
A pocos días del tratamiento en el Senado del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, sectores de la Iglesia Católica manifestaron públicamente su rechazo a la iniciativa impulsada por el ministro Federico Sturzenegger. Mediante una carta abierta dirigida a los legisladores, la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la Pastoral Aborigen y Cáritas Nacional advirtieron que la propuesta “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos de autodeterminarse”.
El proyecto, que será debatido el próximo 6 de agosto en el Senado, prevé, entre otras modificaciones, eliminar las restricciones vigentes para la compra de tierras por parte de extranjeros, incluyendo aquellas vinculadas con reservas de agua y otros bienes naturales. Ese mismo día está prevista una movilización frente al Congreso convocada por diversos sectores políticos y sociales que se oponen a la iniciativa.
El texto, titulado “La tierra: madre, hermana y bien común”, comienza con una cita de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV: “El principio del destino universal de los bienes nos recuerda sobre todo que los bienes de la tierra -el suelo, el agua, el aire y los recursos naturales- han sido dados por Dios a toda la familia humana para sostener la vida de todos, hoy y en las futuras generaciones”.
A partir de ese planteo, las organizaciones eclesiásticas manifiestan su profunda preocupación por el proyecto y sostienen que, además de eliminar los límites a la adquisición de tierras por extranjeros, personas físicas o empresas, también modifica aspectos de la Ley de Manejo del Fuego.
En ese sentido, señalaron como “alarmantes” los artículos que habilitan la utilización inmediata de tierras afectadas por incendios, una posibilidad que hasta ahora estaba restringida. A su vez, cuestionaron que la iniciativa “debilita la potestad del Estado, en sus distintos niveles, para gestionar el uso del territorio, planificar obras públicas y proteger el interés comunitario, sobre todo a los más vulnerables, frente a intereses privados, tanto locales como extranjeros”.
“La tierra no es una mercancía, ni un simple recurso económico”, enfatizaron los firmantes de la carta, que retomaron además una definición del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si’: “La tierra es nuestra hermana y nuestra madre, porque nos sostiene, nos alimenta y nos cobija”.
El documento también pone el foco en el impacto que, según sus autores, tendría la iniciativa sobre las comunidades rurales, campesinas e indígenas. “Para las comunidades rurales, campesinas e indígenas, la tierra es identidad, cultura, memoria y futuro. En ella se construyen vínculos, saberes, formas de trabajo y modos de habitar el mundo que se transmiten de generación en generación”, sostiene.
Además, la Iglesia cuestionó que el proyecto priorice criterios económicos por sobre el desarrollo humano. “Frente a las promesas de crecimiento económico financiero, recordemos lo que nos dice el Papa León respecto del verdadero desarrollo: ‘El desarrollo es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no sólo a los individuos’”, señala la carta.
Para finalizar, instaron a los senadores a priorizar el interés colectivo por encima de los intereses particulares. “Pedimos a quienes intervengan en el debate de este proyecto que guíen sus opciones por el bien común y el futuro de las generaciones venideras, más que por intereses particulares, poniendo en práctica la nobleza de la política como máxima expresión de la caridad”, concluye la carta.
El proyecto ya fracasó en más de una oportunidad durante su tratamiento legislativo y, a pocos días de una nueva discusión en el Senado, los votos aún no aparecen asegurados. La semana pasada, Sturzenegger se reunió con la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, y aceptó modificaciones solicitadas por bloques aliados en un intento por reunir el respaldo necesario para su aprobación.

