Feb 18, 2022 | Cultura

Oh, Yoko: un amor que enciende

Este 18 de febrero Yoko Ono cumple 89 años . En esta nota, un breve repaso sobre la vida y obra de una mujer que siempre dio que hablar.
Yoko Ono
Para Yoko Ono: “detenerse a observar suponía una experiencia estética en sí misma” – Créditos: Chic Magazine.

A Yoko Ono la bombardearon dos veces: la primera cuando era niña y los proyectiles comenzaron a caer del cielo japonés. La segunda, cuando la prensa supo que estaba en pareja con uno de los hombres más importantes del momento. Desde entonces, se sabe mucho de la Yoko Ono que inventaron, pero poco de la que en verdad fue.

Yoko nació el 18 de febrero de 1933 en Tokio, en el núcleo de una de las familias más poderosas del país. Sin embargo, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y comenzaron los desastres, el grupo familiar quedó en la ruina. El colapso de la sociedad y la economía eran tal que apenas tenían para comer. 

Hay una anécdota que sostiene que ella, aún siendo muy pequeña, le propuso a su hermano menor imaginar que comían las comidas que deseaban. De forma prematura, aparecían entonces las primeras intervenciones de la artista que utilizaba la imaginación como herramienta. Poco a poco se iba forjando la esencia de aquella activista que fue parte de Imagine.

Sobre lo último, cabe destacar que recién en el año 2017 la Asociación Nacional de Editores de Música británica aceptó considerarla co-autora de la canción Imagine, después de 46 años de su lanzamiento.

Pero ni la secuencia de su niñez, ni la letra de Imagine, fueron las únicas intervenciones imaginarias que hizo Yoko Ono. Por el contrario, su carrera se basó muchas veces en presentar obras en las que cualquier persona pudiera crear y ser parte del proceso. Entre ellas cabe destacar: “Instrucciones” (1961), “Instrucciones para pinturas” (1962) y el libro “Pomelo” (1964). 

En cada uno de estos trabajos se visualiza el interés por alentar la contemplación y la confianza hacía les espectadores. En un mundo donde predomina el consumismo acelerado y la “cultura del descarte», para Yoko Ono detenerse a observar suponía una experiencia estética en sí misma.

Esa mujer 

La vida de la artista puede definirse como disruptiva y polémica desde principio a fin. Incluso, aún cuando se ignoraban determinadas discusiones, Yoko Ono se atrevió a evidenciar las desigualdades sociales y de género en cada espacio que transitaba.

A los 18 años, por ejemplo, Ono se convirtió en la primera estudiante en ingresar al departamento de filosofía de la Universidad de Gakushuin. Sin embargo, dijo que todo le resultaba muy aburrido y dejó la carrera.

Después de la guerra, su familia alternaba el domicilio entre Japón y los Estados Unidos. Luego de abandonar los estudios en su país de origen, en 1953 se mudó a New York con sus padres y comenzó a estudiar Artes en el Sarah Lawrence College.

Por esos años comenzó la vinculación de Yoko Ono con la vanguardia neoyorquina. Fue una de las pocas mujeres cercanas al movimiento artístico Fluxus, un colectivo donde primaban las ideas en contra del objeto artístico tradicional como mercancía. En ese círculo, además conoció a Toshi Ichiyanagi, un músico con el que se casó en 1956 para luego divorciarse en 1962.

Al poco tiempo la artista japonesa decidió contraer matrimonio nuevamente, pero esta vez con Anthony Cox, un productor de cine estadounidense con quien tuvo una hija (Kyoko Chan Cox). La unión con Cox tuvo punto final en 1969, tres años después de comenzar una relación con John Lennon

El blanqueo de la relación con el beatle, en 1966, desató severos conflictos entre Ono y Cox. Incluso, él optó por llevarse a su hija y le prohibió tener contacto con ella durante dos décadas. 

Allí surgió un nuevo estigma por parte de la prensa machista y xenófoba: ya no era la “bruja japonesa” que se metió entre los Beatles, desde entonces también era una “mala madre”.

Yoko Ono
John Lennon y Yoko Ono se conocieron en noviembre de 1966 – Créditos: A queen of magic.

“Sólo creo en mí. En Yoko y en mí” 

John Lennon y Yoko Ono se conocieron en noviembre de 1966, cuando él asistió a una de las exposiciones artísticas que se presentaban en la Indica Gallery de Londres.

Era la primera exposición individual de Ono y exhibía su obra Ceiling Painting, que consistía en subir por una escalera y mirar a través de una lupa el diminuto mensaje colgado en una mampara del techo. Aquel mensaje simplemente decía “sí”.

Al narrar la anécdota durante una entrevista, Lennon aseguró que leer esa palabra fue lo que hizo que se interesara por la artista. Desde entonces empezaron a salir y el mundo se volvió en contra de los amantes.

Para finales de los 60, la relación estaba muy encaminada, al igual que el final de los Beatles. En el reciente documental Get Back, se ‘descubren’ dos situaciones claves acerca de Yoko Ono y el cuarteto de Liverpool. La primera cuando Paul McCartney afirma que si ella estaba ahí era por decisión de Lennon. La segunda fue otra gran verdad: Si John Lennon tenía que elegir entre los Beatles y Yoko, la elegiría a ella.    

Finalmente cuando la banda se separó, la pareja encaró varios proyectos en torno a la música y el activismo por la paz. Lennon se refugió mucho en ella, para él no había nada más por fuera de su relación. Así lo expresó en su canción God: “No creo en los Beatles. Sólo creo en mí. En Yoko y en mí”.

Durante una entrevista en el año 2009, Yoko Ono sostuvo que para ella la separación de los Beatles y trabajar junto con Lennon fue muy difícil. “Siempre fui un lobo solitario e hice mis cosas por mi cuenta. Nunca tuve una situación en la que tuviera que hacer cosas con otra persona. Sentí que mi poder se había reducido a la mitad», confesó.

Yoko Ono
“Siempre fui un lobo solitario e hice mis cosas por mi cuenta” – Créditos: Ruta Rock.

Todas fuimos, todas somos, todas podemos ser Yoko Ono

Luego del estreno del documental Get Back en 2021, la figura de Yoko Ono volvió a escena. Aquella mujer, que protagonizó el mito que la culpaba por la separación de los Beatles, parecía finalmente haber sido “perdonada”.

Sin embargo, nada pudo borrar todo lo que atravesó por haber sido la pareja de uno de los hombres más famosos del mundo. Durante aquellos años, la prensa la juzgó con dureza por no cumplir con los cánones de belleza establecidos, por su actividad artística y, sobre todo, por su nacionalidad. 

Yoko Ono se había convertido en la mujer que no dejaba que los hombres se diviertan, en un chiste más y en una advertencia para toda mujer que quisiera vivir en libertad.

Para la autora de esta nota, su caso invita a preguntarse: “Si Yoko Ono fue algo más que la mujer que desintegró a los Beatles, entonces ¿qué otras mentiras nos han dicho?”

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