
El próximo jueves comenzará la competición oficial en el fútbol argentino mientras en estos últimos días concluyen los partidos amistosos de los equipos participantes. Bajo un sistema poco autóctono, este tipo de compromisos perdieron su mágica pasión con el correr de los años ante rivales de otros países y duelos fuera del territorio nacional. Esta situación varió demasiado a lo que se vivía tiempo atrás con los Torneos de Verano que alteraban cualquier dinámica.
Un nostálgico recuerdo
No cabe duda que el fútbol es el deporte por excelencia en Argentina, lo cual queda demostrado con todo lo que genera en los hinchas durante cada temporada. Incluso, ese arraigado sentimiento se mantenía en las épocas veraniegas de antaño con enfrentamientos entre los famosos equipos grandes o algún derbi importante que coronaban a un campeón. Pese a las intenciones internas de la iniciativa, un resultado adverso implicaba un mal comienzo de año.
Con el objetivo de que los clubes calienten motores junto al estreno gradual de sus refuerzos, las familias tenían una cita fija con los inolvidables clásicos estivales. El puntapié inicial data de 1968 en el viejo estadio General San Martín de Mar del Plata, locación balnearia que se tornó epicentro de estos certámenes. Algunos dirigentes como Alberto José Armando y José Piantoni concretaron la idea al visualizar un gran potencial en esa época del calendario.
En un inicio los partidos entre River, Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo mostraron diversos formatos y se vieron beneficiados gracias a la televisación. Asimismo, en algún momento formaron parte ciertos equipos o seleccionados europeos como invitados especiales. De hecho, los primeros laureles quedaron en manos del Vasas de Hungría y el Ciclón. Incluso, para 1969 se dio el triunfo 5-0 del Palmeiras de Brasil frente al Rapid de Viena.
Además, dijeron presente tanto la Selección Argentina 1977 como sus pares uruguayo, checoslovaco y polaco en distintas temporadas. El paso del tiempo colocó a La Feliz como un punto en común para que los equipos de Primera División, del ascenso nacional y del exterior la eligieran para ponerse a punto. Desde clubes brasileños hasta europeos y asiáticos pasaron por esa inolvidable experiencia que luego se expandió a otros rincones argentinos.

Las pretemporadas posteriores alcanzaron otras provincias como Mendoza, Córdoba y Salta para completar el mítico cuarteto de la Copa Ciudad de Mar del Plata, la Copa de Oro, la Copa Desafío y la Copa Revancha. En tanto, Necochea, Tandil y Olavarría también aparecieron en escena para conformar el recordado circuito “Mar y Sierra” que implicaba entrenamientos fuera de la Costa Atlántica Argentina para luego disputar allí los partidos.
Históricos momentos
Si bien existe una extensa lista de memorables sucesos que quedaron aferrados a la esencia de los torneos de verano, algunos sobresalen por los drásticos que resultaron. Aquellos encuentros bajo el sol estival sirvieron en su mayoría para que los nuevos apellidos salten a la cancha en un contexto menos exigente. Un ejemplo de ello fue el debut de Daniel Passarella en 1974 con River o el de Diego Simeone en 2005 con Racing tras estar 15 años en Europa.
En tanto, la presencia de participantes especiales era habitual como cuando estuvo la Selección Argentina en 1977 y se coronó campeón al ganarle 1-0 la final a Boca. Para 1993 Independiente fue el foco central de la peculiaridad durante la Copa de Oro al abandonar el juego frente al Xeneize por sentir que el árbitro Javier Castrilli cobraba todo en contra. Las consecuencias fueron suspensiones para algunos jugadores del Rojo a cumplir dentro del propio certamen.
Un dato extravagante de la década noventera fue la presencia por duplicado de Diego Maradona ya que se estrenó como DT de Racing en 1995 ante su clásico rival. Pelusa efectuó su segunda experiencia en un banco de suplentes mientras cumplía una sanción por doping. Asimismo, para 1996 retornó al mismo contexto y frente al Rojo pero como jugador de Boca. Algo que no puede quedar de lado son algunas huellas goleadoras de grandes nombres del fútbol.
La curiosidad inicia en 1969 con Luis Artime al anotar los 5 goles de Palmeiras en la victoria ante el Rapid de Viena por la Copa de Oro. Por su parte, en 1986 apareció el uruguayo Enzo Francescoli para marcar sobre la hora el 5-4 de River contra el seleccionado polaco con una exquisita chilena. El cierre lo tiene Martín Palermo en 1999 con un Hat-trick frente a River en el Superclásico de Mendoza.
