domingo 21 de julio de 2024

El recuerdo de la Selección Argentina de 1994, el campeón que no fue

En medio de la Copa América de Estados Unidos y la enorme expectativa por la próxima Copa del Mundo en Norteamérica, se cumplen 30 años del debut de Argentina en el certamen mundialista de 1994. En aquella edición en territorio estadounidense, el combinado nacional era un gran candidato a quedarse con el título pero una cuestión extradeportiva desmoronó todo.
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La Selección Argentina debutó en el Mundial de 1994 con una goleada a favor y un equipo de ensueño, matices que ilusionaron a todo el pueblo albiceleste para ser una de las favoritas a quedarse con la copa. Créditos: Laguitos Perú

Este jueves comenzó la Copa América 2024 de Estados Unidos con un inobjetable triunfo de la Selección Argentina sobre Canadá por 2-0. En medio de la competencia continental, también se exhibe una enorme ilusión de cara a la próxima Copa del Mundo de 2026, que se disputará en los tres principales países de Norteamérica, contabilizando también a México.

No obstante, la sede estadounidense no trae buenos recuerdos a los argentinos: se cumplen tres décadas del debut en el Mundial que entristeció y «nos cortó las piernas» a todo un país. Un 21 de junio de 1994, la Albiceleste realizó su primera presentación en la cita mundialista por el Grupo D ante Grecia con una contundente victoria por 4-0.

A pesar del triplete de Gabriel Batistuta, lo más destacado del encuentro fue el tercer gol del equipo nacional, en donde tras una excelsa jugada colectiva, Diego Armando Maradona dejó su sello de calidad y un grito de gol para la posteridad. Sin embargo, Diego sería la principal víctima de esta historia.

Una vez concluido el segundo compromiso frente a Nigeria, el Pelusa se retiró del campo de juego para realizar, de manera sorteada, un control antidoping. Aquella imagen, recordada por todos en el ámbito del deporte rey, lejos estaría de ser una circunstancia del juego. Para muchos fanátiques, este sería el comienzo de la peor tragedia deportiva en la historia del fútbol argentino.

Se especulaba que podría ser un gran Mundial para Maradona, quién pese a sus 33 años y no jugar desde enero, se había preparado con todo para guiar al seleccionado a su tercer Mundial. Tras la consagración en 1986 y el subcampeonato en 1990, los aficionados estaban ilusionados con volver a ver al Diez como campeón del mundo, pero nada salió como se esperaba.

El inicio del fin

La caída libre de Diego empezó tras perder la final del Mundial de 1990 ante Alemania, cuando sorprendió a propios y extraños con su repentina renuncia del combinado nacional. Desde ese entonces, el astro argentino atravesó un declive a nivel personal y futbolístico, que derivó en su primera suspensión de 1991 por doping y que lo mantuvo fuera de las canchas durante 15 meses.

En marzo de aquel año, el jugador del Napoli dio positivo por cocaína en su control antidopaje. Tras ciertos altercados con la Justicia, Maradona prefirió alejarse de Italia al finalizar su suspensión en julio de 1991 y fichar por el Sevilla. Más allá de lo que representaba para el cuadro napolitano, quien no pretendía su desvinculación, la intervención de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) destrabró la situación.

Frente a la búsqueda de un club con menores exigencias deportivas y la insistencia de Carlos Bilardo como técnico sevillano, todo llegó a buen puerto en septiembre de 1992. Al mismo tiempo, Argentina se mantuvo en el más alto nivel al consagrarse en las Copa América de 1991 y 1993 con Alfio Basile como entrenador.

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Una imagen del repechaje disputado ante Australia para clasificarse a la Copa del Mundo. Las esperanzas argentinas se renovaron tras asegurarse su lugar en la justa, soñando otra vez con ser campeones con Diego Maradona como bandera. Créditos: Página 12

En medio de ambas consagraciones continentales, Maradona fue convocado al seleccionado en febrero de 1993, tras tres años de ausencia. Diego jugó un amistoso contra Brasil por el centenario de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Asimismo, y menos de una semana después, estuvo presente en la definición de la Copa Artemio Franchi, siendo este su último título con la Albiceleste.

En 1993 regresó al país y se unió a Newell’s, donde solo disputó cinco partidos oficiales sin anotar goles. Su último partido fue un amistoso ante Vasco Da Gama a fines de enero de 1994 y no volvió a jugar para un club hasta septiembre de 1995 cuando regresó a Boca Juniors luego de 14 años.

Pese a su estadía previa en España y Rosario, Pelusa no estuvo en las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 1994, en donde Argentina sufrió la histórica derrota 0-5 ante Colombia en el Monumental. En pleno cotejo como local y con el humillante resultado a cuestas, les aficionades clamaron por Maradona y su tan necesario regreso.

