Jun 11, 2022 | Cultura

El Golpe de la Cucaracha: el arte como testimonio

Esta historia de Gato Fernández, multipremiada por su peso como relato social, sirve de catarsis y denuncia de una realidad que muchas personas sufren día a día.
el golpe de la cucaracha
La composición de la portada retrata y pone a las y los lectores en la perspectiva de la figura amenazante sobre la protagonista – Créditos: Guión y Arte de Gato Fernández.

En 2021 fue lanzada la primera novela gráfica integral de Gato Fernández. El Golpe de la Cucaracha: Hay Fantasmas en la casa es la primera parte de cuatro libros. En este relato explora su vida como víctima de abuso intrafamiliar en pleno desarrollo de su infancia. Recibió el premio regional del Fondo Nacional de las Artes en 2020 y el premio Cinder 2022 como Mejor Obra para Público Adulto.

Cecilia Lucía “Gato” Fernández, fue discípula de Horacio Lalia (El Pueblo del Mal), y también de Carlos Trillo (Nadie). Esta obra se editó en Argentina, pero también en Francia, Italia y España. La autora es activista transfeminista por los derechos de la comunidad LGBTQ+. Gato, ya ha publicado trabajos en las editoriales Fierro, Random House, Clítoris, Hotel de las Ideas y Loco Rabia.

Los fantasmas existen

Lucía cuenta en primera persona cómo es su vida y su mundo. Vive con su hermano Fede, su mamá, su abuela Chana y Alberto, su papá. Desde el principio, se notará que Lucía vive en un mundo que a veces está plagado de figuras fantásticas, y en ocasiones no. La imaginación de la niña que apenas va al jardín, es la que determinará lo que veamos.

Lucía es muy unida a su hermano mayor, Fede. Juntos juegan y viajan por muchos lugares, y pese a que él es más grande, ella suele ser la guerrera de las historias. La abuela es una persona religiosa, y propiciará el primer encuentro de Lucía con Dios, y sus primeras nociones de la espiritualidad. La madre suele estar fuera por trabajo, y Alberto, es una persona oscura.

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Los ratones con los que Lucía convive son una metáfora de los límites y curiosidades de la protagonista – Créditos: Guión y Arte de Gato Fernández.

Durante las noches llegarán los momentos más difíciles. Dormir se vuelve complicado por las discusiones de los padres. En estos momentos, los gritos más presentes son los de Alberto, al punto que su madre terminará incluso en ocasiones por dormir en la habitación de su hija y su hijo. No obstante, los momentos más peligrosos son cuando Lucía se queda sola en casa, con Alberto.

La perspectiva de una niña

El Golpe de la Cucaracha, es sin lugar a dudas, una historia dura. El título viene de una expresión en francés (“Le Coup de Gafard”) que significa “estar en una profunda depresión”. Aquí, una adulta sobreviviente del abuso narra en primera persona, pero desde la perspectiva de su “yo” infante.

Los ratones, ilustrados con pene, representan la limitación, tomada desde una figura de poder, respecto a lo que la niña se permite o no desde su educación. En una de las primeras páginas se ve cómo estos animalitos, que siempre estaban ahí, observan a la niña ponerse un juguete en la ropa interior jugando a tener pene. A su vista, ese es un símbolo de poder, y todos los ratones tienen uno.

La idea de las cucarachas viene, en el relato, de parte de su hermano, por una sencilla broma que le juega a Lucía. A partir de aquí, estos insectos serán motivo de asco para la niña.

Los fantasmas que menciona Lucía son problemas que no entiende, pero que percibe claramente. Y la energía negativa de Alberto es algo que se puede ver tácitamente, no solo en los demonios y raíces que lo rodean. En una de las primeras viñetas se ve claramente a Alberto rodeado de una oscuridad de la cual se está volviendo parte.

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El retrato kafkiano de Alberto adelanta, prácticamente desde el principio de la obra, su naturaleza – Créditos: Guión y Arte de Gato Fernández.

La visión exterior

A lo largo del relato, la autora mostrará a las y los lectores dos personajes que notan el problema más grande. Por un lado, está la madre de Pili, una compañera del jardín de Lucía. En una secuencia, Lucía pregunta a su amiga si su padre la toca, la mamá escucha tras la puerta, y toma la determinación de no permitir que su hija vaya a la casa de Lucía.

En segunda instancia, está la ayuda profesional. La madre de Lucía la lleva a terapia, donde la especialista nota el problema. Esto traerá consecuencias, el problema es que la mamá de Lucía también es víctima de abuso, en este caso, físico y verbal.

Sin lugar a dudas, esta obra es difícil de leer, y si para las y los lectores se vuelve algo duro, solo cabe imaginar por lo que pasó quien lo relata. Sin embargo, la importancia de este documento, y de su difusión, marca la posibilidad de que quienes pasen por esto sepan que no están solos ni solas.

Este tipo de situaciones no son, ni deben convertirse en la normalidad de nadie, y saber que es así, permitirá a las personas denunciar a los monstruos que cometen estos actos.

La violencia siempre es horrible, esto se maximiza cuando viene de los seres que deberían cuidarnos. Pero peor aún, es cuando la persona abusada no entiende realmente qué es lo que está sucediendo.

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