Ago 13, 2022 | Cultura

“Canción para Nenette”, un homenaje a Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick

En diálogo con Nota al Pie, el cantante de Monoblock, Martín “Vasco” Urionagüena, se refirió a la obra que homenajea a la intérprete que supo ser el gran amor de Atahualpa Yupanqui.
“Canción para Nenette” nace de un homenaje por la historia de la compañera de vida del gran Atahualpa Yupanqui, indagando por su historia y fuerte paso por la industria musical. Crédito: prensa Monoblok.

La banda Monoblok, conformada por Diego Castelli y Martín “Vasco” Urionagüena, realizó “Canción para Nenette”, un homenaje a Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick, quien fuera el gran amor de Atahualpa Yupanqui. Además, indaga en la historia de vida de Fitzpatrick, también conocida en su familia como Nenette. 

Nota al Pie diálogo con Martín “Vasco” Urionagüena, uno de los músicos de la banda, quien se refirió a la intención de crear una canción para Nenette. 

La historia de Nenette antes de llegar a la Argentina

El objetivo es dar a conocer cómo fue el increíble viaje de Nenette, iniciado desde su lugar natal, el archipiélago francés de San Pedro y Miquelón. Este último ubicado frente a las costas canadienses de Terranova. Y así después dar como destino final en Cerro Colorado (Córdoba, Argentina), pasando por París, Villa Ballester, Tucumán y Buenos Aires.

Antes de que comience la Primera Guerra Mundial, la familia de Nenette se trasladó a Francia. La Argentina llegó a la vida de Nenette cuando su hermana, que ya estaba radicada en el país, los invitó a ella y a su padre. Luego, en 1928 se mudaría toda la familia “Los Pepín”. Así, al llegar se instalaron en la localidad de Villa Ballester, provincia de Buenos Aires.

Nenette continuó con sus estudios de piano en el Conservatorio Nacional. Tiempo después recorrería el país con sus conciertos y, en uno de ellos, realizado en 1942 en Tucumán, conoció al guitarrista Atahualpa Yupanqui. Al momento de conocerse formaron automáticamente un equipo, se consultaban mutuamente por sus creaciones.

 

“Mönoblok” es el nuevo proyecto de Diego Castelli y Martín “Vasco” Urionagüena. “El Vasco”, a la derecha, brindó detalles de este homenaje a Nota al Pie. Crédito: prensa Monoblok. 

¿Dónde nace la idea de homenajear a Nenette?

El origen de este proyecto nace de un profundo amor y respeto que le he tenido siempre a la obra de Don Atahualpa Yupanqui. En su momento, tome conocimiento de esta historia de vida de la compañera de Don Atahualpa, Nenette. Me enamoré sinceramente de la historia y le propuse a Diego, mi compañero de rutas de varias décadas en el rock, de hacer algo homenajeando a ella. Además, usando como excusa la canción para hacer esta historia más conocida para todo el mundo y eso significó básicamente, además, el inicio de Monoblok. 

Cuando le propuse a Diego este homenaje, dijimos “bueno esto puede ser el verdadero comienzo de nuestra válvula de escape de diferentes gustos musicales”. Y, al mismo tiempo, que Monoblok empiece a generar material propio. Es por eso que el proyecto de Nenette tiene mucho que ver también con el nacimiento de Monoblok y viceversa.

¿Cómo fue para ustedes indagar en su historia? 

Para nosotros el indagar en esta historia fue algo bastante desnatural, orgánico porque significó averiguar más cosas en internet. Después fue muy importante leer un interesante libro sobre la vida de ella: “Una mujer llamada Pablo”

Después, lo que hicimos fue ir a visitar a su hijo, el Coya, para escuchar de primera mano, contado por él historias totalmente no publicitadas y poder adentrarnos en el detalle finito de la vida de esta mujer. Fue un proceso hermoso, el ir enterándonos de algunos detalles de esta historia de vida. Durante la grabación, a través de las visitas a su hijo y los aportes de los distintos músicos, “Canción para Nenette” iba creciendo.

Antoinette Paule Pepin Fitzpatrick (Nenette) y Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero). Crédito: Agencia Córdoba Cultura.

¿Qué podrían destacar de la vida de la intérprete?

Lo que rescatamos de Nenette es básicamente la valentía, el coraje de auto llamarse un segundo plano y posicionarse detrás de ese seudónimo masculino para no entorpecer la carrera y no crearle problemas de relacionamiento político y sociales a su marido. 

Al mismo tiempo, la humildad, el coraje junto con la fuerza y energía como mujer en esa época de ponerse al hombro la construcción de su casa en el medio de la nada porque, en ese entonces, Cerro Colorado, en Córdoba, era el medio de la nada en cuanto a lo logístico.

Y no es que hoy sea una gran urbe, pero en ese entonces la logística era extremadamente más complicada que el día de hoy. De todas maneras, ella construyó esa casa que hoy es el museo de la Fundación Atahualpa Yupanqui, ubicado en “Agua Escondida” se llama lugar. 

Allí, para construir este museo, se tomó el trabajo de dirigir una gran cantidad de trabajadores; albañiles, gente que manejaba las mulas y los caballos con las carretas donde se subían los materiales hasta ese lugar. Por supuesto que valoramos su instinto musical y los grandes éxitos que llegó a componer a la par de su compañero. 

¿Creen que debería ser una artista que se escuche en la actualidad?

Sí, creemos que la obra de Nenette debería ser puesta bajo una lupa mucho más especial por parte de todos nosotros, sobre todo los argentinos y las argentinas. Porque, incluso, ella tiene obras de piano donde toca sola y que han sido registradas, de hecho su hijo Roberto Coya Chavero, junto a otros músicos cordobeses, le fueron dando la puntada final a un proyecto donde también se revalorizan las canciones de ellas en piano.

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