Nov 19, 2022 | Sociedad

Pediatras alertan sobre las consecuencias del consumo problemático en niñes y adolescentes

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría advierten sobre la problemática del uso excesivo de tecnologías de información y comunicación, alcohol, bebidas energizantes, tabaco, y marihuana. Para conocer más al respecto, Nota al Pie dialogó con la Dra. Nora Poggione.
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El consumo de tecnologías, que aumentó debido al contexto de aislamiento, continúa en niveles elevados. Créditos: Boletin Salesiano

Bajo la consigna “Consumos problemáticos: una responsabilidad de todos”, les pediatras convocan a frenar el aumento del consumo problemático en niñes y adolescentes. Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), expresaron su preocupación por el aumento del consumo de sustancias como el alcohol, las bebidas energizantes, el tabaco y la marihuana. También marcaron un uso excesivo de las tecnologías de información y comunicaciones (TICs), como celular, videojuegos y pantallas en general. 

Muchos de estos consumos están arraigados en la sociedad, e incluso se lo ve como algo normal en varios grupos etarios. Sin embargo, pueden afectar negativamente, ya sea en forma ocasional o sostenida en el tiempo, la salud física, psíquica, las relaciones interpersonales y con la ley. Esto tiene mayor impacto en niñes y adolescentes, cuyo organismo se encuentra en pleno desarrollo. 

Nota al Pie conversó con la doctora Nora Poggione, médica pediatra especializada en Adolescencia. Además es Secretaria del Comité Nacional de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Cuando el consumo se vuelve problemático

“Vivimos en una sociedad de consumo donde todos somos consumistas”, explicó la Dra. Poggione. Estos consumos tienen que ver con alimentos, bebidas, ropa, entretenimiento, tecnologías, modas, etc. “Cuando el consumo empieza a afectar la salud, las relaciones entre las personas, las relaciones con amigos y familiares, incluso cuando hasta se llega a tener problemas con la ley, se habla de que ese consumo es problemático”, señaló.

Lejos de disminuir en el retorno a la normalidad, “se mantiene el consumo de sustancias, en primer lugar del tabaco, seguido por el alcohol, las bebidas energizantes como así también de las tecnologías de la información y la comunicación”, agregó la experta.

Los efectos del consumo, tanto de sustancias como de TICS, son peores en niñes y adolescentes que en adultos. “Se encuentran en una rápida velocidad de crecimiento y formación de su aparato físico y mental”, aseguró la pediatra especialista en adolescencia.

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Les especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría reconocen que los niveles de consumo problemático han aumentado y se ve día a día en los consultorios médicos. Créditos: La Razón

Respecto de las campañas sobre los beneficios del consumo de alcohol para el corazón, advirtió que “no se habla de que es la principal causa de cirrosis produciendo daño en el hígado”. “También causa daño cerebral y alteraciones en el sueño. Además, provoca alteraciones en el comportamiento, que pueden terminar produciendo lesiones en la vía pública, como problemas de tráfico y relacionadas a la violencia”, especificó. 

Respecto del consumo de alcohol durante el embarazo, la Dra. Poggione señaló que produce retraso mental en el recién nacido, algo totalmente prevenible.

Marihuana legal, con prescripción médica

Otro de los consumos problemáticos está dado en la marihuana, una de las drogas más consumidas a nivel mundial. Su aumento está relacionado con la legislación que autoriza el cannabis tanto para el uso medicinal como industrial. Pero desde la SAP consideran que hay mucha desinformación respecto de los efectos que puede producir a corto y largo plazo. 

“La marihuana está instaurada en la sociedad como algo natural que se utiliza con fines medicinales, por lo que es menos dañina que el tabaco. Pero este consumo afecta el desarrollo cognitivo y de los comportamientos”, advirtió la especialista.

En niñes y adolescentes pueden aparecer síntomas psicóticos, alteraciones cardiovasculares y alteraciones del neurodesarrollo. También alteraciones de la memoria, de la concentración e incluso, cuando se usa en forma crónica, puede producir la incapacidad de disfrutar de las actividades o situaciones que en el pasado sí resultaban placenteras.

Para les pediatras, la pandemia aumentó el uso de tecnología

Desde la SAP alertan sobre consumos problemáticos y adicciones conductuales que provoca el uso de tecnologías de información y comunicación (TICs); y nuevas tecnologías. Si bien esto se incrementó durante la pandemia debido al contexto de aislamiento, aún continúa en ascenso.

“En este sentido, la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE 11) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5) encuadran el uso problemático de las TICs como parte de las adicciones comportamentales”, sostuvo la profesional.

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La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda comenzar a actuar desde la prevención en la infancia, a partir de la reflexión de les padres; e involucrando a distintos actores como la escuela, clubes, centros comunitarios y ONGs. Créditos: Télam

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una nueva edición del manual de enfermedades (CIE-11). Allí se incluye a la adicción a los videojuegos como una enfermedad prevenible y tratable dentro de los desórdenes mentales, en la categoría de uso de sustancias o comportamientos adictivos.

Entre las TICs más utilizadas, los especialistas destacan a las redes sociales, el correo electrónico, los videojuegos, los servicios ofrecidos en el celular, las pantallas en general y el comercio electrónico. 

Recomendaciones de les pediatras

La Sociedad Argentina de Pediatría elaboró recomendaciones para mitigar este incremento en los consumos problemáticos. En primer lugar, se debe centrar la atención en intentar frenar la naturalización que el consumo de les jóvenes tiene en la sociedad. 

También consideran que hay que reforzar y remarcar los daños que estos consumos causan en los organismos en formación, como el hígado, corazón y cerebro. Además, hay que tener en cuenta los daños colaterales, como accidentes, enfermedades de transmisión sexual y violencia.

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