Jul 29, 2022 | Efemérides

Se cumplen 56 años de La Noche de los Bastones Largos

Nota al Pie recuerda uno de los hechos más terribles de la historia de la educación en Argentina, la represión de estudiantes y docentes de la Universidad de Buenos Aires en manos de la Policía Federal.
La noche de los bastones largos fue un hecho lamentable que marcó un antes y un después en la historia de la educación pública. Tomás Sazanowickz, Nota al Pie.

El 29 de julio de 1966 se produjo una brutal represión contra integrantes de la comunidad académica de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires. El hecho es conocido como La Noche de los bastones largos. Estudiantes y docentes, se encontraban defendiendo la autonomía universitaria ante el decreto del presidente de facto, Juan Carlos Onganía, que ordenaba la  intervención de las instituciones académicas del país.

Qué fue lo que ocurrió la noche del 29 de julio de 1966. Video: Nota al Pie


La intervención de las universidades

En junio del año 1966 se había instalado el gobierno militar autodenominado Revolución Argentina que derrocó al presidente constitucional, Arturo Illia. El 29 de julio de ese mismo año, Onganía firmó el Decreto-Ley N° 16.192 que suprimió el cogobierno y la autonomía universitaria que regían desde la Reforma Universitaria de 1918. Con esta medida se intentaba colocar interventores que respondieran al gobierno de facto. Ante esta situación, les integrantes de la comunidad académica se organizaron en asambleas universitarias para rechazar las reformas.

En respuesta a la firma del decreto mencionado, el Rector, Hilario Fernández Long, llamó a los claustros universitarios a que sigan defendiendo, como hasta el momento, la autonomía de la institución. “Que no reconozcan otro gobierno universitario que el que ellos libremente han elegido de acuerdo con su propio Estatuto”, dice el comunicado. Y continúa: “Que se comprometan a mantener vivo el espíritu que haga posible el restablecimiento de la democracia”. 

Esa misma noche, les universitaries decidieron tomar los edificios de cinco facultades: Ciencias Exactas y Naturales, Arquitectura, Ingeniería, Filosofía y Letras y Medicina.  Las fuerzas armadas se presentaron en el lugar con órdenes de castigar duramente y comenzaron a reprimir  a quienes estaban presentes, pese a que elles no opusieron resistencia. Como resultado, cerca de 300 personas fueron heridas y hubo 400 detenciones.

Las Fuerzas Armadas irrumpieron con violencia en la Universidad de Buenos Aires. Créditos UBA. 

Carta de Warren Arthur Ambrose

Entre las personas que estaban en los edificios tomados había docentes, investigadores y estudiantes. También estaba el matemático del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) Warren Arthur Ambrose quien había sido invitado por la UBA. Este fue golpeado, detenido y liberado horas después. Al día siguiente escribió una carta al diario New York Times contando su consternación por lo sucedido. 

Algunos de los fragmentos escritos por Ambrose grafican el terror que vivieron esa noche: “Entonces, entró la policía. Me han dicho que tuvieron que forzar las puertas, pero lo primero que escuché fueron bombas, que resultaron ser gases lacrimógenos”, describe. Y continúa: “al poco tiempo estábamos todos llorando bajo los efectos de los gases”.

Luego, relata que llegaron soldados que les ordenaron, a los gritos, pasar a una de las aulas grandes y comenzaron a golpearles. “Estoy completamente seguro de que ninguno de nosotros estaba armado”, cuenta.  Y añade que “nadie ofreció resistencia ya que todo el mundo estaba asustado”.

En ese momento estaban rodeades por soldados, “todos gritando brutalmente (evidentemente estimulados por lo que estaban haciendo: se diría que estaban emocionalmente preparados para ejercer violencia sobre nosotros)”, describe la misiva. 

Luego, Ambrose cuenta que agarraron a cada une y les empujaron hacia la salida del edificio. “Nos hicieron pasar entre una doble fila de soldados, que nos pegaban con palos o culatas de rifles y que nos pateaban rudamente en cualquier parte del cuerpo que pudieran alcanzar”, relata. 

En la carta de Ambrose cuenta que “esta humillación” fue sufrida por todes: mujeres, profesores, el Decano y Vicedecano de la Facultad, auxiliares docentes y estudiantes. Créditos: RTN.

Un duro golpe a la Educación 

En los meses siguientes de estos hechos que marcaron la historia universitaria del país, alrededor de 1300 docentes de la Universidad de Buenos Aires renunciaron a sus cargos. Según la institución, muches estudiantes abandonaron la actividad académica de manera definitiva; mientras que otres, “continuaron sus carreras como académicos y científicos en universidades extranjeras. Algunos retornaron muchos años más tarde a la Universidad”. 

Asimismo desde la casa de estudios destacan que “el impacto de estos episodios sobre la universidad argentina, y en particular sobre la UBA, fue sustantivo, ya que “la mayoría de los renunciantes pertenecía a los sectores más dinámicos del cuerpo docente”. Entre elles estaban les científiques más calificades de la Universidad, “cuya formación había insumido recursos materiales e implicado el trabajo de muchos años”, detallan.  De esta manera, sostienen, “finalizó una de las etapas más renovadoras y transformadoras de la historia de la Universidad de Buenos Aires”.

Lo que significaron las medidas de las dictaduras para la educación pública argentina. Video: UBA Académica.


Otra de las consecuencias de la intervención del gobierno militar a las universidades fue la censura aplicada sobre los contenidos de enseñanza; se desmantelaron bibliotecas, laboratorios e institutos científico-tecnológicos. Uno de los casos que destacan desde la UBA como más emblemático es el de la destrucción del equipamiento tecnológico de la primera computadora del país, más conocida como “Clementina” que funcionó en la UBA.

Notas Relacionadas