El ataque a la República Bolivariana de Venezuela y el camino de la independencia de los pueblos de la Patria Grande

La agresión militar contra Venezuela inaugura una nueva etapa de intervención directa de Estados Unidos en América Latina, con el objetivo de imponer su dominio político, económico y militar sobre la región.
Manifestacion en Sao Paulo contra la intervencion de Trump Credito Isaac Fontana EPA
Crédito: Isaac Fontana-EPA

*Declaración del Consejo Nacional Foro Patriótico y Popular.

El sábado amaneció con el ataque militar contra la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Las imágenes de los misiles y sus explosiones sobre un país de América Latina sacudieron al mundo. Es una acción que tira por la borda todos los acuerdos sobre los derechos soberanos de las naciones que, incluso, la ONU señala por boca de su Secretario General ante esta acción militar y otras que han ocurrido en los últimos tiempos.

Las palabras de Donald Trump, horas después, fueron explícitas: “Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder”.

El presidente de Argentina, Javier Milei, festejó el ataque y el secuestro de Maduro; lo hizo a través de las redes sociales. Similar fue la posición que tomó la vicepresidente Victoria Villarruel: “Hoy renace la esperanza en Venezuela”, escribió.

Pero el ataque, el secuestro, la muerte de militares y civiles venezolanos es una violación a su soberanía.

Ahora se pretende llevar adelante una parodia de juicio contra el presidente de Venezuela, violando todos los principios del derecho internacional de las naciones y la inmunidad soberana. Es inadmisible que una potencia mundial, por su capacidad militar, se arrogue el derecho de decidir el destino político, económico y diplomático de una nación, al tiempo que se atribuye la propiedad de los recursos naturales de Venezuela como patrimonio propio a ser explotado y comercializado por el invasor.

Es el pueblo venezolano quien tiene el derecho a decidir los caminos para resolver sus problemas. Desde aquí, no cabe sino el repudio a esta agresión bélica e imperialista encubierta en una falsa lucha contra el narcotráfico.

Luego de esta agresión militar, el gobierno de EE.UU. lanzó amenazas contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, contra México, Groenlandia y Cuba, exponiendo sin pudor alguno los planes de dominio de esa potencia imperialista contra regiones, países y pueblos de América.

Estados Unidos toma la iniciativa militar en América Latina con consecuencias que hoy no son fáciles de determinar. De todos modos, lo planteamos desde el primer momento: el mundo se encharca en sangre y suenan las campanas de una nueva guerra mundial. El ataque es parte de la ejecución de la doctrina militar de la administración de Donald Trump, de dominar política, económica y militarmente a todo el continente desde el polo norte al sur, para asegurar estar en mejores condiciones para una conflagración mundial en disputas con otras potencias imperialistas como Rusia y China, entre otras. En este sentido, la agresión directa a la República Bolivariana de Venezuela y a Colombia se vincula al dominio estratégico de EE.UU. para el control del Caribe. Recordemos que al asumir, Trump renombró al Golfo de México como Golfo de América, expresando sus intenciones de dominio sobre México.

La República Bolivariana de Venezuela siempre acompañó los reclamos argentinos por los territorios usurpados de Malvinas, demás archipiélagos australes y mares correspondientes. Argentina hoy tiene una sola opción: apoyar activamente al pueblo y a la República Bolivariana de Venezuela, en la defensa integral de su soberanía y su integridad territorial.

Recordamos el mandato de los padres fundadores: “Seamos libres de España, su metrópolis, y de toda dominación extranjera”. Así se estableció la Declaración de Independencia Argentina de 1816. Una parte de nuestro territorio, las Islas Malvinas, archipiélagos australes y mares correspondientes están en manos del Reino Unido por su poderío militar, mientras avanza en el saqueo de nuestros recursos y se proyecta hacia el Sector Antártico Argentino.

En unidad con todos los pueblos del mundo que luchan por su independencia, por la unidad de los pueblos de la Patria Grande de San Martín y Bolívar, reafirmamos el ideal del Gral. Manuel Belgrano, de una patria sin amo viejo ni amo nuevo, sin ningún amo. El camino del 25 de mayo de 1810 es una huella a transitar en los tiempos que corren para garantizar la independencia, la felicidad y la prosperidad de nuestro pueblo y de nuestra Patria.

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