
En la Argentina no es un secreto que el fútbol mueve pasiones a nivel masivo y un mal presente podría derivar en acciones negativas. Resulta que Bernardo Grobocopatel, máxima autoridad de Agropecuario, se expresó en las redes sociales con un enigmático mensaje que generó grandes especulaciones. Lo cierto es que el Sojero tiene un importante vínculo con su presidente debido a otras funciones que desempeña en la vida cotidiana de la entidad.
A la espera
Si bien no hay nada oficial, los rumores de la salida de Grobocopatel toman cada vez más fuerza en los pasillos de la institución. La actualidad deportiva en la Primera Nacional está lejos de lo imaginado por los hinchas luego de un 2025 en el que participó del Reducido por el 2º ascenso. Ese andar irregular, que cosecha solo 2 éxitos de los 10 cotejos disputados en el año y una prematura eliminación en 32avos de la Copa Argentina, llegó al límite dirigencial el pasado lunes.
La última presentación entregó una dolorosa derrota 4-1 con Atlético Rafaela en condición de visitante y las repercusiones no tardaron en salir a la luz. El foco primordial de todo el revuelo se gestionó con un descargo de Grobocopatel a modo de carta en el que ciertas frases generaron mucha preocupación. “Hay cosas que, sin hacer ruido, empiezan a despedirse. Y cuesta decirlo así, tan simple, como si no pesara ni doliera. Este club fue mi vida”, inició el mandatario.
Asimismo, indicó que brindó su tiempo entero al club y que en cierto punto lamenta todo aquello que dejó para después. “La vida es una sola y yo la entregué a este sueño. Un sueño para la ciudad que muchos no supieron ver y que otros no entendieron pero hubo quienes sí”, añadió. Además, dedicó un espacio para agradecer a quienes acompañaron su enfoque deportivo desde el comienzo con esfuerzo y sacrificio contra todo pronóstico.
“Empiezo a despedirme, no por falta de amor ya que nunca fue eso. Hay cosas que cuando se sostienen solas, terminan quebrando en silencio a quien las sostiene”, remarcó. Incluso, hubo palabras de profunda emoción al enumerar cada pequeña cosa que le dio el club como los cánticos, los interminables silencios de lo que no fue o las diversas experiencias vividas. El tiempo dirá cómo termina esta historia pero la publicación tuvo sabor a despedida en el corto plazo.
Para cerrar, señaló que pronto no estará y desea que quien ocupe su lugar sea también de su misma ciudad. De hecho, espera que se valore todo lo que construyó desde abajo y que logre perdurar tras su ausencia para que las próximas generaciones sientan pertenencia. Se dice que no hay crimen sin cuerpo y este aspecto sería similar ante la falta de un anuncio oficial pero todos los caminos apuntan a que la dirigencia tendrá otro líder dentro de poco.
El mayor legado de Agropecuario
En el fútbol argentino solo se permiten clubes como asociaciones civiles sin fines de lucro pero la historia de Agropecuario está lejos de ese sistema. En ese sentido, su funcionalidad institucional se asemeja más a una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) que surgió en agosto de 2011 por parte del propio Grobocopatel. La fundación fue parte del anhelo de un empresario que pretendía que su ciudad tuviera reconocimiento en la elite futbolera.
Como hijo de una familia ligada al negocio de la soja y bajo el estatuto de millonarios del campo, buscó que la localidad, de solo 23.000 habitantes, ganara protagonismo. Un dato no menor es que si el fundador del club ratifica su decisión de dejar la presidencia, será difícil que alguien tome las riendas sin una amplia masa societaria. No cabe duda que la entidad deportiva fue su más preciada creación que sin su apoyo podría caer en la ruina de manera estrepitosa.
Es cierto que el mandamás formó una Comisión Directiva pero él era la cara fundamental del club desde tareas básicas hasta la presentación de los refuerzos. Con solo 15 años de existencia, el Sojero ostenta el fútbol como su principal actividad y un predio de 17 hectáreas que contiene 7 canchas y una pensión para 60 chicos. A su vez, en tiempos recientes su formación de inferiores colapsó hasta que se firmó un acuerdo en octubre de 2024 para cambiar el rumbo.
La idea del nuevo proyecto integró a la Sociedad de Fomento Polideportivo Gonnet como representante en las divisiones juveniles de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Hoy por hoy la entidad es la más joven de Carlos Casares, lugar que no cuenta con historia en la máxima categoría pero sí con ciertos clubes que alcanzan o superan el centenar de vida. Sin embargo, su porvenir es un misterio con latentes carencias más que necesarias.

El Agro no cuenta con la economía requerida ni la cantidad de socios para afrontar un escenario sin su presidente y su destino pende de un hilo. Es un hecho que los siguientes días serán cruciales en la vida de la institución de cara a su continuidad deportiva. Si la postura se Grobocopatel, quien le puso el nombre de su abuela Ofelia Rosenzuaig al estadio, es dar un paso al costado, afectará al club al grado de concretar una posible desaparición.
Distintas emociones
En la corta historia de Agropecuario se registran diversos logros deportivos que dieron que hablar a nivel nacional. Para empezar, obtuvo 2 ascensos consecutivos, de los cuales en 2017 se consumió el ansiado sueño de la Primera Nacional como el equipo más joven en llegar a dicha divisional. En total disputó 4 veces el Reducido por el 2º ascenso desde que alcanzó la segunda división pero lo más lejos que clasificó fue a la segunda fase.
Dentro del repertorio de momentos inolvidables para el club también se debe mencionar que enfrentó a 2 equipos grandes del fútbol argentino. Ese grato marco se dio en la Copa Argentina de 2022 cuando tanto Racing y Boca aparecieron en el camino del Sojero. De hecho, en los 16avos venció 2-1 a la Academia en un triunfo que quedará para el recuerdo; aunque, en la siguiente instancia cayó por la mínima con el Xeneize durante una aceptable presentación.
Cabe mencionar que en aquel encuentro contra la entidad de Avellaneda, cada futbolista del Agro salió a la cancha con una leyenda especial en sus camisetas: “Gracias papá por hacerme hincha de Racing”. La intención de agradecimiento provino del mismo Grobocopatel que era confeso hincha del club albiceleste por su padre fallecido en 2014. Incluso, hizo público el deseo de que Racing juegue un partido en Carlos Casares pero por ahora quedara pendiente.

Más allá del contexto deportivo, la decisión del posible alejamiento radica en que siente una disminución en el apoyo de los casarenses hacia su proyecto. “Cuando ascendimos había más de 3.000 socios y poco a poco se perdió la ilusión”, criticó el presidente tiempo atrás. Lo cierto es que el Sojero consiguió cierta notoriedad en la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires por su modo de jugar pero nunca cosechó popularidad ni un vínculo con la ciudad.
Bajo la misma línea de desarraigo, el club tuvo dificultades al inicio ya que era visto como una amenaza que buscaría arrebatarles las promesas de inferiores. Pese al comienzo turbulento y un crecimiento no tan explosivo, la actualidad es alarmante al estar 16º de la Zona B con 8 puntos y en plena pelea por la permanencia. Incluso, Patricio Toranzo asumió como técnico no hace mucho y su mayor dilema es una posible vuelta al Federal A por primera vez desde 2017.

