
La murga Esa Te La Debo volvió recientemente a los escenarios con «Estafa Piramidal», un espectáculo que puso en escena lo que vivimos todos los días. El show fue el pasado sábado 18 de octubre en el Centro Cultural Nuevo Encuentro “Bartolina”, en Morón, donde recorrió la realidad política y social del país con humor, música y una potencia escénica que no dio respiro. Fue un dispositivo cultural de resistencia, como dicen ellos mismos, y se notó en cada canción. La próxima función será el viernes 24 de octubre a las 21 hs, en Hasta Trilce (Maza 177, CABA).
El formato es particular: seis voces que arman un coro murguero al estilo uruguayo, acompañadas por guitarra acústica y eléctrica, bajo y batería. La combinación genera algo nuevo, una especie de murga-rock que funciona. Las voces son hermosas, los arreglos están bien trabajados y la banda suena compacta. El vestuario y el maquillaje completan el cuadro: trajes coloridos, sombreros llamativos, una puesta que mantiene la atención del público de punta a punta.
El espectáculo tiene estructura clásica: presentación y retirada, como marca la tradición murguera uruguaya. En el medio, tres bloques conceptuales. El primero habla de identidad. El segundo es más coyuntural: la violencia institucional, las políticas represivas, las figuras del macrismo sin nombrarlas de frente. El tercer bloque apunta a lo regional: el lawfare, la persecución judicial a candidatos populares, las intervenciones en América Latina. Todo con un tono que busca la risa pero no se queda ahí.
Una murga que nació en el macrismo y siguió de pie
Esa Te La Debo se formó en 2016, cuando Mauricio Macri asumía la presidencia. El contexto político fue el disparador. Un grupo de músicos se juntó de manera virtual para armar temas y al año siguiente ya tocaba en vivo. La banda mantuvo ese espíritu militante desde entonces. Pasó por la pandemia, por la sequía, por la crisis económica, por un gobierno popular que no pudo dar respuestas y ahora enfrenta un gobierno liberal que profundiza todo lo malo.
Agustín Goldschmidt, director musical y escénico, explicó que el grupo no es una murga tradicional. «Mezclamos la esencia de la murga uruguaya con el vestuario y la crítica del rock, y con otros estilos populares», dijo. Esa mezcla es la marca del conjunto. La base es rockera pero abraza la cumbia, el reggae, el ska. El resultado es un sonido propio, difícil de encasillar.
La formación actual incluye a Luis Bertorelli en batería, Agustín Goldschmidt en guitarra y coro, Alejandro Gómez Calcerrada en guitarra eléctrica y coro, Lucas Russo en bajo, Silvina Bugnone y Belén García en coro. Son seis coristas más la banda base. En escena, la química funciona. Se nota que hay trabajo colectivo, que los arreglos vocales están ensayados hasta el detalle y que cada integrante sabe lo que hace.

Un espectáculo que no suelta al público
«Estafa Piramidal» mantiene la tensión durante toda la función. La iluminación, el vestuario, las letras: todo está pensado para que el público no se distraiga. Las canciones van desde la ironía hasta la denuncia directa. Hay temas que hablan del presente con nombres propios y otros que apelan a la metáfora. Pero siempre hay una posición clara, un punto de vista que no se esconde.
En las últimas funciones, la murga retomó una canción vieja y la actualizó para hablar del gobierno de Milei y su afinidad con Donald Trump. La letra dice: «Hay un gobierno sin payo que lo quiere a Donald Trump» y «hay una ministra muy fascista y muy borracha que reprime a ese pueblo que protesta». Es directa, sin medias tintas. La crítica es frontal y busca la complicidad del público.
Los integrantes de la murga reconocen que el momento es difícil para hacer humor. «La Argentina distópica de Milei supera a la ficción y los personajes son demasiado caricaturescos», dijeron. Pero encontraron la vuelta. El humor funciona porque está atravesado por la emoción y por la crítica social. No es solo risa: es catarsis colectiva.
La murga como espacio de encuentro
Esa Te La Debo genera una conexión particular con su público. La gente va a los shows para sentirse acompañada en la angustia. Los integrantes de la murga lo dicen así: «Nuestros shows son una terapia colectiva donde reímos, reflexionamos, cantamos y nos emocionamos». Y es cierto. El clima que generan en escena invita a eso: a la reflexión, al desahogo, a la alegría compartida.
El espectáculo trasciende lo político y lo cultural porque toca fibras profundas. Habla de lo que nos pasa a todos, de la bronca, del hartazgo, pero también de la resistencia. Defiende la alegría como acto político y toma partido frente a las causas populares. Eso queda claro desde el primer tema hasta el último.

Una recomendación clara
«Estafa Piramidal» es un espectáculo necesario. En tiempos donde la realidad supera cualquier ficción, donde la violencia institucional crece y donde el desamparo se siente en la calle, la murga ofrece un espacio de encuentro y de resistencia. Las voces son excelentes, la música está bien trabajada, la puesta en escena es impecable y las letras dicen lo que hay que decir.
Esa Te La Debo sigue de gira por el país. Pasó por Vicente López, este fin de semana toca en Morón y después vienen fechas en CABA (Hasta Trilce) y Entre Ríos (Gualeguaychú). Vale la pena ir. No solo por la calidad del espectáculo sino por lo que representa, un acto de resistencia cultural en un momento donde hace falta más que nunca. La murga es la voz del pueblo. Y en tiempos como estos, escucharla es indispensable.

