Jul 12, 2022 | Género & Sexualidad

El incómodo rol de la docencia

En el marco del Día de las Heroínas y Mártires de la independencia de América, Nota al Pie dialogó con Macarena Bree, docente, historiadora y feminista, para conocer más sobre el reconocimiento a Juana Azurduy y la reivindicación de las mujeres en las guerras.
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Se conmemora a Juana Azurduy, tanto en Argentina como en Perú y Bolivia, por haber sido líder de batallas representativas por la independencia de estos tres países. Crédito: Télam.

Desde el 2007, en Argentina se celebra cada 12 de julio el Día de las Heroínas y Mártires de la independencia de América, en honor al nacimiento de Juana Azurduy. La adopción de esta fecha tiene al menos dos objetivos claros: habilitar un espacio para la visibilización de las mujeres y reivindicar también a estas personalidades como protagonistas de las guerras; “a pesar de” los estereotipos y roles asignados para su época.

De todas maneras, podríamos preguntarnos: ¿por qué resulta necesaria una efeméride, si la perspectiva de género hace tiempo que está “en agenda”? ¿De qué manera afecta a nuestro presente repensar la historia? O, desde una mirada más amplia, ¿qué aportan las ciencias sociales a nuestra formación?

En ese sentido, para reflexionar sobre la construcción del discurso histórico, su vínculo con la educación y responder a estos y a otros interrogantes, Nota al Pie dialogó con Macarena Bree, historiadora, feminista y docente.

En este momento histórico, la lucha del movimiento feminista tiene como una de sus principales características la enorme presencia de jóvenes. Es por eso que se la ha calificado como “la revolución de las hijas”. Crédito: www.abccompy.

Hasta hace no mucho tiempo las mujeres no eran parte de la “historia oficial” que se enseñaba en muchos colegios. En ese sentido, ¿qué pensás que aporta hoy la revisión de la historia?

En primer lugar, considero que es imposible mirar el presente de manera reflexiva sin mirar al pasado. Y mirar al pasado de manera reflexiva es imposible sin perspectiva de género. Las cosas van concatenadas. 

A mí me pasa muchas veces que mis estudiantes no piensan en que hace menos de 100 años las mujeres no votábamos. O que hace menos de 60 años la no-binariedad, en términos de identidad de género, o lo no-heteronormado en términos de orientaciones sexuales, era considerada una enfermedad para la psiquiatría.

Por otro lado, podemos decir que no revisar la historia con perspectiva de género es obviar a la mitad de la humanidad. O sea, es seguir legitimando desde el presente la construcción de una identidad que excluye a personas que quizá hicieron un aporte trascendental para determinadas circunstancias históricas; pero que han sido invisibilizadas porque se ha puesto en el centro una parte de su biografía que, en realidad, es parte de su intimidad.

En ese sentido, ¿cómo es la revisión que se ha hecho con estas mujeres?

Se trata de mujeres que, en muchos casos por el parentesco o relación con otras personalidades masculinas de la época, durante muchísimo tiempo estuvieron en la frase “detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer”. Cuando, en realidad, estuvieron a la par. 

Esta efeméride pone en el centro el hecho de haber sido mujeres y de haber peleado codo a codo con soldados varones (que se suponían que estaban simplemente cumpliendo con su rol). El género es significativo porque ellas se salieron del estereotipo, el rol asignado. Es decir, lo hicieron “a pesar de”.

¿Cómo se vive la fecha en los colegios?

Este tipo de fechas nos abren la posibilidad para hablar de género. Si bien me encantaría que todes mis estudiantes sepan quién fue Juana Azurduy y por qué es importante, por ahí lo valioso también es que por lo menos se vayan pensando en “ah, mirá; también hubo mujeres que pelearon en la guerra”.

Considero, además, que la escuela tiene que ser un espacio para construir agenda. Le tenemos que pelear la agenda a grandes medios de comunicación hegemónicos que consumen les xadres de les pibes. Y también a los medios que consumen hoy estes pibes: a grandes streamers, por ejemplo. 

¿Considerás que esta efeméride y la lectura que la acompaña es parte de un discurso contrahegemónico?

Yo tengo en claro que mi discurso en el aula no es el discurso hegemónico.

Por ejemplo, en el caso del colegio donde trabajo, este es recién el segundo o tercer año en el que en los actos escolares se habla del rol de las mujeres; tanto durante en el 25 de Mayo como en el del 9 de Julio. Y si no fuese por un comentario mío y de otra compañera en la escuela, directamente no se sabía de esta fecha. 

Entonces sigue siendo un espacio en el que hay que dar una batalla constante. Aunque desde la crítica nos quieran hacer creer otra cosa, con expresiones como “si no se habla de mujeres, o si no se habla de diversidad, no se puede hablar”. En realidad, ese tipo de frases son expresión del discurso hegemónico aferrándose a su hegemonía.