En aquella competición, el equipo inició con dos triunfos consecutivos ante Perú y Paraguay, para luego caer como visitante en el tercer compromiso contra los cafeteros. A posteriori, la albiceleste superó otra vez a los incas e igualó con los paraguayos. Pese a que un empate lo dejaba en la justa mundialista, la clasificación se complicó con una estrepitosa goleada en contra, resultado que provocó que se juegue el repechaje.

El regreso más esperado

Con la suerte echada al cosechar apenas siete unidades en las Eliminatorias, Argentina debió recurrir a la repesca contra Australia para clasificarse al Mundial. Frente a ese panorama, tanto Basile como Julio Grondona, presidente de la AFA, intentaron convencer a Maradona de que regrese para el trascendental compromiso.

No obstante, el Diez debió limar asperezas con Oscar Ruggeri, quien lo reemplazó en la capitanía del equipo. De este modo, en octubre de 1993 se produjo el regreso de Maradona al seleccionado argentino en Sídney por la ida del repechaje. Ante un rival áspero, Argentina rescató un empate 1-1 con asistencia de Pelusa para el gol de Abel Balbo.

Finalmente, las obligaciones aumentaron por un triunfo necesario ante los Socceroos en el estadio de River Plate en noviembre, hecho que sucedió con una victoria por la mínima gracias al tanto de Batistuta. Lo que todos querían se logró y la Albiceleste se clasificó a la Copa del Mundo de 1994.

Un día que jamás se olvidará

El debut ante Grecia en la cita mundialista fue más que auspicioso por la contundencia. Sin embargo, ante Nigeria se vislumbró un mejor juego colectivo pese a que solo se ganó 2-1. Con un entrenamiento especial bajo el ala de Fernando Signorini, su preparador físico personal, Maradona se alojó en La Pampa para alejarse de los focos y llegar en óptimas condiciones al Mundial.

Maradona retirándose del estadio para el control antidoping: la última imagen de Diego en un campo de juego con la Selección Argentina. Crédito: Flávio Baccarat

Y ante griegos en primera instancia y nigerianos por sobre todo, el nivel ofrecido por Diego estuvo por encima de lo esperado. Su juego potenció lo colectivo, rodeando de buen a un equipo conformado por nombres como Simeone, Ruggeri, Redondo, Cáceres, Sensini, Chamot, Caniggia y Batistuta, entre otros cracks.

No obstante, nadie pudo preveer lo que sucedió tras el éxito sobre los nigerianos. Junto a su compañero Sergio Vázquez, Diego fue sorteado para el control y la retina argentina se quedó impregnada eternamente en la imagen de Maradona retirándose sonriente de la mano de Sue Carpenter.

La mujer en cuestión estuvo mucho tiempo en el ojo de la tormenta porque no era enfermera pero vestía como una aquel día. La cuestión es que Roberto Peidró, uno de los médicos del seleccionado nacional, le indicó a la estadounidense que vaya por Maradona para que salga en los diarios.

En plena celebración por el segundo triunfo en el certamen, la delegación argentina viajó al día siguiente a Dallas, donde se enfrentaría a Bulgaria para cerrar la primera fase. Durante dos días, la delegación vivió la espera con suma normalidad, pero en la mañana del 28 de junio, a 48 horas del último duelo por el grupo, se desmoronó definitivamente.

La prueba de Maradona dio positiva al constatar cinco sustancias prohibidas en su sistema, situación que generó un sinfín de malas noticias. En primer lugar, el Diez fue sancionado con 15 meses de inactividad y debió abandonar la concentración argentina. En tanto, el plantel quedó muy afectado por la pérdida de su figura y esto se plasmó aún más cuando cayó 0-2 ante los búlgaros.

Pese a que Argentina clasificó a octavos de final, los ánimos quedaron por el suelo y el duro golpe se percibió que significó perder a Maradona de la competencia precipitó la eliminación Argentina en la ronda de octavos de final, al caer en esa instancia por 2-3 ante Rumania.

Pese a que se realizó una contraprueba en Los Ángeles, que estuvo en todo momento manchada por la adulteración de las muestras, esto no bastó para declinar la decisión que Maradona describió en cuatro palabras: “Me cortaron las piernas”.

Pelusa justificó en todo momento que nunca buscó sacar ventaja pero las sustancias estaban en un suplemento dietético que ingirió por error y que era de venta libre. El mismo día del partido contra Bulgaria, Joseph Blatter, secretario general de la FIFA, anunció la resolución del caso de Maradona.

El grito histórico de Maradona ante Grecia para el 3 a 0 parcial ante los Helénicos. Crédito: Víctor Hugo Morales

Las grandes consecuencias

Con los dos últimos cotejos mundialistas en el pasado, la situación del Diez generó muchas situaciones que dejaron atónitos a todos los aficionados argentinos. En primera instancia, se recuerda una conferencia de prensa en la que el jugador juró y perjuró entre lágrimas que su idea no era hacer trampa.

