Feb 2, 2024 | Política

El país que quieren: calles militarizadas, represión y violencia

Las fuerzas de seguridad aplicaron el protocolo Bullrich ante las manifestaciones pacíficas que se realizaron en contra de la aprobación de la Ley de Bases. Diputades salieron del recinto para frenar la represión.
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El protocolo antipiquete se subió a la Plaza del Congreso para reprimir manifestantes. Créditos: Télam.

La primera y la segunda jornada de la que se presume una maratónica sesión de debate por la Ley de Bases, conocida como Ley Ómnibus, estuvieron marcadas por la violencia, la tensión y la represión de las fuerzas de seguridad (FFSS). 

Miles de personas autoconvocadas, asambleas barriales y culturales, organizaciones sociales, agrupaciones políticas y sindicatos se reunieron en las calles adyacentes al Congreso de la Nación durante todo el día y hasta la noche, a modo de vigilia, mientras dentro los diputados discutían.

Por la tarde, efectivos de Gendarmería Nacional, Prefectura y Policía Federal avanzaron, incluso con carros hidrantes, en reiteradas ocasiones y desde distintos flancos, sobre los manifestantes, dejando varios heridos  y personas detenidas. 

Testigos y víctimas de la represión aseguran que la tensión comenzó por parte de las FFSS, cuando efectivos motorizados comenzaron a rodearlos en la plaza, clara señal de respeto al protocolo que impide a los manifestantes cortar la calle e interrumpir el tránsito. Palazos, gases, y balas de goma terminaron siendo los protagonistas  de la jornada en el estreno del protocolo antipiquete dispuesto por el Ministerio de  Seguridad, dirigido por Patricia Bullrich, que dejó decenas de personas heridas de bala de goma, descompensadas por el calor y los gases, y varios quedaron detenidos. Además, más de 30 periodistas y reporteros gráficos resultaron heridos.

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Balas de goma, gas pimienta y palos fueron los protagonistas en la calle, mientras los diputados discutían acerca de la Ley. Créditos: Télam.

Repercusiones

Mientras les diputades sesionaron llegaron las noticias de la calle: listas con nombres de heridos y detenidos se leían en las redes sociales y en los mensajes que los funcionarios recibían desde el exterior.

Christian “Chipi” Castillo, diputado de izquierda, leyó una lista a medio confeccionar de los periodistas lastimados, entre los que se encontraban trabajadores de Página 12, C5N, IP Noticias y Télam, entre otros. Esa lista fue engrosando con el correr de las horas. 

Tras conocer lo que sucedía afuera, el presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, pidió una moción de cuarto intermedio con el objetivo de esperar a que finalicen los hechos violentos. Pero la votación fue negativa, con lo cual un grupo de diputados de izquierda, el kirchnerismo y de la Unión Cívica Radical (UCR) abandonaron el recinto. 

La última vez que existieron conflictos de este tamaño mientras transcurría una sesión fue mientras se trataba la Reforma previsional en el 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri. Fue entonces, la diputada Lilita Carrió quien llamó a levantar la sesión, porque no se podía tratar una ley mientras afuera la situación estaba desbordada.

Les funcionaries salieron a la calle para armar un cordón que contenga a las fuerzas de seguridad, impidiendo la represión y poniéndose al frente de la protesta. Entre ellos estaban Vanesa Siley, Leandro Santoro, Juan Mariano, Itaí Hagman, Máximo Kirchner, Myriam Bregman, Romina Del Plá, Alejandro Vilca, Nicolás Del Caño y radicales cercanos a Facundo Manes.

Durante la noche del miércoles, las imágenes de Oscar Zago, diputado y jefe del bloque de La Libertad Avanza (LLA) se hicieron virales por sus polémicos dichos al respecto de lo ocurrido con las mujeres detenidas por cantar el himno. “Si te encanta cortar la calle, es problema tuyo”, dijo ante las cámaras. Hoy agregó que “La gente no está siendo reprimida, están siendo reprimidos militantes que han agredido a periodistas”, despojando de la condición de personas a los trabajadores y militantes.

Por su parte, la ministra de seguridad habló hoy con Radio Mitre, respaldando el accionar de las Fuerzas y negó que haya habido “incidentes graves”. “Tuvieron que disparar balas de goma por la permanente agresión con el intento de tomar la calle”, argumentó.

