May 11, 2022 | Cultura

A un mes de la rebelión en el INCAA

El 11 de abril, el cine argentino sacudió sus cimientos. Una serie de reclamos culminó con la destitución del presidente del instituto, Luis Puenzo. A 30 días del temblor, el documentalista Juan Mascaró analiza lo sucedido.
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El 11 de abril, la policía interrumpió la protesta frente al INCAA del colectivo “Unidxs por la Cultura”. Créditos: Estela García, Nota al Pie.

“Ole, ole, ole, olá. Saquenlo a Puenzo, saquenlo ya”, coreaban colectivos de artistas y trabajadores audiovisuales el 11 de abril de 2022. Se encontraban frente al Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA). Entre otra serie de reclamos, su principal pedido era la destitución del presidente de esa institución, el cineasta Luis Puenzo

Esa tarde, les manifestantes fueron noticia nacional. La Policía de la Ciudad de Buenos Aires se presentó en el lugar. Con una reacción desmedida a la protesta pacífica de les artistas, demoró al menos a 4 personas

Pero las exigencias de les cineastas se escucharon. Días más tarde, el decreto presidencial 183/2022, anunciaba el “cese del señor Luis Puenzo en sus funciones como presidente del INCAA”. También, que la conducción del organismo estaría a cargo del “Sr. Nicolás Batlle como vicepresidente en ejercicio de la presidencia”.

Una de las personas demoradas por la policía el lunes 11 de abril fue Juan Mascaró, quien está al frente de la organización Documentalistas Argentinos (DOCA). Además integra el Consejo Asesor del INCAA, como representante elegido por directores de cine. Es comunicador social, periodista y realizador audiovisual. 

En diálogo con Nota al Pie, Mascaró hizo un balance a un mes de aquel día. Repasó los principales reclamos, como la desfinanciación de proyectos, el impulso al cine en las provincias argentinas y la redistribución de los ingresos. Y explicó en qué puntos hubo avances y cuáles se encuentran al igual que treinta días atrás. 

Un plan que favorece a las películas masivas 

Los reclamos del sector audiovisual eran varios. Mascaró reconoció que algunos pertenecen al mediano plazo, pero otros se pueden solucionar a la brevedad. Además, explicó que ciertas medidas dependen sólo del INCAA, mientras que otras comparten responsabilidades con más áreas de gobierno. 


Uno de los pedidos principales tenía que ver con el Plan de Fomento 2017. Al cual lo dictó Alejandro Cacetta, “el primer presidente del macrismo” en el INCAA, según refirió Mascaró. Ese plan “tiene rasgos concentradores y neoliberales”, manifestó el comunicador. ¿Por qué?

“Tiene una lógica en la que las vías de fomento están organizadas en torno a las audiencias”, explicó el documentalista. Entonces, cuánta mayor audiencia tenga una película, más ayuda tendrá. Cuánta menos masividad posea, menor será el fomento económico. 

“Esto no permite la aparición de nuevos formatos, lenguajes, narrativas, géneros o ideas en los films”, se lamentó Mascaró. “Así se apoya desde el Estado al cine mainstream, esas tres o cuatro películas grandes que se hacen estilo Hollywood”. 

Desde el colectivo que reclama cambios en el INCAA no exigen que esas producciones dejen de existir. Sino que el subsidio del Estado vaya para quienes más lo necesiten. Ya que, como aclaró Mascaró: “ese cine suele tener espalda financiera de plataformas o canales de televisión”. 

Si bien ese punto no se revirtió, hubo un adelanto importante luego del 11 de abril. “Se avanzó en eliminar el sistema de puntajes”, se alegró el presidente de DOCA. Ese método era otro de los que privilegiaba a les realizadores con más trayectoria. Sin él, las personas sin muchos antecedentes pueden presentarse y estar en igualdad de condiciones.  

La cuestión de los fondos 

Otra parte de los reclamos tenía que ver con diferentes manejos de los fondos del INCAA. Por ejemplo, se exigía la fijación de un nuevo costo medio de película nacional. 

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Juan Mascaró defiende, sobre todo, el cine nacional y federal. Créditos: Sonámbula.

Esa cifra de referencia se toma para fijar cuánto dinero va a tener cada una de las vías de fomento, de las más masivas hasta las más pequeñas. En los últimos días, se lo definió en $60.000.000. Según Mascaró, si bien el valor es menor a lo real, impide que grandes películas se lleven mayor cantidad de dinero y dejen a las pequeñas sin fondos. Otra forma de asegurar la justa distribución de los ingresos. 

Asimismo, una de las quejas tenía que ver con la subejecución del presupuesto. Es decir, en 2020, casi un 30 % del presupuesto que se tenía que destinar a películas nacionales no se utilizó. El INCAA justifica con que se utilizó en el 2021. Ahora, con el balance económico del año pasado del Instituto, eso puede chequearse. 

Quienes deben evaluarlo son les miembres del Consejo Asesor del INCAA, del cuál Juan Mascaró forma parte. Él explicó que a este órgano de co-gobierno de la institución “no se convocaba, o cuando se reunía, lo que se decidía perdía valor”. Luego de la destitución de Puenzo, ya se reunieron dos veces en un mes.

Falta de política federales 

Gran parte de los reclamos de la asamblea autoconvocada “Unidxs por la Cultura” hacia el INCAA tenía que ver con las escasas políticas federales. Mascaró, por su parte, explicó a Nota al Pie que hace tiempo no se llama a concurso para óperas primas (es decir, cineastas que realizan su primera producción). 

“Este punto empezó a revertirse con un plus que se está dando para las películas que se filman fuera del ámbito de la Ciudad de Buenos Aires”, afirmó el documentalista. “También se brinda un incentivo por composición de género”, es decir, los films que están a cargo de mujeres o diversidades. 

Si bien es una política positiva, Mascaró afirmó que le falta difusión al interior del país. “El 90% de la producción de películas se hace en CABA y el 10% en el resto del país”, aseguró. 

Un asunto de interés nacional 

Como anticipó Juan Mascaró, hay cuestiones que no solo dependen del INCAA, sino del Estado en general. Una de ellas es rescatar el cine y las salas argentinas, en detrimento de las producciones del exterior. 

“Hay que dar una pelea muy fuerte para regular la exhibición de películas en las salas privadas”, se lamentó el documentalista. “También está pendiente la cuota de pantalla en las plataformas de streaming, la nueva forma de ver films”. 

Según explicó, lo ideal sería que como política de Estado, las grandes empresas del exterior deban transmitir una cierta cantidad de producción nacional. 

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El mayor pedido del reclamo del 11 de abril fue: #FueraPuenzo. Créditos: Estela García, Nota al Pie.

Otro de los asuntos que no depende solo del INCAA es la caducidad de los fondos de fomento. Antes, los impuestos que se destinaban al Instituto tenían una asignación directa. Por ejemplo, iban entre otras cosas a festivales que luego rendían cuentas ante la institución. 

Al vencer esa ley, ese dinero se redirige automáticamente al tesoro nacional. Es después el Estado el que decide que se hace con ese dinero. Así, se pone todavía más en riesgo la poca ayuda que reciben les cineastas independientes.  

La lista de reclamos continúa de forma tal que no alcanzan las líneas para explicarlos. La reactivación de la CINAIN (Cinemateca y archivo de la imagen nacional), las mejoras laborales de trabajadores del INCAA y cambios en las autoridades de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) eran otros de los pedidos.  

Como explicó el comunicador Juan Mascaró, si bien algunas solicitudes se cumplieron, aún queda mucho por resolver.

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