Además, a nivel deportivo, se produjeron en este evento el último grito de gol y el último partido de Maradona en los campeonatos mundiales y sobre todo, en la Selección nacional. Por otro lado, el acontecimiento provocó muchas especulaciones tras la equivocación de Daniel Cerrini, fisicoculturista de Maradona, quien seleccionó el envase equivocado.

Esta mala elección permitió que se detectara efedrina, norefedrina, seudofedrina, norseudoefedrina y metaefedrina en el análisis sorpresa. Asimismo, una docena de años más tarde, se ocasionó un conflicto con Grondona por haberlo culpado al propio Maradona de lo sucedido.

Lo paradójico del caso es que tiempo más tarde, una agencia mundial de antidopaje que se inició en 1999 llegó a la conclusión de que la cantidad ingerida no alcanzaba para considerarlo un dopaje. De hecho, el de Maradona fue el primero que estudió esta agencia para analizar y evaluar futuros cambios reglamentarios.

Eso implica que en décadas posteriores, la resolución positiva de Maradona no hubiera sido clasificada como tal bajo los nuevos límites utilizados. Y siendo Diego un chivo expiatorio para los futuros análisis a realizarse.

Una culpa compartida

Ante el desconsuelo por la resolución de la prueba de Maradona, comenzó la danza de nombres al momento de buscar un culpable. Desde el propio Cerrini, hasta diversas asociaciones pasaron por el crudo estado de culpabilidad. A pesar de que el fisicoculturista no se mostró afectado por lo sucedido, trataron de irresponsable su accionar al no distinguir los envases.

Esa situación fue el fin del profesional en el ámbito deportivo. De hecho, durante su preparación en La Pampa, hubo ciertos cruces entre Cerrini y Signorini por el estado de Maradona. Asimismo, el propio fisicoculturista quedó involucrado en casos de doping de su novia y algunos alumnos.

En tanto, en territorio estadounidense y a una semana del debut, fue Ernesto Ugalde, uno de los doctores de la Selección, quien se mostró preocupado. Le sugirió a Grondona un control antidoping sorpresa dadas algunas señales que denotaban cierta irregularidad en el control de la preparación de Diego y que el mandamás no consideró.

Creditos Getty images
La escena de Diego Maradona yéndose con la enfermera al control antidoping tras el cotejo con Nigeria opacó todo lo conseguido en el pasado, lo hecho en el Mundial y las altas expectativas a futuro. Créditos: Getty Images

Pelusa apuntó en principio contra la FIFA, su presidente João Havelange y el mismo Blatter, quien fue el encargado en comunicarle la resolución a Grondona. De hecho, Havelange puso sobre la mesa una posibilidad que afectaba al jugador y el seleccionado por igual: quedar ambos afuera de la competencia.

Por su parte, Grondona antepuso el caso del español Ramón Calderé, quién en el Mundial de México 1986 fue suspendido con un partido por consumo de efedrina. Sin embargo, tras un fuerte debate entre ambas partes, se acordó que solo Maradona sea castigado, pero con las penas más duras.

La polémica también cayó en el máximo dirigente de la FIFA, por su vínculo con el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). En aquel tiempo, Grondona se plantó ante Havelange sobre situaciones que involucraron una entrega de dinero a Juan Antonio Samaranch, titular del COI.

Incluso, hubo una situación similar con su yerno Ricardo Texeira, mandatario de la CBF. En definitiva, y pese a los desplantes de Grondona, prosiguió la postura del brasileño con una dura pena deportiva contra el Diez.

Un territorio poco agradable

Sin dejar de lado la actual edición de la Copa América y el próximo Mundial, Estados Unidos no es muy bien recordado como sede deportiva para la Argentina. En cuanto al certamen continental, el único antecedente se dio en 2016 con la edición del Centenario. En aquella ocasión, el conjunto albiceleste llegó a la final tras golear en la fase anterior al anfitrión por 4-0.

Sin embargo, como si se tratase de un territorio inhospito, el conjunto de Messi sucumbió en el partido decisivo, cayendo 2-4 por penales ante Chile, repitiendo la derrota en la Copa América de 2015, disputado en territorio chileno, en donde la Albiceleste había caido previamente también en los doce pasos.

Por el lado de las citas mundialistas, la única vez que se jugó en suelo estadounidense fue en 1994 con la situación de Maradona de por medio. En aquella edición, el campeón fue Brasil al vencer 3-2 desde la pena máxima a Italia tras una paridad 0-0 en el tiempo reglamentario. Justo en el año en donde Havelange finalizaba su mandato como Presidente de la FIFA.

Con todos los antecedentes previos cargados de negatividad, la Scaloneta pretende romper esa mala racha este año en el territorio estadounidense, a 30 años de la despedida de un campeón sin corona, un gran equipo que no pudo coronar sus ilusiones y que fue ultrajado de su máximo ídolo.

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