Jul 4, 2021 | Derechos Humanos

Mártires Palotinos: 45 años después

El 4 de julio de 1976, tres sacerdotes y dos aspirantes a serlo, fueron asesinados en la parroquia San Patricio de Belgrano, en CABA. Este domingo es el aniversario de ese hecho por el que aún se reclama Memoria, Verdad y Justicia.
En el 40° aniversario de la Masacre de San Patricio, se realizó un mural con las caras de los cinco palotinos asesinados. Crédito: María Caucia, Nota al Pie.

El barrio Belgrano R de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se caracteriza por sus casonas elegantes y calles con adoquines. En él, uno de los edificios que destaca es la parroquia San Patricio, ubicada en la esquina de Estomba y Echeverría. Este domingo 4 de julio se cumplen 45 años de “La Masacre de San Patricio”, un hecho que transformó a la casa parroquial en un escenario de violación a los derechos humanos; y, a sus víctimas, en “los Mártires Palotinos”.

La fría mañana del 4 de julio de 1976, las personas que asistían a la misa de 8 horas esperaban para entrar al templo. Sin embargo, no había señales de ninguno de los hombres de la casa. Dentro de la vivienda, sus cuerpos yacían sin vida desde hacía algunas horas.

La iglesia está ubicada en la esquina de Estomba y Echeverría. Crédito: María Caucia, Nota al Pie.

Se trataba de los sacerdotes Alfredo Leaden (57), Alfredo ‘Alfie’ Kelly (43) y Pedro Dufau (67), y los jóvenes seminaristas Salvador Barbeito (29) y Emilio Barletti (23). Esa madrugada, un grupo de tareas ingresó a la vivienda cuando estos últimos llegaban a la casa y los tres primeros ya estaban en sus habitaciones.

Los asesinos dejaron muchas pruebas que apuntaban a que el hecho había sido perpetrado por las fuerzas represivas, en el marco del terrorismo de Estado. En este sentido, el entonces dictador Jorge Rafael Videla, asumiría años más tarde en el libro «Disposiciones finales» de Ceferino Reato, que «el asesinato de los palotinos fue un acto de torpeza tremenda».

Los cinco religiosos pertenecían a la Sociedad del Apostolado Católico, popularmente llamada congregación palotina. Desde ese momento, quienes abrazan la causa no tienen dudas: se trató de un hecho martirial; porque derramaron su sangre por “Cristo y por la Verdad”, como dice parte del lema de este aniversario.

El primer testigo de la masacre

Aquella mañana, el joven organista de San Patricio, Rolando Savino, de 16 años, se dirigió a la parroquia como hacía habitualmente. “Ese día incluso me levanté un poco más temprano que de costumbre y llegué a la iglesia a eso de las siete y media”, cuenta.

Según relata, el templo solía estar abierto un rato antes de la celebración; pero pensó que la demora de los religiosos se debía a la baja temperatura de aquel día. Sin embargo, alrededor de las ocho menos diez, ya secundado por quienes se acercaban a la misa, se empezó a inquietar; por lo que comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta.

De izquierda a derecha: Alfredo Leaden, Alfie Kelly, Pedro Dufau, Emilio Barletti y Salvador Barbeito. La foto circula en Internet.

“Miraba las persianas del frente de la casa, que son las tres habitaciones donde dormían los sacerdotes, y veía luz. Entonces me tranquilicé, dije ‘deben estar levantados, estará apurándose alguno para bajar’”, comenta. Pero los minutos pasaban y nadie salía de la vivienda, así que el organista buscó la forma de entrar, y lo hizo a través de una banderola.

Una vez dentro, vio la estufa encendida y siguió pensando que estaban levantados. Como también ayudaba en las celebraciones, buscó las llaves de la iglesia y de la puerta de calle y se dirigió al templo a preparar todo para la ceremonia.

“Hice entrar a la gente, ya miro el reloj: ocho y diez. ‘¿Cómo puede ser?’”, recuerda. Y en ese momento llegó la primera especulación de una tragedia: “se quedaron dormidos con la estufa con un escape de gas”.

