May 25, 2023 | Internacional

Tras la cumbre de Hiroshima, el G7 insiste en sancionar a Rusia

Los líderes de las principales potencias occidentales debatieron un nuevo paquete de sanciones para debilitar a Moscú mientras mudan la confrontación internacional al Asia-Pacífico.
G7
El Unipolarismo Financiero en franco retroceso aún conserva capacidad para dilatar el despliegue de la multipolaridad. Crédito: Spriter.

Uno de los temas que marcó la agenda de debate del Grupo de los Siete (G7) en Hiroshima, Japón, fue la relación energética con Rusia. Si bien desde hace más de un año las naciones que integran este espacio ensayaron una batería de sanciones con el objetivo de debilitarla, no pudieron superar la dependencia energética con Moscú

Nota al Pie analiza el plan del bloque atlantista para revertir la confrontación internacional en Ucrania mientras acelera los tiempos de un potencial enfrentamiento en el Mar Meridional de China.

El atlantismo recurre a la misma táctica

Tras la cumbre, el G7 anunció planes para acelerar sus esfuerzos en la superación de la dependencia energética de Rusia y frenar la elusión del país de sanciones. En este sentido, la intención de las naciones centrales de Europa en 2022 fue dejar de importar carbón ruso, renunciar a su petróleo y al gas. Sin embargo, este escenario nunca se cumplió. Los recortes a la importación luego del inicio de la Operación Militar Especial en Ucrania implicaron, por ejemplo, un desplome financiero del 41% para Gazprom, que tiene el monopolio del gas ruso. 

No obstante, las características del mercado europeo expresan una fuerte dependencia en sus cadenas de suministro de los hidrocarburos rusos. Tal es así que ningún país dejó de importar gas ruso y, de hecho, aumentaron la compra de Gas Natural Licuado (GNL). Por un lado, las naciones centrales que definen la política económica de la Unión Europea (UE) tercerizaron la importación de estos recursos con otros países y a precios elevados. 

Por otro lado, desde el despliegue de las sanciones Rusia redirigió sus exportaciones a Asia Central y el Indo-Pacífico, fortaleciendo lazos de cooperación con naciones que demandan abundante energía para satisfacer sus potentes industrias. 

G7
Europa no tiene capacidad de expandir su potencia industrial cortando sus lazos económicos con Rusia. Crédito: Guía de gas.

Una ofensiva geopolítica con consecuencias domésticas

Es evidente que la táctica occidental surtió un relativo efecto en la economía rusa, vinculada de forma estricta a la exportación de sus bienes primarios, principalmente hidrocarburos. Las ganancias netas del grupo Gazprom pasaron de 26.000 millones de dólares en 2021 a 15.000 en 2022. 

La compensación de esa pérdida explica, en parte, la reorientación de sus exportaciones hacia Asia, situación que la benefició en términos financieros pero sobre todo geopolíticos, hecho que daña al Unipolarismo Financiero con representación en el G7. El suministro a la región asiática a partir del gasoducto Power of Siberia llegaron a un máximo histórico y alentaron el desarrollo del nuevo gasoducto Power of Siberia II.

En el plano estratégico, las decisiones del bloque atlantista significaron un claro fracaso con graves consecuencias en sus propias economías. Desde 2022 la Unión Europea sufre una grave crisis energética debido al bloqueo a Rusia. Es así que los cortes al suministro proveniente de Moscú perjudicaron la alta demanda para generar electricidad del complejo industrial europeo, sobre todo al eje ítalo-franco-germano. 

Además, la reducción de la oferta implicó un alza en los precios del gas que disparó la inflación y aumentó el peligro de recesión. En este marco, la decisión de los principales líderes europeos fue ensayar políticas de austeridad orientadas a recortar el consumo que deterioraron el nivel de vida de les trabajadores.

Daño autoinfligido

Las sanciones destinadas a desestabilizar la economía rusa comprendieron el recorte de importaciones, pero también los ataques a los gasoductos Nord Stream en agosto de 2022. Aún así, no logró sabotear las cadenas de suministro de hidrocarburos. 

