May 6, 2022 | Sociedad

Club Ezeiza: la historia detrás de la nueva campaña de Santiago Maratea

Nota al Pie conversó con Santiago Galván, el presidente del club, para conocer cuál es la importancia de salvar y proteger a los clubes de barrio
Club Ezeiza
El Club Ezeiza fue creado en agosto de 2021 como una necesidad de brindarle a niños y adolescentes, pero también adultos, un espacio donde poder no sólo formarse en fútbol, sino también crear un espacio de contención. Crédito: Club Ezeiza

La nueva campaña del influencer Santiago Maratea recaudó más de 4 millones de pesos para que el Club Ezeiza pueda alquilar un predio por dos años. Pero ahora van por más, ya que consiguieron un predio donde construirán un estadio, canchas, baños y vestuarios. Este hecho ha permitido conocer un poco más la realidad de este pequeño club, evidenciando una realidad propia de muchos clubes barriales.

Seguramente todos los chicos que juegan al fútbol quieren ser como Maradona, Messi o el Kun Agüero. Pero para que eso se haga realidad, deben tener la posibilidad de aprender a jugar y, sobre todo, que un club los acepte. Como muchos quedan a la deriva, Santiago Galván tuvo una idea: crear un club donde esos chicos sean recibidos y tengan su lugar. 

Hasta hace algunos años, los clubes de barrio eran el lugar de encuentro donde les vecines y familias se reunían los fines de semana. A partir del deporte, surgían las amistades y los grupos de pertenencia, y también había una formación en valores, en el trabajo en equipo y en la disciplina. Tras la pandemia, algunos debieron cerrar al no poder cubrir los gastos y otros hicieron malabares para subsistir.

Hablar sobre el Club Ezeiza es más que hablar sobre una nueva campaña mediática de Maratea, es retomar los valores del compañerismo y la equidad, de luchar por un objetivo y no rendirse nunca. Es poner en agenda la situación crítica de muchos clubes que se encuentran endeudados o que no cuentan con un espacio propio. Desde el gobierno nacional hay programas como “Clubes en obra”, a través del cual más de 3.200 clubes de todo el país pudieron realizar obras de mejoramiento.

En una charla con Nota al Pie, el presidente del club, Santiago Galván, contó cómo fue crear el club, la situación en la que se encuentra y cuál es la importancia de seguir sosteniéndolo.

Club Ezeiza
El Club Ezeiza juega en la Liga Metropolitana de San Vicente y está formado por 5 categorías. Las categorías 4°, 5° y 6° están formadas por 75 chicos de entre 11 y 18 años. Por su parte, en las categorías Primera y Reserva hay 50 miembros, entre 18 y 25 años, aunque también pueden participar menores. A diferencia de otros clubes, ellos juegan en cancha de 11. Crédito: Club Ezeiza

Un club donde estén todes

“Conocía a muchos chicos que los había tenido de chiquitos en otros clubes de barrio, por ejemplo, en Tristán Suárez. Hay chicos que se quedan sin clubes porque llegan a una edad en la que hay que hacer contrato y en algunos lados no le dan la oportunidad. También por ahí al técnico que está a cargo no le interesa cómo juegan”, explicó. 

Fue así como a mitad del año pasado tomó la decisión de crear un club donde todos esos chicos puedan pertenecer. “Se me ocurrió armar esto para darles la chance y que puedan mostrarse acá en la Liga Metropolitana de San Vicente. Además, que de acá puedan saltar a algún otro club para cumplir sus sueños”, agregó. Participan más de 130 chicos entre 11 y 25 años divididos en 5 categorías.

Sostener un club sin fondos

Como la gran mayoría de los clubes de barrio, no reciben ningún tipo de subsidio por parte del Estado. “Entre todos pagamos una cuota mensual para poder pagar el alquiler del predio donde estamos, hacer las camisetas, comprar pelotas”, explicó. Resaltó que por eso no es un club, sino que es algo más familiar porque se ayudan entre todes.  

Además de los gastos del alquiler, deben afrontar los costos de pertenecer a la Liga ($10.000 mensuales), el seguro para competir, el salario de los árbitros ($23.000) y de policía ($10.000) cada vez que juegan de local.

Hasta ahora entrenan en un predio cedido por la Municipalidad de Ezeiza donde no hay nada, ni baños, ni vestuarios, ni tampoco donde cargar agua. “Si un día justo llueve, los chicos se vuelven todos embarrados a sus casas porque no hay dónde cambiarse”. El año pasado alquilaron una cancha, pero debido a los aumentos en el precio del alquiler, debieron mudarse.

Club Ezeiza
Galván está más que agradecido: “No sabemos cuándo terminarán las obras, pero ya sabemos que va a ser nuestro, de acá a un año, o 6, 8 meses. Vamos a tener algo que vamos a entrar y decir es nuestro”, resaltó emocionado. Si fuese por él, el estadio se podría llamar “Santi Maratea”. Crédito: MYA Fotografía

Mucho más que fútbol

Sobre pertenecer a un club, Galván afirmó que es un espacio de contención para no estar en la calle, un espacio de encuentro y de vínculo. “Eso es fundamental. Uno trata de que ellos jueguen y se diviertan, pero la contención que uno les da es importante. Si no, todos estos chicos que se quedaron sin club estarían solos en una esquina y sin un lugar donde entrenar”.

Además, hacen hincapié en la formación en valores. “Le decimos que lo principal acá es que sean buenas personas, después si son buenos jugadores bienvenido sean. Que sepan que con esto pueden seguir creciendo y enseñarles valores como personas, lo del fútbol después viene solo”.

Maratea vuelve a apostar por las causas nobles 

Hay voces a favor y en contra de Santiago Maratea, el influencer que pretende revolucionar la forma de ayudar. Después de recibir un mensaje de Galván contando la situación crítica del club, decidió crear una nueva campaña. El objetivo era recaudar 2 millones de pesos para afrontar los gastos del alquiler de un predio con cancha durante 2 años. En pocas horas el monto recaudado ascendió a más de 4 millones de pesos, y el Club Ezeiza pasó a ser conocido por cientos de miles de personas.

Tras esta inmediata popularidad, la Municipalidad de Ezeiza les acaba de ceder una parte de un predio. Por eso, ahora la idea es utilizar toda esa plata recaudada para construir 2 canchas, baños y vestuarios y “tener un lugar propio que sea de los chicos”. 

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