miércoles 11 de marzo de 2026

El Hospital Borda y un festival de variedades para abrazar la inclusión

El primer domingo de cada mes, el Centro Cultural del Hospital Borda se viste de varieté para celebrar la vida, el arte y desestigmatizar una realidad que puede ser muy solitaria. Nota al Pie dialogó con Rodrigo Peiretti, director del festival y colaborador desde hace diez años.
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El primer domingo de cada mes, el Centro Cultural del Hospital Borda abre sus puertas para compartir el arte, la tarde y la vida. Crédito: Festival de variedades del Hospital Borda

El domingo 4 de septiembre, de 14 a 18 hs., se llevará a cabo una nueva edición del Festival de Variedades, en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda. Desde hace 10 años, cada mes el Borda abre sus puertas para no solo disfrutar del arte, sino también como espacio terapéutico y de inclusión verdadera.  

En 2012, dentro del neuropsiquiátrico, comenzó a funcionar el Centro Cultural Borda, Dr. Ramón Carrillo 375, CABA. Un año después, decidieron celebrar el aniversario con un gran festival. Ese día, expusieron su arte, y compartieron la tarde, tanto artistas usuaries como no usuaries de salud mental. A partir de ese entonces, cada mes se realiza el Festival de Variedad, que ya va por su edición N° 98.

Nota al Pie conversó con Rodrigo Peiretti, el director del Festival, para aprender de qué forma el arte puede ser una actividad curativa y un nexo de inclusión.

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El Hospital Borda es el único que posee un Centro Cultural dentro de sus instalaciones. En los demás nosocomios no existe un espacio específico para tal fin. “El arte relacionado con la curación es algo que viene de hace mucho tiempo, pero hace falta un espacio que lo concentre”, comenzó explicando Peiretti. 

Esto es lo que se le ocurrió al Dr. Daniel Camarero, psiquiatra del Borda, hace 10 años. “Su idea era que se mezclara el adentro y el afuera. Que no sea un espacio sólo para quienes asisten o trabajan en el hospital, sino para todos los que quisieran participar de un centro cultural. También se quería que no se supiera bien quién es cada uno, es decir, que no se sepa quién es el paciente o usuario”, amplió. Por eso, el festival se caracteriza por dejar las etiquetas de lado y disfrutar del arte en comunidad.

Centro Cultural Borda: la misión de compartir el arte, la tarde y la vida

Para el primer festival, Peiretti propuso invitar artistas ajenos al hospital. Con el tiempo, se fueron sumando les propies artistas que participaban de los diferentes talleres, como canto, pintura y teatro. En cada encuentro, les usuaries del hospital mostraban los trabajos que realizaban durante los talleres. Con el tiempo, eran más les que se animaban a exponer su arte, mientras compartían la tarde con otras personas; así, incursionar en estas actividades también servía como herramienta para socializar.

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La “Elefanta rosa” es una escultura colaborativa realizada entre usuaries de salud mental y artistas. Tiene tamaño real y custodia la entrada al Centro Cultural. Crédito: Festival de variedades del Hospital Borda

“Tanto los artistas que participábamos ahí como el Dr. Camarero nos preguntamos: ¿qué es esto de incluir? ¿Cómo funciona? ¿Cómo ayuda a la socialización de los pacientes?”, resaltó el entrevistado. “Generalmente, los usuarios de salud mental tienen bastante miedo a socializar por miedo al maltrato que pueden sufrir, a las burlas. Entonces fue probar qué pasaba con todo eso y ha dado unos resultados increíbles. Vi como los pacientes aprendieron a perderle el miedo a la gente, que por ahí también les tiene miedo”, agregó.

Para Peiretti, la mejora en la calidad de vida de les usuaries se ve a través de los años. “Vemos como fueron perdiendo el miedo no solo de venir al Centro Cultural, porque al principio no querían hacer cosas, aunque hay otros usuarios que ya son artistas en sí”, describió. “Se ve en ellos la alegría. Lo que aprendí con este festival es el valor del momento. Hay gente que no se va a curar porque su enfermedad no tiene cura, pero esto les mejora su calidad de tiempo en ese rato”, expresó.

Cada festival es algo que esperan, es su día de fiesta donde reciben visitas. “Aunque no sean familiares, hay visitas que se hacen familia con el tiempo. Por ejemplo, gente del público en general y artistas que asisten con frecuencia al festival”, compartió el director del Festival.

La expresión como herramienta de sanación

“El arte te permite viajar por dentro tuyo sin darte cuenta, permite desarrollarte y expresarte a través de un dibujo, de una canción. También ayuda a la sociabilización, principalmente para quienes permanecen internados por largos períodos. Salen de ese micromundo, porque socializar nos hace bien a todes”, describió Peiretti.

“Tampoco es la misión del arte curar, porque hay personas que tienen enfermedades que no son curables y avanzan con el tiempo. He visto gente empeorar, pero ahí lo que vale es ese momento de felicidad que se comparte en cada festival, es un momento de comunicación y de creación”, agregó.

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Para les usuaries de salud mental, cada festival es un día de fiesta donde muestran sus trabajos y reciben aplausos que contribuyen a mejorar su calidad de vida. Crédito: Festival de variedades del Hospital Borda

“Nací así, artista”

“Nací así, desde chiquito me gustaba dibujar, pintar, hacer muñecos, entretener a otros chicos, hacía shows espontáneamente en fiestas o reuniones. Empecé a estudiar teatro de muy joven, cuando no era algo muy sencillo ni tan popular, no había teatro en las escuelas”, afirmó Peiretti, quien a sus 55 años continúa manifestando la misma pasión que en sus inicios.

Rodrigo comenzó a trabajar en teatro a los 18 años y a partir de ese momento le dedicó su vida. De su familia conserva la actividad de visitar diferentes instituciones como hospitales, cárceles, asilos; aunque por su parte todo está vinculado al arte.

Cuando se enteró que el Hospital Borda quería abrir un centro cultural se acercó de inmediato. Además, él veía en cada festival una oportunidad para que cualquier artista pudiera expresar su arte. Suele ser difícil para elles encontrar un espacio donde desplegarse, por lo que conectó ambos mundos.

“Nunca pensé que iba a estar 10 años haciéndolo, pero esto se sostiene solo todos los meses porque el Borda tiene un gran poder de convocatoria. Es un hospital con un historial de resistencia, de creatividad”, señaló. “También es un cuco, -te van a llevar al Borda- se suele decir, existe el miedo de la gente a estar locos”, agregó.

El Festival de Variedades del Borda no es un festival para ir a lucirse sino para hacerse la pregunta sobre qué es incluir, para perder los miedos, disfrutar y compartir la tarde. Es una muestra de arte, pero también es una muestra de que no hay lugar para la soledad si hay personas con las mismas patologías y otras dispuestas a ayudar.

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