Ago 28, 2022 | Género & Sexualidad

Mujeres a la Obra: hacia la inclusión femenina y de disidencias

En Santa Fe y Entre Ríos, la asociación civil promueve la inserción en el rubro de la construcción a través de capacitaciones gratuitas y prácticas con un fin social. Nota al Pie dialogó con Norma Gómez, una de sus integrantes.
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A través de capacitaciones, Mujeres a la Obra trabaja para la inclusión de mujeres y disidencias en el mercado laboral de la construcción. Además, comparten meriendas y charlas. Crédito: Mujeres a la Obra.

A pesar de que desde hace años se viene luchando por el acceso de la mujer y disidencias a nuevos puestos de trabajo, todavía falta mucho por avanzar. En el rubro de la construcción, solo el 8% de los trabajos son realizados por mujeres. En ese marco, en 2019 nació Mujeres a la Obra, una asociación civil que las capacita e impulsa a insertarse en el mercado laboral de la construcción.

Mujeres a la Obra tiene su sede en Santa Fe capital, y desde el año pasado también en Paraná, Entre Ríos. Surgió como una respuesta a la necesidad de las mujeres de aprender, ya sea para realizar arreglos en sus propios hogares, como así también para tener una oportunidad de trabajo. La Comisión Directiva está integrada por trece mujeres; arquitectas, trabajadoras sociales y de otras áreas.

Ya han dictado más de 30 cursos gratuitos en los que participaron 480 mujeres y disidencias. La mayoría vive en poblaciones vulnerables; otras, son estudiantes de arquitectura, maestra mayor de obra, técnicas en construcción. Algunas lo hacen por una cuestión de curiosidad, otras porque quieren hacer arreglos en sus casas y así abaratar el costo de mano de obra. 

Además, las prácticas tienen un fin social: se realizan en comedores; merenderos; clubes; escuelas; parroquias; jardín de infantes, entre otras instituciones. Por ejemplo, van a colocar placas antihumedad en el comedor de una escuela especial, con materiales donados por una empresa. 

Nota al Pie conversó con Norma Gómez, integrante de Mujeres a la Obra, para conocer cómo es la situación de las mujeres y disidencias en el sector.

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Entre los cursos que se dictan, se encuentran albañilería, electricidad, pintura en obra, colocación de pisos de cerámico y construcción en seco. Crédito: Mujeres a la Obra.

De la demanda a las manos en la obra

Todo empezó como una idea de la arquitecta Liliana Rossi. “Decidió convocar a algunas mamás de los niños que asistían al merendero Fundación Los niños del sol, en el barrio Santa Rosa de Lima, un barrio vulnerable, para realizar arreglos”, comentó Gómez. No pensaban que la propuesta iba a tener la convocatoria que tuvo: 50 mujeres dispuestas a aprender y poner manos a la obra.

“Pensamos que tal vez iban a acercarse cinco o seis mujeres, por lo que no teníamos materiales para todas. Así empezó nuestro camino, ellas mismas nos empezaron a acompañar”, agregó. Luego, se fueron sumando diferentes empresas con aportes y con capacitaciones. “Nos empezaron a contactar empresas para preguntarnos qué necesitábamos, cómo podían colaborar o sumarse”, expresó.

“Actualmente, estamos con la agenda completa. Ya en febrero de este año teníamos todas las agendas completas de los cursos hasta noviembre. Es maravilloso”, relató con emoción. Y agregó: “Este año pudimos sumar herrería, construcción en seco, techo y paredes de yeso, que no lo teníamos. Hoy arrancamos con electricidad. La verdad que para nosotros es un montón”.

Abrirse paso hacia la igualdad

Respecto a la inserción laboral, Gómez señaló que está un poco lenta: “A las empresas todavía les cuesta la aceptación de la mujer en la construcción”. Desde Mujeres a la Obra realizan un rastrillaje de los trabajos. Se contactan para comentarles que hay mujeres y disidencias ya capacitadas, listas para comenzar a trabajar.

Gómez tiene una empresa constructora y decidió apostar a la causa. “Me gusta la construcción, amo lo que hago. Cuando me dicen ‘Tenés que enseñar sobre tal tema’, enseguida acomodo mis horarios, termino un rato antes y me voy a dar clases. Porque es algo que me gusta mucho”. 

Lleva a sus alumnas a las diferentes obras, a las que les paga por su día laboral. “Además, siempre mostramos en las redes que ellas están trabajando en las obras para que otras empresas se sumen. Esa es la mejor carta de presentación: que una, trabajando en la construcción, también las involucre”, describió Gómez.

“Dentro de diez años me gustaría que, en la construcción, un 50% de la ocupación de la planta de personal sean mujeres. Si bien venimos hace tiempo peleando por un lugarcito, actualmente somos un 8%. Un índice muy bajo”, comentó.

Foto 3 Silvia Raggio
Actualmente, el 8% de los trabajos en construcción son realizados por mujeres, por lo que brindar herramientas y oportunidades es clave para promover su inclusión en el rubro. Crédito: Mujeres a la Obra.

Mujeres a la Obra: capacitar para incluir

Dentro de los cursos que dictan, se encuentran: albañilería; pintura en obra; electricidad; mampostería; colocación de pisos de cerámico y azulejos; construcción en seco; yeso; herrería; carpintería; sanitarios y red cloacal, que lo realizan en conjunto con Aguas Santafecinas

“Este año reventó la agenda, fue muchísima la demanda. Ni bien publicábamos la inscripción, a los pocos minutos ya estaba el cupo lleno”, comentó. No hay otros lugares que dicten este tipo de capacitaciones de forma gratuita, y donde además las mujeres y disidencias se sientan contenides. “Tratamos de brindarles lo mejor posible en todos los aspectos. No solo capacitarlas, sino también compartimos una merienda, una charla para integrarnos y conocerlas, saber cómo están”, concluyó Norma Gómez.

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