
La Comisión Provincial por la Memoria (CPM), denunció públicamente los despidos de cuatro trabajadores del Museo Islas Malvinas, ocurridos durante el último mes de 2025, y advirtió que «la decisión forma parte de un proceso más amplio de desarticulación de las políticas públicas vinculadas a la memoria, la verdad y la justicia».
Según el organismo, con estas cesantías ya son siete los trabajadores desvinculados del Museo desde la asunción del presidente Javier Milei. La CPM remarcó que se trata de profesionales con amplia trayectoria y conocimientos específicos sobre la cuestión Malvinas, que cumplían funciones en áreas consideradas estratégicas para el perfil institucional del espacio.
En un comunicado, la Comisión sostuvo que los despidos no responden a criterios administrativos aislados, sino que apuntan a modificar la narrativa histórica del Museo, tradicionalmente vinculada a la defensa de la soberanía nacional, la democracia y la paz.
En ese sentido, advirtió que «las decisiones adoptadas buscan legitimar el accionar de la última dictadura militar, diluir su responsabilidad en la conformación de un enclave colonial en las islas y relativizar el impacto que tuvo el régimen militar en el fracaso de una salida diplomática al histórico reclamo argentino».
Malvinas, el ajuste contra la memoria
“La política de despidos se orienta a vaciar de contenido una perspectiva que articula la causa Malvinas con los derechos humanos”, señaló la CPM, que calificó este proceso como una estrategia de “desmalvinización”, asociada a una visión que separa el reclamo soberano de la condena al terrorismo de Estado y del proyecto de entrega nacional impulsado durante la dictadura.
El organismo subrayó que la cuestión Malvinas no puede reducirse a consignas desprovistas de contenido histórico y político, y que su abordaje exige ser vinculado a un proyecto de país soberano, democrático e inclusivo, con una mirada integral de los derechos humanos. En ese marco, recordó también las violaciones cometidas por las Fuerzas Armadas durante el conflicto bélico de 1982, incluyendo los casos de torturas y malos tratos sufridos por soldados conscriptos argentinos tanto en las islas como en el continente.
Finalmente, la Comisión Provincial por la Memoria reclamó la inmediata reincorporación de los trabajadores despedidos y defendió el rol del Museo Islas Malvinas como un espacio público destinado a la construcción de memoria colectiva, verdad histórica, justicia, soberanía y paz.

