Ago 20, 2022 | Sociedad

Instituto Roffo: el primer centro en tratar e investigar el cáncer cumplió 100 años

Se trata del primer centro oncológico en América Latina, fundado en 1922 por el doctor Ángel Roffo, junto a su esposa, Helena Larroque. Nota al Pie dialogó con el Dr. David Pereira, oncólogo y radioterapeuta del hospital, quien contó cómo avanzaron los tratamientos y el abordaje del cáncer.
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El Instituto Ángel H. Roffo, primer centro especializado en el estudio, diagnóstico y tratamiento del cáncer en Latinoamérica, celebra sus primeros 100 años de historia. Crédito: CNN español.

El pasado 9 de agosto, el Instituto Ángel H. Roffo  celebró sus primeros 100 años de historia contribuyendo a mejorar la calidad de vida de les pacientes oncológicos. Se trata de  un hospital de referencia a nivel regional para el estudio; diagnóstico y tratamiento del cáncer con tecnología de vanguardia. Ubicado en el barrio de Villa del Parque, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), es, además, un centro de investigación continua y de formación profesional. 

Para conocer cómo progresaron los tratamientos y el abordaje del cáncer, Nota al Pie dialogó con el Dr. David Pereira, oncólogo y radioterapeuta del Instituto.

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Helena Larroque y el Dr. Ángel Roffo sentados con otro médico del hospital entre ellos. Crédito: archivo Hospital Roffo.

La creación del Instituto Ángel H. Roffo

A su vez, es el primer centro oncológico en América Latina, y segundo en el mundo. Sus pioneros fueron el Dr. Ángel H. Roffo y su esposa, Helena Larroque, quien cumplió tareas de enfermería y fue coautora de su gran obra. Cada año, unas 100.000 personas son atendidas en este centro asistencial. Por mes se abren cerca de 190 nuevas historias clínicas de pacientes con diagnóstico oncológico. 

El predio, de casi 4 hectáreas, fue cedido por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 1922 comenzó a funcionar como dispensario, y con el tiempo fue ampliándose. Hoy cuenta con 13 pabellones y cerca de 1.000 trabajadores, entre ellos: personal médico y no médico.

Desde su creación, los avances en la oncología no han parado de crecer. El Instituto acompañó cada paso que daba la ciencia aplicada a la salud en materia de cáncer a través de investigación; docencia y aplicación de los diferentes abordajes terapéuticos que se fueron desarrollando en el mundo.

¿Quiénes fueron Ángel Roffo y Helena Larroque?

El Dr. Roffo nació en Buenos Aires en 1881 y dedicó su vida a la investigación del cáncer. En 1912 presentó su obra emblemática “El cáncer: una contribución a su estudio”, que luego dio lugar a la creación del Instituto. Sus teorías inéditas sobre la profilaxis del cáncer despertaron el interés general a partir de la década del ‘30. Fue uno de los primeros científicos en demostrar el vínculo entre los alquitranes del tabaco y los rayos UV con la producción de tumores.

Recibió varios galardones internacionales, aunque no pudo ganar el Premio Nobel de Medicina. Viajó a Europa junto a Helena Larroque para aprender cómo funcionaban los pocos hospitales oncológicos que había en Alemania y Francia. También sobre la utilización de la radiación con fines terapéuticos, ya que Larroque fue ayudante de Marie Curie

A su regreso en 1921, Helenita, como la llamaban, creó la Liga Argentina de Lucha con el Cáncer (LALCEC) y la Escuela de Enfermería. Era considerada el alma del Instituto. Para vencer la falsa creencia de que el cáncer era contagioso, organizó un concierto en el jardín del predio, animando a la gente a ingresar. 

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Panorámica de la antigua entrada principal. Crédito: archivo Hospital Roffo.

