
Mar del Plata, desde siempre y para siempre
La versión turística de Mar del Plata es directa: playa, rambla, alfajor y foto. Vivirla «como un local» es diferente. Más allá del circuito turístico es una ciudad grande con sus barrios, rutinas, clubes, cafés tradicionales y un mar que tiene una vista distinta desde cada rincón. La distinción no pasa por revelar un secreto. Pasa por adoptar un ritmo y unas costumbres, aunque sea por unos días.
Para llegar desde Buenos Aires, la mejor opción sigue siendo en micro. Es más práctico, directo y posee una gran frecuencia y variedad de empresas que hacen el trayecto. Para saber cuándo viajar y asegurarse de llegar tranquilo, lo mejor es reservar con anticipación los pasajes de micros a Mar del Plata desde cualquier punto del país.
Vivir Mar del Plata como marplatense
Para vivir la ciudad como un marplatense, el primer consejo es huir de la Rambla en horario pico. No es que haya que evitarla, claro, es de los símbolos de la ciudad. Pero en la rutina, el ciudadano se desplaza por otras vías. A primera hora, por ejemplo, la costa cambia antes de que llegue la multitud: personas entrenando, pescadores, gente tomando mate en un banco y una extraña calma para la época. Esa franja horaria es un truco sencillo y verdadero. Mar del Plata, antes de las 10 de la mañana, es otra ciudad.
En la playa también existen otras opciones. No hay marplatense que vaya siempre a la misma playa: un local elige de acuerdo al clima o a la actividad que quiera realizar. A veces opta por ir a nadar en Playa Varese, en otro momento Playa Grande es la elegida para hacer running super temprano, antes de que se llene, o elegir las playas del sur para desconectarse en días de semana. Y en febrero, con el verano ya instalado, elegir según el clima es fundamental. Mirar el cielo y no el mapa es lo más marplatense que existe.
En el consumo, la manera de vivir de un marplatense no pasa por ir al lugar más “Instagramable”. Es visitar un bar de barrio, una pizzería de toda la vida, o comer el menú del día en el bodegón de siempre. También es prepararse algo y sentarse en el parque o la costanera. La ciudad tiene la ventaja de que se puede comer bien sin maltratar el bolsillo. Si el alojamiento tiene cocina, mejor todavía: el supermercado transforma tu presupuesto y te brinda la posibilidad de liberarte del compromiso de salir a cenar todas las noches.
Las caminatas, por otro lado, son más sencillas: hay dos recorridos que se pueden hacer con éxito total y que son los que usan los propios locales. Uno es la costanera, pero más alejada del centro: se puede caminar hacia el sur, con calma, observando la transformación del paisaje. El otro es adentrarse en el interior y caminar por barrios sencillos fuera del circuito turístico: plazas, comercios, heladerías que no tienen grandes filas, librerías y cafés que abren todo el año.
En cuanto a la cultura, Mar del Plata tiene mucho más para ofrecer de lo que usualmente se puede encontrar. Teatros, centros culturales, exposiciones, ciclos de cine y una agenda que no está ligada exclusivamente a la temporada de verano.
Experimentar la ciudad de Mar del Plata como un verdadero marplatense es eso, levantarse temprano para recorrer los barrios, decidir a qué playas ir según el día, comer sin mayores pretensiones y dejar que la ciudad organice el plan del día.

