Feb 13, 2022 | Zona Ambiental

Agroecología: producir alimentos sin dañar el ambiente

En los últimos años, las producciones de lácteos y carne agroecológicas aumentaron ante una demanda cada vez mayor. Nota al Pie conversó con productores y asesores agroecológicos.
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En esta revolucionaria producción, la agroecología trata de realizar un aprovechamiento más racional de los recursos, como las pasturas y el suelo. Crédito: Gonzalo Molina.

Los sistemas de producción tradicionales utilizan variados químicos y hacen un uso del suelo que, a la larga, termina destruyendolos. Ante este panorama, la agroecología se abre camino para recuperar prácticas amigables con el ambiente. Además, gracias a movimientos socioambientales, se ha legislado en varios poblados la prohibición de fumigar alrededor de los asentamientos urbanos. 

La ganadería agroecológica es un sistema de vida que sigue los principios agroecológicos, donde los animales son centrales para potenciar los procesos biológicos y ecológicos. Se respeta toda forma de biodiversidad, promoviendo el bienestar animal, vegetal, social y ambiental. Además, la multidimensionalidad de la agroecología excede al predio y tiene incumbencia sobre las dinámicas territoriales sociales y políticas.

Nota al Pie conversó con Rubén Rey, un tambero que posee su propia pasteurizadora y ensachetadora en su tambo ubicado en 30 de Agosto, provincia de Buenos Aires. También con Gonzalo Molina, docente de la Facultad de Agronomía (FAUBA), de la Universidad de Buenos Aires. Es un agroecólogo que trabaja con productores.

Volver a las raíces

Proveniente de una familia tambera, Rubén Rey siempre estuvo ligado al sector lácteo. Desde hace unos años, decidió asociarse con otros productores y comenzar a comercializar “Cimarrona”, su marca de leche agroecológica. Es producida en su tambo ubicado en 30 de Agosto, provincia de Buenos Aires, donde posee alrededor de 80 hectáreas.

“Nosotros veníamos con una idea de volver al viejo sistema, a lo que hacían nuestros padres y abuelos hace algunos años. Después surgió el grupo Suelo Vivo, que está conformado por 9 productores”, explicó Rey. Este grupo de productores en transición a la agroecología posee alrededor de 3000 hectáreas en total. “Siempre con la idea de empezar a mirar el suelo, cambiar nuestra tierra, recuperarla, empezamos a trabajar en forma conjunta”, señaló. 

De esta forma, decidieron embarcarse en la transición hacia un sistema de producción más respetuoso del ambiente. “Comenzamos haciendo una recorrida por los campos que ya vienen produciendo de esta manera hace ya varios años, para ir aprendiendo junto con el asesoramiento de Agustín Bueno y de Rosario Iturralde”, señaló.

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En su tambo con 75 vacas, una parte de la producción va a una industria, mientras que otra parte se pasteuriza y se ensacheta ahí mismo. Su marca, “Cimarrona”, se vende localmente en el partido de Trenque Lauquen. Crédito: Rubén Rey.

Leche de pastura

“La producción agroecológica se caracteriza porque las vacas se alimentan solamente de pasturas en las que no se utilizan fertilizantes ni pesticidas”, comenzó explicando Rey. Esta es la principal diferencia con el sistema tradicional, donde además de pastos como la alfalfa, también se las alimenta con gran cantidad de granos. Las vacas, al no estar acostumbradas a consumir concentrados, pueden sufrir de acidez metabólica, poniendo en peligro sus vidas.

Otra diferencia radica en el momento de la separación del ternero. Mientras que en la tradicional en menos de 24 horas la cría es destetada y llevada a la guachera, en esta producción se espera hasta los 8 días de nacida.

Respecto de las ventajas, Rey aseguró que “son los gastos, ya que producir agroecológicamente no tiene demasiados costos. No se gasta plata en insumos como los agroquímicos, por lo que además no se daña al ambiente”. Por otra parte, no considera que tenga ninguna desventaja, según su criterio.

Actualmente posee 75 vacas en producción, obteniendo unos 1200 litros por día. La producción por animal también constituye una diferencia respecto a la tradicional. En éste último caso, las vacas producen excesiva cantidad de leche, más de 30 litros por día en los tambos más intensivos, lo que está muy lejos de su producción láctea fisiológica.

El camino de la carne

En la producción cárnica existen diferentes etapas como la cría y la invernada, que es donde se les realiza el engorde final hasta su peso de faena. Hay campos que realizan el ciclo completo y otros sólo alguna de sus etapas.