Cien años de avances en oncología

Los tratamientos oncológicos se basan en tres grandes pilares: la cirugía; la terapia de rayos (radioterapia) y los medicamentos (quimioterapia, terapias dirigidas e inmunoterapia). “En los tres casos ha habido una gran mejoría de la mano de la tecnología y del entendimiento de la biología de los tumores, y además se les suman otras disciplinas”, explicó Pereira.

La cirugía fue el primer tratamiento oncológico que se hizo, y al principio eran muy invasivas. “Por ejemplo, en un tumor de mamas se hacía la mastectomía completa, incluso a veces removiendo también el músculo pectoral. En un tumor en una pierna, se la amputaba”, comentó. 

No obstante, destacó que “esto fue variando a lo largo de los años y hoy se hacen cirugías menos agresivas y más efectivas, preservando las funciones y la estética en el buen sentido, a las que se les suman tratamientos complementarios como quimioterapia o radioterapia”. 

La radioterapia también ha mejorado muchísimo y se asocia a más del 50% de cura de los pacientes. “De la mano de la tecnología, hoy se hacen tratamientos disminuyendo la radiación en órganos sanos y concentrándose en donde está la enfermedad”, informó. 

Respecto de los tratamientos sistémicos, como la quimioterapia, destacó que tiene un rol muy importante en muchas enfermedades. “Permite curar muchos pacientes aunque están asociadas a una gran cantidad de efectos adversos, como la pérdida de cabello; malestares digestivos; pérdida de peso y una disminución grande de las defensas. Los oncólogos aprendimos mucho en todas estas décadas sobre cómo manejar estos efectos adversos y dar soporte para que los pacientes no la pasen mal”, resaltó el doctor Pereira. 

La revolución de la inmunoterapia

“La gran revolución fue cuando uno empieza a entender la biología de la enfermedad; ¿por qué aparecen estos tumores?; ¿cómo crecen?; ¿cuáles son los mecanismos por los que estos tumores pueden irse a otros órganos? A partir de todo ese conocimiento, surgieron las terapias dirigidas, que han cambiado la sobrevida y la calidad de vida”, agregó.

En los últimos años apareció el auge de la inmunoterapia, que permite a les pacientes tener sobrevidas muy largas. Se sabía que a veces había reversión espontánea en los tumores, de repente se empezaban a achicar y no existían más. Se vio que eso tiene que ver con la respuesta inmune. “Aparecieron algunas drogas que eran bastante tóxicas pero que estimulaban el sistema inmune y tenían un rol clave en algunas enfermedades como el melanoma, que es un tumor muy agresivo de piel”, mencionó.

Desde 1922 fomentando el diagnóstico precoz

Pionera en la prevención, Helena Larroque expresó: “Nuestra lucha diaria es contra un enemigo invisible, pero previsible, y la mejor manera de combatir el cáncer es trabajando sobre la prevención y detección temprana en toda la Argentina”.

En ese sentido, el doctor Pereira resaltó que, en el tratamiento oncológico, más allá de todos los avances tecnológicos, lo fundamental es el diagnóstico precoz. “Cuanto más temprano se diagnostique una enfermedad, más posibilidad hay de curación. Esto es muy importante porque los pacientes, sobre todo en oncología, piensan en cáncer como estar muertos”, indicó.

“Es importante que la gente haga los controles médicos, como por ejemplo el papanicolau, la mamografía, la colonoscopía. El diagnóstico precoz es igual a más chance de curación. Cuando uno tiene un síntoma hay que consultar temprano”, enfatizó. 

Debido a la pandemia, hubo gran cantidad de pacientes que consultaron de forma tardía. “Algunos porque tenían miedo de salir; otros porque el sistema de salud estaba colapsado por la atención dirigida al Covid-19. Tenemos pacientes que recién ahora nos consultan, tras 2 o 3 años de síntomas”, señaló.

Por último, si bien hoy ha cambiado la perspectiva respecto a lo que antes se consideraba incurable, la prevención aún sigue siendo fundamental.

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