
El bloque de La Libertad Avanza (LLA) intervino una sala de reuniones del anexo de la Cámara de Diputados con una imagen de un león violeta, símbolo característico del espacio. La iniciativa, que habría sido impulsada por el diputado Gabriel Bornoroni, implicó reemplazar el tradicional ploteo con la bandera argentina.
Aunque todavía se desconocen los responsables directos de la intervención, la medida formó parte de una renovación estética del espacio de reuniones usado para encuentros internos del oficialismo. La decisión generó críticas por el uso de símbolos partidarios dentro de las dependencias del Congreso de la Nación, un ámbito que históricamente mantiene una identidad institucional neutral.
Desde el oficialismo no hubo pronunciamientos formales acerca de la controversia, pero lo cierto es que esta iniciativa incumple el decreto 1084/2024 firmado por el propio Javier Milei. En su artículo 1, el escrito establece: “Prohíbese la exhibición, colocación o difusión de imágenes, símbolos, obras o cualquier otra referencia personal que pueda interpretarse como una forma de propaganda política partidaria o de culto a la personalidad política en edificios u obras públicas, oficinas, monumentos u otros bienes muebles o inmuebles pertenecientes al Estado Nacional”.
Por su parte, la diputada nacional Mónica Frade presentó una nota formal dirigida al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, en la que exige información precisa sobre la autorización del ploteo, el origen de los fondos usados y los procedimientos administrativos que lo respaldaron. El pedido se encuadra en la Ley 27.275 de Acceso a la Información Pública Nacional y en normativa constitucional e internacional.
Este episodio representa una tensión dentro del Gobierno respecto del cumplimiento de sus propias normas. El incumplimiento de dicho derechos es otra muestra de la falta de coherencia entre el discurso oficial de La Libertad Avanza y sus acciones dentro del Estado.

