May 29, 2021 | Educación

Educación en comunidad: Colegios del MUndo Unido

El movimiento United World Colleges (UWC) ofrece un aprendizaje en comunidad a jóvenes de todo el mundo en distintos países.
Estudiantes afuera del colegio UWC en China. Foto: gentileza de Malva Miranda.

El movimiento Colegios del Mundo Unido se fundó en el año 1962 durante la Guerra Fría. El objetivo era incluir a jóvenes de diferentes naciones para trabajar en defensa de la paz. La concepción educativa está basada en las ideas del educador y político alemán Kurt Hahn de origen judío; quien fue perseguido por el nazismo. Hahn fundó el primer United World Colleges (UWC), entre otros colegios.

Su sistema de enseñanza fue el preferido de algunas personas de la élite política y se basa en la empatía hacia los demás; la aceptación de responsabilidades, la importancia de generar proyectos, sociabilizar, entre otras características.

La hija de la reina Máxima Zorreguieta cursará en uno de los colegios UWC. La realeza se encuentra vinculada a los mismos; pero a su vez otres jóvenes pueden ingresar mediante distintas becas; sin tener que pagar el altísimo costo de aproximadamente 40 mil dólares por año.

Actualmente hay 18 colegios ubicados en Estados Unidos, China, India, Alemania, Gales, entre otros países. Se anotan adolescentes de entre 16 y 18 años y cursan allí sus dos últimos años de secundario. Para inscribirse no es necesario saber inglés, tener las mejores notas; o ser de una familia con altos recursos económicos. En Argentina, el Comité Nacional de UWC se fundó en 1974

Una experiencia contada en primera persona

En diálogo con Nota al Pie, Malva Miranda, quien habitó uno de los Colegios del Mundo Unido en China, comentó su experiencia. “Estaba muy indecisa acerca de la universidad, sentía que me faltaba algo más”, afirmó; y a su vez explicó: “encontré un blog de viajes y empezó a estar en mi realidad mental la opción de viajar”.

Una amiga de Miranda que se postuló le contó sobre los colegios. La joven investigó acerca de los valores “y eran perfectos”. “Fui a muchas escuelas distintas; mi mamá en un momento con un grupo de mujeres creó una escuela donde vivimos, en Punta Lara; la educación para mí siempre fue un lugar muy importante”, comentó la joven. 

Por otro lado, Tomás Quinteros, un reciente inscripto, dialogó también con Nota al Pie; y dijo sentirse “muy identificado con los valores del colegio”, como Miranda. Le pareció una gran oportunidad para “poder conocer otro país; chicos de distintas culturas, aprender de ellos y la posibilidad de poder cursar el Bachillerato Internacional”.

Integrantes de UWC colaborando en la construcción de casas Foto: gentileza de Malva Miranda.

La enseñanza en UWC

La institución “busca la paz a través del entendimiento entre culturas, donde los estudiantes de distintas ideologías políticas; pueblos, religiones, contextos socioculturales, socioeconómicos, viven juntos”, explicó Miranda. “Es una forma de que el otro deje de ser ese otro lejano, extraño o estigmatizado”, afirmó. 

La joven rescató la creatividad artística, la actividad deportiva y el servicio social. “Son fundamentales, más allá de la parte académica que es muy exigente si querés ir a Harvard por ejemplo; pero si no podés hacerlo más tranquila”, comentó.

“En el primer año dábamos un taller de arte en el jardín de una escuela pública de hijos de familias migrantes, fue lo que más me impactó”, expresó. También hicieron “campañas de limpieza alrededor de la escuela” y ayudaron a construir casas. 

“Hay gente con ideas diferentes de determinados sucesos y te ponen en jaque”, expresó. La joven destacó la relevancia que se da al rol del estudiante “y lo valioso que tiene para compartir”. Rescató también la “visión crítica” inculcada por les docentes. “Ser crítico de lo que vos pensás acerca de lo que ves en cada materia, crítica de otras perspectivas; y ver el mismo hecho desde muchas perspectivas”, expresó.

El colegio, según Miranda, “tiene una currícula internacional donde los profesores no tienen mucho espacio para cambiarla como acá; de alguna forma intervienen menos que lo que intervienen los profesores en nuestro país”.

