May 17, 2021 | Derechos Humanos

Continúan las audiencias de los juicios de las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús

En la audiencia número 26 del juicio a las Brigadas de Banfield, Quilmes y Lanús declararon Nora Ungaro, su hermana Marta y Walter Docters como testigos.
Foto: Canal La Retaguardia.

Por el contexto actual de pandemia, se llevó a cabo en modalidad virtual el juicio oral y público por delitos de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura militar en los centros clandestinos de detención conocidos como Pozo de Banfield, el Pozo de Quilmes y el Infierno. Son juzgades 18 genocidas y se investigan distintos crímenes contra más de 442 víctimas. 

Nora Ungaro y Walter Docters son sobrevivientes del genocidio. En tanto Marta, es la hermana de Nora y de Horacio Ungaro, que fue secuestrado durante lo que se conoce como “la noche de los lápices”, junto con otres jóvenes que reclamaban por el boleto secundario. 

La primera declaración fue la de Nora Ungaro que comenzó a relatar los hechos ocurridos durante la noche de la desaparición de su hermano. “En el año 76 yo fui secuestrada el 30 de septiembre. Previo a eso, el 19 de septiembre, secuestran en el domicilio materno a mi hermano Horacio Ángel Ungaro y su amigo Daniel Alberto Racero que se había quedado a dormir.”

“La noche de los lápices” es un hecho que se conoce en el país y mundialmente. Foto: Pulso Noticias.

“Ese mismo día hubo varios adolescentes secuestrados entre ellos están María Clara Ciochini, María Claudia Falcone, Claudio de Hacha, Víctor Treviño, Francisco López Montaner”, comentó.

“No son sólo un número”

“Con respecto a los chicos, si ustedes buscan los datos de mi hermano es la causa 4205 de CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), pero no son un número. Tenían sueños, tenían proyectos de vida”, recordó Nora con gran emoción. 

En su relato añadió anécdotas junto a su hermano y contó cómo era Horacio: “Le gustaba leer, era un chico muy solidario, brindaba lo que tenía. Iba a un barrio. Él iba juntaba todo y llevaba.”

“Todos los chicos en esa época lo hacían. Esa cuestión del común denominador de crear una sociedad más justa donde todos sean iguales y tengan las mismas posibilidades”, destacó. 

Luego en otra parte de su relato, describió cómo fue su secuestro y los tormentos y torturas que padeció allí. A la vez, describió los lugares donde estuvo detenida y pudo reconocer que estuvo junto con otres detenides en el Pozo de Arana y en el Pozo de Quilmes. Hasta que finalmente la liberaron en un estado de deterioro agravado.

Declaración de Marta Ungaro

Después declaró Marta, quien también recordó a su hermano Horacio como un joven al que le gustaba leer, tenía libros de filosofía, era profesor de francés y le gustaba el ajedrez. 

“Mi madre vino a avisarme que habían secuestrado a mi hermano. Estaba durmiendo en nuestra casa, Daniel Racero que era un amigo de él”. Contó que al ir al departamento descubrieron que estaba todo dado vuelta, se habían robado todo lo que habían podido y “se habían llevado lo más valioso que era mi hermano”.  

“Corrí al dormitorio y vi que la ventana estaba levantada y corrí al balcón y vi que los libros estaban tirados. Siempre pensé que fuerza tiene que haber tenido un chico de diecisiete años mientras escuchaba que golpeaban la puerta, que venían a detenerlo; para preservar y salvar sus libros”, recordó con emoción.

La testigo indicó quiénes fueron responsables de cometer estos delitos, que formaron parte del grupo de tareas. Indicó al responsable del Pozo de Banfield que era el Mayor Juan Miguel Wolk. También realizó una investigación en la que descubrió que se hacía pasar por muerto y hoy en día está entre los acusados.

La reconstrucción de los hechos

Marta y sus familiares realizaron una reconstrucción de los lugares donde estuvo su hermano. “A partir del relato de los juicios, de testigos pudimos armar el rompecabezas de los centros en los que estuvo, en Arana, del viaje que hicieron en conjunto del grupo que queda en Quilmes y ellos siguen hasta Banfield”. Y agregó: “nos dijeron que Horacio estuvo vivo hasta diciembre de 1976”.

Horacio Ungaro. Foto: HoracioUngaro.com.ar

“Todos los días mi hermano me pregunta qué hago por él y por los 30 mil desaparecidos porque quedaron ahí, eternamente jóvenes en una foto blanco y negro con una sonrisa pidiendo que no olvidemos, que no perdonemos, que no nos reconciliemos con asesinos y que sigamos exigiendo el juicio y castigo”, reflexionó.

El último testigo fue Walter Docters que inició su declaración y continuará su relato en la audiencia número 27, durante la jornada del martes 18 de mayo.

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