En cuanto a Javier Milei, lejos de intentar calmar las aguas, el presidente no abandona su estilo tuitero y sigue reposteando y dando su apoyo a comentarios irónicos con respecto a las personas agredidas. 

El ajuste no cierra sin represión

El protocolo presentado por Bullrich en el mes de diciembre plantea que las manifestaciones no pueden obstruir la vía pública y el tránsito. Es por eso, que, pese a las dificultades por la excesiva cantidad de gente, los manifestantes intentaron respetar las normas manteniéndose dentro del recinto de la plaza. 

“Al manifestarse también actúan bajo una norma de “permiso” sustentada en el pleno ejercicio de otro derecho constitucional precedente, como es el de “peticionar a las autoridades” (artículo 14 C.N.) y que se motiva en un “estado de necesidad” (artículo 34 CPN) frente a la situación de “injusticia” o reclamo social no atendido o no resuelto”, afirman desde la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

¿A qué se debe entonces la violenta respuesta de las fuerzas? ¿Quién dio la orden para la represión si, según testigos, todo transcurría con normalidad? 

“Escuchábamos las motos y los disparos, pero no sabíamos de dónde venían”, aseguran trabajadores de prensa que vivieron en carne propia la furia de la Policía. “Empezaron a disparar contra la gente que estaba en el cordón”, relatan. 

Mientras tanto, desde el entorno de Bullrich evaluaban: “El operativo es un éxito”.

La respuesta parece bastante clara. El motivo de avanzar con un operativo en una manifestación donde no sucede nada es el disciplinamiento: tiran para que  la gente se vaya, tiran para que la gente no proteste, porque ese parece ser el objetivo principal. Crear miedo es, para  lograr el objetivo, lo primordial. 

Desde la publicación del protocolo, días después del anuncio de las medidas tomadas por el ministro de economía, Luis Caputo, se sucedieron reiteradas movilizaciones en el centro de la Capital Federal pero también a lo largo del país. Si bien habían existido focos de conflicto, el entorno de la ministra Bullrich siempre  hablaba de que el protocolo “estaba funcionando”. 

Lo cierto es que nunca existieron motivos para llevarlo a cabo. Las movilizaciones transcurrieron de manera ordenada y prolija, sin desbordes y con los mismos manifestantes respondiendo ante la aparición de alguna persona “rara”, con apariencia de “infiltrado”, alejándose de las columnas. 

Tanto los uniformados como la ministra, se mostraron en más de una ocasión deseosos de poner en práctica lo que el librito de represión que escribieron les permite hacer. Adeptos al gobierno oficialista reclamaron más violencia contra los manifestantes en todas las oportunidades. Esta semana tampoco existieron motivos para implementar las medidas, pero con la Ley en tratativas, la suerte estaba echada.

La represión es el broche de oro que el Gobierno ofrece a la implementación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y la Ley Ómnibus, por lo que cabe pensar que no es casual que tantos periodistas y fotógrafos hayan sido heridos: ellos son quienes se encargan de mostrar qué es lo que verdaderamente ocurre.  

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Más de 20 trabajadores de prensa fueron brutalmente atacados por la policía. Créditos: Télam.

La ley que se escapa

La idea era que la jornada, suspendida la noche del miércoles y retomada a las 10 del día jueves, culminará a las 4 de la madrugada de hoy, viernes. Sin embargo, a las 19 horas del segundo día de sesión, previo a los acontecimientos represivos, comenzó a circular un nuevo borrador de la ley con cambios a los que el Gobierno cedió, para la aprobación definitiva. Estos cambios incluyeron: el quite definitivo del poder del presidente sobre los temas fiscales y cierta flexibilización en el proceso de privatización. Las empresas públicas fueron divididas en grupos para que los aliados puedan acompañar algunas y rechazar otras en la votación particular.

Los desmanes fuera del Palacio y la decisión de los diputados de abandonar el recinto para salir a la calle hacia las 20 horas, sugirieron a los aliados de LLA que podían acortar la lista de oradores y votar sin los ausentes. Pero entonces fueron más diputados los que abandonaron sus bancas y Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, no accionó. 

Hoy deberá haber una definición al respecto porque al comienzo de la nueva sesión quedaban cinco horas de oradores en la lista. Luego, los diputados deberán votar. Milei viajará a Israel la semana próxima y quiere que la ley salga sí o sí. Fuertes rumores aseguran que la votación será general, y para la próxima semana se votará artículo por artículo.

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