“Yo igual rescato muchísimo la educación pública y rescato, de hecho, yo ahora estoy tomando clases otra vez en Argentina; y a veces me sorprende que los profesores sean tan subjetivos; y lo pongan tan sobre la mesa, pero al mismo tiempo es algo que valoro mucho; cuando estás en un proceso de formación puede ser controversial; pero en un nivel superior para mí tiene una riqueza”, afirmó.

El título y las materias

“Al final de los dos años tenés exámenes del modelo llamado Bachillerato Internacional (IB); examinan lo estudiado en esos dos años; los exámenes se envían al centro de IB; y luego a profesores de otros países, entonces no hay subjetividad a la hora de evaluar tu examen”, detalló Miranda. 

Por otro lado, el Diploma del Bachillerato Internacional “no se reconoce más en Argentina; si querés volver tenés que terminar la secundaria, dar las materias libres”. “No podés tener un título sin haber estudiado las materias de Ciudadanía, Historia Argentina”, comentó.

“Muchos van a estudiar a otros países porque el título te abre oportunidades para ir a otras universidades”, afirmó. “Hay una tendencia grande de los estudiantes a irse a Estados Unidos; porque muchas universidades del país ofrecen becas por haber ido a UWC que a veces son casi del cien por ciento”, aseguró Miranda. 

“Estudiamos Historia China, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría; yo diría tal vez que son un poco eurocéntricos; pero siempre poniendo hincapié en todas las distintas perspectivas”, afirmó.

Un espacio de contención y un aprendizaje colectivo

“El contacto más fuerte al principio fue con todas las latinas y los latinos, por eso me identifiqué con ser latinoamericana; creás un espacio de contención, lazos muy fuertes con los compañeros y es lo más importante; todas esas relaciones y ese aprendizaje colectivo”, resaltó Miranda.

“Tener una lengua compartida tuvo que ver, pero también pasan otras cosas culturales, y siempre estuvo muy presente Latinoamérica en mi vida”, afirmó.

En una clase de teatro del colegio UWC Changshu China Crédito: @UWCChangshuChina.

Proceso de selección

La joven contó el mecanismo de selección y dijo que “no hay un perfil ideológico o una situación económica que te frene”. “Te eligen sin saber tu situación económica, eso es algo que se ve después”, afirmó. Asimismo, rescató que “no hay que ser el primero de la clase”. 

El proceso de selección tiene cinco partes eliminatorias: un examen escrito sobre “cultura general”, una producción propia, “un ensayo, un video”; una entrevista del comité a les inscriptes; y luego pasan a “un primer encuentro a nivel nacional con jóvenes de todo el país y creas cosas, discutís proyectos”. “UWC te lleva a dialogar con un otro diferente y a rever tu identidad”, comentó Miranda.

Por último, se realiza una videollamada “con el postulante y su familia”. “Al principio a mi mamá no le parecía algo políticamente correcto”, manifestó. “Puede parecer muy de elite el colegio, pero cuando conoció a las personas del comité nacional le hizo un clic”, contó Miranda. “Sin embargo son escuelas carísimas y hay gente que las paga”, afirmó. 

“Hay muy pocos estudiantes que van sin ningún tipo de beca, a veces una parte de la beca te la da la escuela; muchos se ponen hacer proyectos para pagar, algunos comités tienen plata para ayudar, otros comités no”, expresó.

La joven becada comentó que se ofrecen en relación a “la necesidad económica de cada uno”; y explicó que “algunos colegios dan becas completas, en general todos tenemos becas de más del 90 % porque son montos muy grandes”.

Por otro lado, Quinteros dijo que “cada año varía el proceso de selección” y en su encuentro a nivel nacional “debatimos mucho sobre cuestiones de actualidad; lo que pasa en el mundo, tuvimos que ver documentales y hablar sobre textos”. “A veces teníamos que hacer producciones artísticas o crear un personaje”, agregó.

Les integrantes del Comité

El comité está compuesto por graduades de UWC, familiares de les mismes y profesionales de hace años “que elige a los chicos que se van”. “Hay una sede en Buenos Aires, Mendoza, Salta, si bien hay una presidente y esas cosas; no hay que concursar algo para estar dentro del comité”, expresó Miranda.

Por último, Miranda dijo que “lo más valioso y que me emocionaba mucho del colegio era estar con gente que tiene muchas ganas de hacer”. “Pasan un montón de cosas y te ayuda a crecer un montón en el sentido de llevar a cabo proyectos”, afirmó.

Para más información se puede visitar sus redes sociales

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Nota Al Pie