En el sistema intensivo industrial, durante la invernada se les cambia la alimentación. Además, a las pasturas se las racionan con granos, principalmente maíz porque tiene una composición calórica mucho más alta. Así terminan desarrollando mucho más peso en menor tiempo. 

“Hay un espacio de tierra que en vez de producir alimentos u otro tipo de cultivo, está produciendo maíz o sorgo para los animales. Además tiene efectos importantes sobre la fisiología de los animales, ya que no están acostumbrados a comer granos”, señaló Molina.

Por otra parte, los últimos 60 a 90 días suelen encerrarlos en feedlots, lo que aumenta la contaminación puntual. “Hay cinco mil animales o más bosteando y orinando en el mismo sitio, con una concentración tremenda de esos efluentes y purines, que son enviados a piletas de decantación o a algún arroyito que termina en un canal”, acotó.

En el caso de la cría, al quedar relegada a zonas con más limitantes, “suelen hacerse fumigaciones con glifosato para promocionar pastos de invierno, como el raigrás en la pampa deprimida”.

Lo habitual es dejar los animales en un potrero de 20 a 50 hectáreas, dependiendo de la escala del productor, y a ojo ir calculando los restos de pastos para alimentación. “Lo que sucede es que son ocupaciones muy largas donde el pasto no tiene descanso. Además, al tener una superficie tan grande hay selectividad por parte de las vacas, que prefieren los pastos más tiernos y las especies más palatables”, comentó Molina. 

De esta forma, se comen los rebrotes, lo que perjudica la duración de las pasturas e impactando negativamente en el suelo. “Se desprotege el suelo, estando más expuesto a la radiación solar, por lo que se calienta más y retiene menos agua. En sí, disminuye la vida del suelo”, acotó el agroecólogo.

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Mediante un sistema de pastoreo rotativo, cada día las vacas van pastoreando potreros nuevos, por lo que siempre consumen pastos tiernos, frescos y de calidad. Crédito: Gonzalo Molina

Ganadería agroecológica

“En cambio, la ganadería ecológica lo que busca es fomentar los procesos biológicos y ecológicos del ecosistema para producir”, explicó. Esto está principalmente vinculado a mejorar la planificación del pastoreo, aumentando la calidad de los pastos, del suelo y las reservas de forrajes. “Se planifican los descansos de los potreros y los tiempos de ocupación, alimentándose fundamentalmente de pasto sin uso de granos”, añadió.

En el sistema agroecológico lo que se busca es hacer más eficiente el pastoreo, utilizando boyeros eléctricos para manejar las parcelas con un método rotativo. “Por ejemplo, durante un día las vacas comen dentro de una hectárea. Al ser tanta cantidad y el espacio reducido, disminuye la selección de plantas. Al día siguiente se las cambia a otra parcela de una hectárea, por lo que todos los días tienen pasto fresco, tierno y variado”, sostuvo Molina. Además, se busca que sean campos naturales, es decir, pasturas polifíticas, conformadas por muchas especies. “Al tener más diversidad de especies en ese pastizal hay mayor diversidad en el tiempo y en el espacio, haciendo más grandes las ventanas de pastoreo”.

De esta forma, se les da tiempo suficiente a los pastos para que rebroten y crezcan lo suficiente para empezar otra vez a generar reservas. Otra ventaja es que no suelen ser necesarios los verdeos de invierno para tapar baches de producción, ya que en invierno disminuye la cantidad de pasto disponible.

En cuanto a las deyecciones, hay una distribución mucho más homogénea del bosteo y de la orina. “Muchos de los nutrientes que están obteniendo del pasto lo están devolviendo a la misma tierra donde fue consumido”.

Respecto del uso de antiparasitarios, en estos sistemas de rotación no son necesarios. Al dejar descansar los potreros, mueren los parásitos que se encuentran en el pasto o en la bosta, por lo que se cortan los ciclos de los patógenos, como por ejemplo, la mosca de los cuernos.

Dentro de las desventajas de la agroecología, la demanda de trabajo es mayor, ya que hay que estar observando permanentemente los pastos. Otro punto es que el engorde lleva más tiempo, al no utilizar granos. “Por ejemplo, el engorde en un animal de feedlot se logra en un solo año, dependiendo de la zona obviamente, pero para un pastoreo rotativo lleva un año y medio o dos años”.

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