible gracias a “alimentos secos de desarrollo Municipal”; así como al trabajo voluntario, donaciones, cuotas de asociades y la realización de festivales y rifas.

Con respecto al modo de trabajo de Cruz del Sur, Barreiro destacó que varies integrantes son docentes. En este sentido, conciben “a la educación como una herramienta para el desarrollo, la prosperidad y la liberación de las personas  y de las comunidades”.

“Nos abrazamos a la pedagogía de la esperanza y del amor bien armado diría Freire”, comentó y agregó: “Tratamos de planificar de organizar… De manera flexible de acuerdo a la realidad con la que trabajamos”.

Sentirse parte del barrio y pintar la propia identidad

Al entender el arte como una herramienta de transformación social, uno de los talleres que brindan es el de pintura y dibujo, a cargo de Roberto Rodríguez. En diálogo con Nota al Pie, el muralista comentó: “Lo que veo más positivo del trabajo que venimos haciendo, del crecimiento, es la participación de los jóvenes”. 

“La verdad que es muy lindo ver que ellos van agarrando la rienda del trabajo que también los incluyó a ellos; y que se animen a crecer, junto a los chicos”, expresó el tallerista. En este sentido, agregó su satisfacción porque “sean hoy los referentes que nosotros fuimos para ellos también, a la hora de ser la persona que estudia, que trabaja y que es una guía para los chicos que están en nuestros barrios”.

Con respecto a su taller, Rodríguez contó que trata “en lo posible de enriquecerlo junto a los otros profes que tocan la guitarra o hacen murga, o música; que se animan a hacer manualidades, o ayudarlos a cantar una canción”. Así, remarcó la importancia de “la vinculación con el arte y con los compañeros, con los amigos del barrio”.

“Creo que es la mejor manera de ayudarlos a que ellos se animen a expresar lo que tienen adentro”, sostuvo el muralista. Es decir, “que no lo tengan guardado, que se sientan parte de un grupo; que se sientan parte del barrio realmente y que pueden dar mucho más de lo que ellos creían”.

La cultura popular en su máxima expresión

Una de las acciones de Cruz del Sur que cobra mayor visibilidad de sus puertas hacia afuera son los murales. Muchos de ellos se caracterizan por combinar imágenes que pueden parecer antagónicas, pero tienen algo en común: su carácter popular. Tal es el caso, por dar sólo un ejemplo, de una pintura en la que conviven Diego Armando Maradona y la Virgen de Luján.

Al respecto, Rodríguez explicó: “Es muy natural en las barriadas, en los barrios del conurbano, poner en el mismo nivel a las figuras que nos dan esperanza, nos dan orgullo de tener fe”. En este sentido, remarcó que “si hay algo que al pobre nunca le tiene que faltar es la fe, para luchar, para salir adelante; y Maradona simboliza eso, simboliza todo el esfuerzo y el trabajo para ser una persona importante no sólo en el mundo del deporte”.


“Hay un antes y un después en el tema del gol a los ingleses”, expresó el muralista; y agregó: “Por ahí se sentía como triste ser argentino por el hecho de haber perdido la Guerra de las Malvinas, haber pasado la dictadura militar, y a partir de ese gol uno se siente mucho más orgulloso”. 

En este marco, Rodríguez expresó: “A la hora de sentirse orgulloso como argentino uno siempre lleva consigo los símbolos con los que se siente representado”. Es por eso que “no nos sentimos como para nada descolocados a la hora de tener a Maradona a ese nivel de figura religiosa”, finalizó.

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