
Las universidades estadounidenses de Washington y Cornell analizaron más de 500.000 conversaciones anónimas de usuarios de ChatGPT para conocer cómo se utiliza la inteligencia artificial en los procesos creativos, especialmente en la creación de ficción. El estudio revela que los usuarios no se limitan a pedirle a la IA que escriba un cuento o una novela, sino que muchos recurren a esta herramienta para desarrollar personajes, construir mundos narrativos, explorar historias alternativas o mantener relatos interactivos durante semanas e incluso meses.
La investigación, basada en conversaciones del conjunto de datos WildChat, analizó cómo las personas utilizan ChatGPT para crear, expandir y experimentar con distintos tipos de ficción. En ese sentido, los autores identificaron cuatro grandes formas de uso: creación de historias originales; desarrollo de personajes y construcción de mundos; juegos de rol (roleplay) y narrativas interactivas; y fanfiction basada en universos ya existentes.
Además, el estudio demuestra que la IA funciona como un interlocutor creativo y no reemplaza la escritura. En lugar de ello, propone escenas, genera diálogos, interpreta personajes o ayuda a resolver bloqueos narrativos, transformando al proceso creativo en algo colaborativo y conversacional.
Otro de los hallazgos es que muchos usuarios no buscan obtener un texto terminado, sino participar en una historia que evoluciona a medida que interactúan con la IA. El estudio identifica a este grupo como “Infinite Story Demanders”, a quienes describe como aquellos que vuelven una y otra vez sobre los mismos personajes y escenarios para pedir nuevos capítulos, escenas o variaciones de una misma historia. En algunos casos, los investigadores encontraron usuarios con más de 900 chats centradas en un mismo universo narrativo.
Respecto a los géneros de ficción más frecuentes, el fanfiction ocupa un lugar significativo. La mitad de los prompts analizados fueron clasificados como fanfiction, es decir, historias construidas a partir de personajes o universos ya conocidos. Los usuarios imaginan nuevas aventuras, cambian el destino de determinados personajes o crean finales alternativos para las obras originales.
Por otro lado, el estudio identifican un tipo de comportamiento al que denominan “re-rolling”, un término tomado del mundo de los videojuegos. Esta conducta en reiniciar una escena, modificar pequeños elementos o determinadas decisiones para ver cómo evoluciona la narración bajo nuevas condiciones.
A partir de estos resultados, los investigadores mencionan la aparición de un nuevo tipo de usuario, al que llaman “solipsistic reader-writer” (lector-escritor solipsista). Según explican, estas personas ya no separan claramente la lectura de la escritura y son partícipes participan de una experiencia narrativa personalizada en la que leen, escriben, editan y reformulan la historia mientras conversan con la IA. Aunque los autores del estudio aclaran que esto no es una conclusión definitiva, consideran que ayuda a explicar cómo la inteligencia artificial está dando lugar a nuevas formas de relacionarse con la ficción.