Una pesadilla que no fue

Rolando Savino volvió a entrar a la casa, esta vez por la puerta; y se dirigió a la planta superior mientras gritaba los nombres de los sacerdotes. “Cuando ya estoy subiendo el último tramo veo un desorden descomunal, algo terrible. Toda la casa dada vuelta, todo tirado por el piso, libros, documentos, colchones, escrituras en las puertas”, relata.

En la sala de estar, el organista se encontró con una escena impactante y provocadora. Los cuerpos de los cinco hombres estaban acostados uno al lado del otro sobre la alfombra; y, encima de uno de ellos, los asesinos habían dejado un afiche de Mafalda, del dibujante Quino. En él, la niña señala la cachiporra de un policía y dice: “¿Ven? este es el palito de abollar ideologías”.

Los cinco hombres fueron encontrados sin vida en la sala de estar. Foto de las pericias forenses.

“Me asusté mucho, pero yo razonaba: ‘esto es una pesadilla, esto se termina, es un sueño’”, recuerda. Impactado, bajó las escaleras y salió a la calle. “Cuando abro la puerta toda la gente se me vino encima”, cuenta; y agrega que su reacción fue no decir lo que había visto: “me parecía que iba a ser una cosa que iba a conmover tanto, que iba a hacer mucho daño”.

Entre la multitud se encontraba una señora que él conocía, Celia Harper, a quien le pidió que lo acompañara al interior de la casa. “Yo me adelanto, subo las escaleras, vuelvo a ver la escena, y ahí me di cuenta que era cierto”, comenta. Inmediatamente se dirigieron a la Comisaría N° 37, ubicada a unas cuadras de la parroquia.

Savino explica que “no quería decirle directamente lo que había visto al guardia”, de modo que no fue fácil convencerlos para que les acompañen. Tampoco sería sencillo lo que vendría después: reconocer los cuerpos de quienes él consideraba sus maestros.

Buscando justicia en la Iglesia…

Existen dos causas que reclaman justicia por los cinco palotinos asesinados: una religiosa y otra civil. La primera, llamada “canónica”, se propone comprobar que el hecho ocurrido ese día fue un martirio. Es decir, que los religiosos derramaron su sangre por su fe y sus convicciones.

Esta contó con el impulso del entonces Arzobispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio. De hecho, el 4 de julio de 2001, el actual Papa Francisco presidió la misa de aniversario en San Patricio. En su homilía, expresó: «Yo soy testigo, porque lo acompañé en la dirección espiritual y en la confesión hasta su muerte, de lo que era la vida del Padre Kelly, sólo pensaba en Dios. Lo nombro a él y en él a los demás».

El sacerdote Juan Sebastián Velasco creció escuchando la historia de los mártires y hoy es el postulador de la causa canónica. “Lo que queremos probar es que es el primer hecho martirial dentro de la Iglesia argentina”, explica.

“Hay un antes y un después en la Iglesia en la Argentina, también en América Latina”, asegura el cura. Desde el punto de vista de la fe, compara: “El primer mártir es Cristo, porque Cristo derramó su sangre en la cruz. Ellos derramaron su sangre en la alfombra”.

Además, explica que buscan “echar luz también en el sentido social y civil de la palabra”. Es decir, demostrar que los cinco religiosos estaban unidos por la Verdad y fueron asesinados por su forma de predicar.


…y en la sociedad

Cabe recordar que los asesinos dejaron escritas las alfombras y puertas de la casa. Sus mensajes fueron: “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM” (Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo); y “Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal”. Este último se refería a la explosión, el 2 de julio de 1976, de una bomba en el comedor de la Superintendencia policial.

En esa época la Iglesia “empieza a salir de su rol tradicional de quedarse dentro de los templos y empieza a salir al mundo”, detalla Velasco. Era este trabajo social el que incomodaba a las esferas de poder; pero la realidad es que ninguno de los asesinados formaba parte del MSTM, ni tuvieron relación con el hecho ocurrido dos días antes.

Además de la causa religiosa existe una penal, que forma parte de la Megacausa ESMA; ya que hay indicios de que el grupo de tareas que asesinó a los palotinos salió de la Ex Escuela de Mecánica de la Armada.