En Argentina comenzó en 2015 el fenómeno “Ni Una Menos”, que luego repercutió a nivel mundial y se convirtió en un colectivo. Crédito: www.capitalnoticias.

¿Cuál crees que es el rol de los docentes en este momento histórico?

Para empezar, yo creo que la historia del secundario tiene que incomodar. Las ciencias sociales que se dan en el secundario para mí tienen que doler. Tienen que ser una trompada en el estómago.

Así como las ciencias naturales o las exactas nos invitan a desarrollar pensamiento lógico-matemático, o a aprender que para que algo sea considerado válido científicamente debe pasar por una serie de comprobaciones, las ciencias sociales para mí son las únicas que nos dan las herramientas necesarias para cambiar la realidad en la que vivimos. 

En ese contexto, yo siempre les pregunto a mis pibes: “¿Cuándo queremos cambiar algo?”. Y la respuesta es: “Cuando algo nos incomoda, cuando algo nos duele”. Me doy cuenta que necesito comprar zapatillas nuevas porque me creció el pie, las zapas me aprietan o porque se me rompieron y me entran piedritas cada dos por tres. Entonces ahí, con el dolor y la incomodidad, me doy cuenta que esto lo tengo que cambiar.

En ese sentido, yo creo que el  rol de les docentes es hacer incomodar a les pibes. Y me parece que la perspectiva de género es muy incómoda. Les docentes tenemos que ocupar un rol de incomodidad tanto para elles como para nosotres mismes. Porque, por ejemplo, yo me he acercado a un montón de cuestiones vinculadas al género por estudiantes.

Es incómodo para mí como docente porque no me falta nunca en el curso algún pibe o piba que revolea los ojos para arriba; como diciendo “ya llegó la feminazi”. Yo a veces pienso debería hacer lo que dice el libro y decirles “ponganse a leer, resuman y hagan una red conceptual” y no decir más nada. Pero, en ese caso, no estaría cumpliendo con mi rol.

¿Creés que se podría hacer algún tipo de analogía de las Amazonas con el movimiento feminista de hoy?

Yo creo que también hay que permitirles a la memoria de esas mujeres que lo que les importaba era la independencia. Entonces, desde el punto de vista de cómo reconstruimos ese pasado, a mí me parece que lo que ellas querían era ser parte de ese proceso. 

Si además lo pensaban en términos de la “emancipación de la mujer”, no sé. Quizá Del Valle sí, porque después terminó exigiendo un reconocimiento monetario por haber ocupado ese lugar. Pero me cuesta por anacrónico pensar en términos de: “estamos hablando de las primeras feministas”. Sin embargo, y acá me abro un propio paréntesis, la construcción de qué es el feminismo o qué son los feminismos es bastante occidentalista, yankee-europea.

En ese sentido, hay toda una lectura que se está haciendo desde la teoría decolonial de “qué es el feminismo” para América Latina o para África o Asia. O “cuál es nuestro origen del feminismo”. 

En nuestro caso, reivindicar justamente a estas mujeres que, a lo largo de la historia y a pesar del patriarcado, ocuparon esos espacios, podría llegar a pensarse desde ese lugar; desde esa búsqueda. Entonces, al mismo tiempo, esa lectura que podemos hacer hoy de ese pasado nos sirve para quienes estamos de este lado de la lucha de la historia; sin necesidad de que haya aparecido en boca de ellas quizás el concepto de “feminismo”. 

¿Qué es lo que más te gusta de la figura de Juana Azurduy?

A mí lo que me parece maravilloso es que se reivindique a Juana Azurduy, la guerrera; que es lo que fue en definitiva. No fue una mujer que acompañó desde la gestión de los cuidados; sin por eso desmerecer lo que representó que muchas mujeres pusieran su casa para los soldados, a lo que se expusieron también por ellos y el no reconocimiento o nulo reconocimiento que tuvieron.

Si hoy decimos que el sistema capitalista no funcionaría si no hubiese una mujer gestionando los cuidados del hogar, claramente no hubiese habido guerra posible si no hubiesen estado las mujeres ocupando esos lugares. Sin embargo, para mí es importante que se haya elegido a la figura de Juana Azurduy para reivindicar esto. Porque es una mujer que ocupó un lugar que, si hoy históricamente se considera que las mujeres no pueden ocupar (siendo que hay mujeres en el ejército en todas partes del mundo), imaginate hace 200 años atrás. 

Juana Azurduy la guerrera, la mujer subida al caballo y peleando codo a codo con soldados varones. En un lugar profundamente masculinizado, dando órdenes y habiéndose ganado el respeto por toda la adversidad que representaba lo que hacía.

Por eso también me parece que lo que es central de reivindicar es que, sea que estaba luchando porque las mujeres pudieran ocupar ese espacio o no, para ella lo importante era la independencia y sacarse de encima lo que ella, como tantes otres, consideraban que era opresivo; que era en este caso el dominio de la corona española. Me parece que es importante la reivindicación de eso, puntualmente: Juana Azurduy la guerrera.

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