A su vez, ese tipo de duelos entre acérrimos adversarios también generaron algunos derrumbes de proyectos deportivos. En 2000 Ramón Díaz renunció como técnico de River; mientras que, en 2010 le tocó a Alfio Basile en la vereda de enfrente. Uno dirá que el fútbol se modernizó con la tecnología y la metodología pero la verdad es que la desorganización interna del calendario imposibilita recuperar esa nostálgica tradición de otras épocas.
Diversos factores
Es cierto que los partidos de verano no se esfumaron del todo pero cada club diagrama su agenda con preferencias en el exterior o incluso, a puertas cerradas. Bajo ese nuevo enfoque es que la competición veraniega quedó fragmentada y perdió su apogeo de oro hace mucho tiempo. Para empezar, un motivo de su reforma fue la parte económica ya que en sus últimas estadías las ventas de entradas no cubrían los gastos de organización.
Por su lado, las propias instituciones se reusaron a jugar encuentros que podrían dejar secuelas deportivas en medio de las pretemporadas. Dentro de un contexto más cultural si se quiere, existe otra explicación que apunta a una decisión de Boca para evitar el Superclásico tras lo sucedido en la final de la Copa Libertadores de 2018. El último antecedente de ese derbi fuera de los puntos se remonta al 21 de enero de 2018 cuando el Millonario se impuso 1-0.
A casi 8 años de aquel juego en Mar del Plata, la actual ausencia de amistosos entre ambos está lejos de alcanzar su mayor marca pero no parece que esto cambie en el futuro próximo. El máximo período en que los 2 equipos pasaron sin jugar de manera informal se estancó en unos extensos 24 años entre 1912 y 1936. Más allá de la importancia de River y Boca, también se jugaba el clásico de Avellaneda y luego se sumó el de San Lorenzo y Huracán.
Un dato no menor es que desde 2010 se insertó el cruce entre Estudiantes y Gimnasia, las instituciones representativas de La Plata. No obstante, en 2016 se armó una batalla campal sobre el final de uno de esos partidos que involucró a toda la delegación de cada club para quedar como un escándalo mundial. Ese escenario fue letal para las intenciones de continuar con los certámenes de verano, los cuales quedaron en el olvido tras la consagración en Madrid.
Pese a las cuestiones mencionadas, es un hecho que los equipos han mejorado sus predios al punto de adaptarlos para las pretemporadas y que otros eligen realizarlas en Estados Unidos o Uruguay. Incluso, los gremios y sindicatos no cuentan con fondos para solventar planteles profesionales de 40 personas mínimo por más de 10 días. Por último, el estadio mundialista de Mar del Plata hace tiempo se encuentra en total decadencia sin una pronta remodelación.
Formato distribuido
El mes de enero de 2026 trajo consigo una conformación repartida en cuanto a los encuentros amistosos y un inicio prematuro de la competencia oficial. Con respecto al primer ítem, la de este año se denominó Serie Río de La Plata e involucra a un puñado de clubes argentinos como River, Independiente, Atlético Tucumán, Huracán, Unión, San Lorenzo y Colón. La competencia en cuestión otorgó partidos aislados que se disputaron en Uruguay como sede central.
De hecho, el equipo de Núñez fue el último en presentarse durante el pasado sábado cuando derrotó por penales a Peñarol. Por su parte, el Sabalero se estrenará este martes frente a Miramar Misiones y concluirá su participación el próximo viernes contra Paysandú. El conjunto santafesino no tendrá inconvenientes de agenda ya que participa en la Primera Nacional, cuyo inicio está programado para mediados de febrero.
Cabe mencionar que esta será la 5° edición del torneo informal al sentenciar las tierras uruguayas como el nuevo epicentro veraniego. La idea es albergar a los mejores equipos sudamericanos, a excepción de los brasileños ya que su competencia oficial no tiene descanso. Para este 2026 los participantes argentinos se enfrentaron a clubes de Uruguay, Paraguay, Perú y Colombia. La realidad es que aquellos años dorados de Mar del Plata están lejos de volver.

Por otro lado, Boca realizó su pretemporada en Buenos Aires con un amistoso en La Bombonera y otro en San Nicolás. Mientras que, Racing hizo lo propio en Paraguay con un juego informal pero debió suspender el siguiente en Chile por los incendios que afectan la zona de Concepción. Frente a ese panorama, el hincha argentino no tendrá mucho tiempo para lamentaciones ya que el Torneo Apertura se encuentra a la vuelta de la esquina en pleno verano.

