May 24, 2022 | Cultura

“Zumbidos”: historias entre el teatro y la apicultura

Federico Ponce estrenó su tercera obra, un material que propone el roce entre generaciones y metáforas relacionadas al mundo de la producción de miel. Nota al Pie dialogó con el dramaturgo para conocer más sobre el proyecto.
Zumbidos
“Zumbidos” se estrenó el 7 de mayo, y se desarrolla todos los sábados a las 21 h en La Gloria, espacio teatral. Crédito: Lujan Hoy

En la actualidad se encuentra en cartelera Zumbidos, la tercera obra de Federico Ponce. En ella se aborda el vínculo entre Isabella y Eloy, madre e hijo. A partir de la invitación de Eloy a ser parte de su biopic Ausente se pone en interrogación la funcionalidad del lenguaje entre elles. En el marco de la nueva historia, Nota al Pie charló con el creador de la obra acerca de la producción y la situación del teatro tras el impacto de la pandemia.   

Federico Ponce nació en Luján, Provincia de Buenos Aires. Es actor, gestor cultural, director, docente y dramaturgo. Además, tiene una maestría en la materia en la Universidad Nacional de las Artes

Fue parte del grupo de teatro El Galpón de Luján, donde generó sus primeras experiencias en las artes escénicas. Participó en obras de reconocidos autores, entre los que se encuentran: Máximo Gorki, Marcelo Camaño, R. Fontanarrosa, y J.B. Alberdi.  También trabajó para el INT, La Comedia de la Provincia de Buenos Aires y El Teatro Colón. Dirigió materiales de Jean-Luc Lagarce, Franz Kafka, Hugo Midón y Marcelo Bertuccio.

En diálogo con Nota al Pie, el director multifacético contó los detalles de la obra que está disponible en el espacio teatral La Gloria todos los sábados a las 21 h.

¿Cómo surgió la obra? ¿Qué fue lo que te motivó a escribirla?

La obra surgió en el año 2019, en el taller de dramaturgia de la Universidad Nacional de las Artes en la cátedra dictada por Ariel Barchilón. Surge como proceso de trabajo de una propuesta de una práctica de escritura que propone Ariel.  Entonces, yo en ese año comencé a trabajar Zumbidos dentro del taller.  En el 2020, trabajé con Marcelo Bertucho e hice un taller de supervisión del material, y en el 2021 la terminé de escribir. Comencé a trabajar con los actores y en los ensayos fui probando algunos textos, pero fue un proceso de casi dos años de escritura de la obra.

Zumbidos
La obra se encuentra seleccionada para la Fiesta Provincial de Teatro de la Provincia de Buenos Aires 2022. Crédito: Zumbidos prensa.

Lo que me motivó a escribir, en primer lugar, fue la propuesta de trabajo del taller con una técnica a la cual no estaba habituado. Eso abrió algo de mi interés. Además, poder trabajar personajes de diferentes edades. Ya que la obra es un vínculo entre una madre y un hijo, me parece interesante este cruce entre las edades y la relación que los une. 

Los personajes de la obra poseen una empresa de apicultura. Hice una investigación sobre la cultura apícola y a partir de ello hay varias metáforas que trabaja el material. Conocer un poco cómo funciona este universo fue lo que me permitió hacer esos cruces entre los vínculos de los protagonistas con la apicultura. Con esa empresa familiar que conservan y la cual el hijo es responsable de llevar adelante.  

¿Cómo fue el proceso de pasar de lo escrito a la producción? 

Comencé a dirigir mis propios materiales desde el 2016. Hasta ese año, yo dirigía materiales de otros autores. Este es el tercer material que dirijo de mi autoría, por lo tanto tengo como una experiencia en lo que es la producción. Tengo un equipo de arte con el que trabajo desde hace muchos años. Con Lucas Orchezi en iluminación, Gustavo Lucero en la música, Belen Paliota en el vestuario, y Mariana Rodríguez Gastón en la escenografía. También hice trabajos con Magali Acha. Tengo un equipo artístico conformado. 

Es el tercer proyecto que encaro y dirigí más de 15 obras. Tengo cierta experiencia en lo que es la producción, en la conducción de equipos y demás. Pero cada material es un desafío, es una experiencia nueva. 

Lo más atípico fue que estábamos en un contexto de salida de la pandemia, entonces los primeros ensayos fueron virtuales. Se trabajó mucho por Meet con respecto a la lectura y análisis de texto. Así como de indagar en los personajes, en las metáforas que encierra la obra. También todas las líneas de acción relacionadas a qué queríamos contar, las temáticas que aborda el material. A cómo trabajar el material encriptado, y qué tiene que ver con lo dicho y con los secretos que encierra la familia. Esta obra se estrenó en octubre del 2021, por lo tanto comenzamos a ensayar a principios de ese año. 

¿Cómo se relacionó el elenco? 

Todos los actores nos conocíamos. Son dos actores con los cuales yo ya había trabajado. Chula Quevedo, que interpreta a la madre, trabajó conmigo en la apuesta que hicimos en Apenas el fin del mundo de Jean-Luc Lagarce. Y Manu Aime, que es el personaje del hijo, era uno de los integrantes de Once hijos,  proyecto que estrenamos en el festival de Cultura, Arte y Familia. Ciudad Abierta (CAFCA) en 2016. Con los dos actores nos conocemos desde hace mucho tiempo. Entonces ya había algo ganado: entendernos, la confianza y el compromiso que requiere el material. Cuando uno conoce a los actores y hay una confianza previa siempre es un plus, que es interesante a la hora de la creación.

Zumbidos
Las entradas para la funciones están desde $1.000 y se pueden adquirir en la página web de La Glorieta teatral. Crédito: Zumbidos prensa

Tomando en cuenta la cuarentena y el ajuste de presupuestos a otras ramas de la cultura, ¿cómo ves la escena teatral?

Creo que en algún lugar, ya desde la base, el teatro independiente o la producción independiente tiene ciertos lugares de mucha debilidad.  Ya por propia forma implica un sacrificio personal y la dedicación. No hay un retorno retributivo equitativo.  Siempre me parece que es mucho más lo que uno pone, que lo que recibe, más allá de que si el espectáculo funciona puede trascender y pasar a ciertas cantidades de funciones. Me parece que con la pandemia muchas salas cerraron, otras con mucho esfuerzo pudieron sostenerse. De hecho, yo estrené un espectáculo en una sala muy hermosa que se llamaba “El Arenal”, donde estrenamos, y al poco tiempo cerró porque vino la pandemia. A los pocos meses cerraron definitivamente y tuvieron que vender todo. Entonces me parece que fue muy difícil, expuso mucho un sistema de mucha fragilidad. La situación de una realidad de cómo se produce, de cómo gestamos. 

El teatro independiente fue muy vulnerado. Yo creo que de a poco se van dando ciertos espectáculos, pero no es lo mismo. Me parece que va a llevar un poco de tiempo que el sistema vuelva a funcionar. Las marcas de la pandemia siguen activas. Pensar en la forma de cómo producíamos antes, previa pandemia, es pasado. Lo que viene exige nuevas formas. 


Yo ahora estoy en Luján, pero también estoy pensando desde la distancia e investigando sobre otros formatos u otras formas de producción. Zumbidos es una obra que se ensayó en la casa de la actriz acá en Luján, porque no hay una sala. Entonces la pandemia hizo un blanqueo sobre nuestras condiciones de producción artística.

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