El querellante es el Instituto Palotino, que es la personería jurídica de los sacerdotes de esta congregación. “Estaría esa causa penal para saber por qué ellos, porque hasta el día de hoy eso no lo podemos responder”, explica Velasco. 

Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia

“Fue cuando se callaron las iglesias; fue cuando el fútbol se lo comió todo; que los Padres Palotinos y Angelelli dejaron su sangre en el lodo”, canta León Gieco en La Memoria.

Entre quienes mantienen viva la memoria de “los Cinco”, se encuentra el colectivo de derechos humanos Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Uno de sus fundadores es Ramiro Varela, quien fue alumno de instituciones palotinas y cursó el primer grado en 1985. “Por aquel entonces, nadie nos hablaba de los Cinco. Había un silencio sepulcral en torno al tema”, recuerda.

“Cuando egresé del primario me alejé de la parroquia y me volví a acercar recién en 2016, en ocasión de los preparativos para el 40º aniversario”, cuenta Varela. Ese año se hizo, en conjunto con la Asociación Civil Cruz del Sur, un mural en el Pasaje Mártires Palotinos, aledaño a San Patricio.

Ramiro Varela junto a Estela de Carlotto y Taty Almeida, Madre y Abuela de Plaza de Mayo. Foto provista por Ramiro Varela.

Además, “la congregación se presentó finalmente como querellante y marchamos desde la ex ESMA hasta la parroquia en lo que fue el Camino del Martirio”.  Tras esa experiencia, en 2019 decidieron formalizar el colectivo por la memoria.

“Tratamos de hacer un aporte permanente a la causa, articulando con los otros actores de la comunidad y con los organismos de derechos humanos”, explica. Con respecto a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, comenta que “nos enseñaron a no retroceder en la lucha contra la impunidad, a construir siempre desde el amor y a no caer jamás en las trampas del odio y del resentimiento”.

Palotinos por la Memoria integra también el Espacio Interreligioso Patrick Rice, que funciona en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA). Asimismo, está “en contacto permanente con la congregación y con todo el arco de la comunidad palotina”.

“Los Cinco forman parte de los 30.000”

Tal como indica su nombre, Palotinos por la Memoria levanta “las banderas históricas de Memoria, Verdad y Justicia”. En este sentido, Varela considera “imposible disociar la causa de los Palotinos del contexto histórico y político de la época”; y remarca: “para nosotros, los Cinco forman parte de los 30.000”.

En este proceso de memoria, cree que la juventud “tiene un rol fundamental”; y destaca “la energía de los Jóvenes Palotinos”, con quienes buscan “‘sacar a la calle’ a los Cinco para difundir su vida, su obra y su martirio”.

Recordar a los Mártires Palotinos a través del trabajo social

Como parte de Jóvenes Palotinos, Leonardo Orlando hace hincapié en que la Masacre de San Patricio es “un asesinato impune en estos tiempos, después de 45 años. Entonces lo que se intenta visibilizar es esa problemática, esa cicatriz que todavía no cierra”.

Por este motivo, en 2018, junto a organismos de Derechos Humanos de la Comuna 12 de la Ciudad de Buenos Aires, a la que pertenece San Patricio; “lo que se hizo fue la colocación de las Baldosas por la Memoria, con la presencia de Estela (de Carlotto) de autoridades nacionales y demás”.


Además de este recuerdo permanente, Orlando cuenta que en un Encuentro de Jóvenes Palotinos (ENJOPA) realizado en 2016, surgió la necesidad de traer al presente la lucha de los Mártires. “No sólo ponerlos a color en la pared, no sólo hablar de ellos, no sólo ir a hacer charlas en los colegios; sino también tener un trabajo social concreto que intente cambiar la realidad de hoy en día”, explica. 

Se refiere por ejemplo a la pobreza, particularmente “en el Área Metropolitana de Buenos Aires que es donde vivimos muchos de nosotros”; y cuenta: “empezamos en José León Suárez, la parroquia San Juan Bosco del Padre Pepe; y después se fue sumando gente de Castelar, gente de Munro ha ido a trabajar, de distintas comunidades palotinas”.

Así, quienes recuerdan a los Mártires Palotinos, lo hacen no sólo pidiendo Memoria, Verdad y Justicia; sino también continuando con su legado de trabajo social.

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