Por su parte, el presidente ruso Vladímir Putin planteó que Moscú siempre “ha cumplido íntegramente sus obligaciones” mientras la responsabilidad de lo ocurrido la atribuye a “Occidente y el régimen de Kiev”. A propósito, mencionó que Ucrania cerró un gasoducto que atravesaba su territorio pero no suspendió la segunda línea de suministro de gas a Europa.

En un plan de acción que el gobierno ucraniano le envió a Estados Unidos se proponía suspender el funcionamiento de “todas las rutas de gasoductos restantes controladas por Rusia”. Paradójicamente, agregaba la necesidad de “detener el suministro directo de gas ruso a la UE excepto a través de Ucrania”. 

El objetivo geopolítico de aislar a Rusia y debilitarla en lo financiero encuentra un escollo en la realidad efectiva: ni los países centrales de Europa ni Kiev tienen capacidad de reemplazar el gas ruso. Esta situación también pone de relieve las tensiones al interior de la Unión Europea, donde algunos dirigentes cuestionan la táctica de sanciones a Moscú o por lo menos mantienen un perfil bajo en la confrontación.

G7
El dominio militar oceánico de la OTAN y el AUKUS se combinan para contrarrestar la influencia china en el Asia-Pacífico.

Pívot al Asia Pacífico

En efecto, mientras en un nivel táctico el G7 definió reforzar las maniobras de sanciones a Moscú, las conversaciones se orientaron a confrontar las políticas de Pekín. El bloque atlantista afirmó estar preocupado “por la situación en los mares de China Oriental y Meridional”, uno de los principales focos de conflicto del gigante asiático con Washington

El Grupo de los Siete planteó como un riesgo para la seguridad internacional la situación en el Estrecho de Taiwán. Rápidamente, el gobierno chino respondió que, lejos de aportar a la estabilidad mundial, las declaraciones del G7 en Hiroshima entorpecen la paz regional y mundial.

El Unipolarismo Financiero rediseña su estrategia pivotando al Asia-Pacífico porque es consciente que se van agotando las posibilidades militares y geopolíticas de imponer condiciones contra la Rusia multipolar a partir del enfrentamiento en Ucrania. Pone en el centro de la escena el conflicto por Taiwán advirtiendo que deben romper los grados de dependencia económica con China. La política de “Una sola China” respaldada por el gran arco multipolar es una fuente de disputa para el bloque atlantista que, a su vez, sabe que se pone en juego el dominio de la industria de semiconductores.

El AUKUS y la OTAN del Pacífico Oriental

El Unipolarismo Financiero apuesta una vez más a la caotización y el guerrerismo porque tiene claro que es el terreno que más lo favorece. Tiene una fortaleza relativa en lo militar que se nutre a partir de la financiarización de la economía. Por eso la mudanza de la confrontación internacional a la Cuenca del Índico y el Pacífico Oriental podría mejorar sus perspectivas. 

Cabe mencionar que en términos militares, el G7 es superior a la Armada china, que viene fortaleciéndose en los últimos años. En lo geopolítico, el acuerdo AUKUS suscripto en 2021 entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia representa un riesgo para Pekín. 

Con el objetivo de contrarrestar la influencia china en el Indo-Pacífico, estas tres potencias anglosajonas firmaron una alianza militar que consiste en el traspaso de tecnología de punta, una nueva generación de submarinos y mayor presupuesto en Defensa.  En resumen, un poderoso mensaje a Pekín en la disputa por la región del Mar Meridional. 

El Multipolarismo Pluriversal advierte que el bloque atlantista concentra sus fuerzas en la zona próxima a China, principal locomotora industrial del planeta. Una vez más, la beligerancia anglosajona pretende obturar el despliegue de la multipolaridad, que se nutre de la expansión de proyectos basados en el trabajo y la producción que sólo pueden desarrollarse en condiciones de paz y estabilidad.

Compartir:

Seguir Leyendo

Nota al Pie | Noticias en contexto