Dic 8, 2021 | Cultura

Corrientes celebró el “Januká Urbano”

Nota al pie asistió al evento y dialogó con el rabino Marcelo Wajcer, quien reflexionó sobre la Fiesta de las Luminarias.
DESTACADA Cronica de la celebracion judpia Januka en Corrientes Sebastian Molina Creditos Sebastian Molina
Este año la celebración inició en la tarde del 28 de noviembre y culminó en la tarde del 6 de diciembre. Crédito: Sebastián Molina, Nap.

En medio de la oscuridad de la noche, emergieron cinco destellos de luz sobre un candelabro dorado. El rabino Marcelo Wajcer pronunció la bendición propia de la noche ante la atenta mirada de una comunidad que celebra la Fiesta de las Luminarias, mejor conocida como Januká. Con más de un centenar de personas, en la Sociedad Cultural Israelita Scholem Aleijem, se encendió el Candelabro de la Paz.

Por la noche del jueves dos de diciembre, un grupo de personas fue testigo de una de las celebraciones judías más importantes para la comunidad. Celebración que tiene su origen en el año 165 a.C. y que consiste en encender una vela en un candelabro desde el inicio hasta el fin de la celebración, que tiene una duración de ocho días.

En la ciudad de Corrientes se celebró el Januká Urbano, que contempló un despliegue de números artísticos arraigados a la música litoraleña. Esto “porque queríamos que esta festividad sea urbana y participen también gente que no es de la colectividad, sino que es una celebración abierta para todos”, dijo Wajcer, rabino de la comunidad.

La celebración estaba pautada para las 20:30 h, y mientras algunes ingresan al edificio, otres aprovecharon para saludarse y estrecharse las manos. En el centro: un escenario con el telón rojo cerrado. A la derecha, un atril con el símbolo de la estrella de David y en la izquierda, el enorme candelabro con las velas aún apagadas.

El rabino Wajcer explicó que: “esta es una festividad milenaria para el pueblo judío, una festividad llena de luz, de energía, de mucha música, color, y es justamente eso lo que nos mancomuna y lo que nos une”. Así, y después de leer un breve despliegue etimológico de la palabra “milagro”, comenzó la celebración.

CUERPO1 Cronica de la celebracion judpia Januka en Corrientes Sebastian Molina Creditos Eduardo Tassano
La vela piloto fue encendida por Nicolás Alfici, presidente de la Kehila Scholem Aleijem corrientes. Crédito: Eduardo Tassano, intendente de Ctes.

Encender una vela hasta que sean ocho

La tradición indica que se debe encender una vela durante ocho días. En el momento en que se dio este evento, se estaba transitando el quinto día, por lo que el rabino invitó a algunas autoridades a encender de izquierda a derecha las velas correspondientes.  

La primera vela, la que indicaba el quinto día, fue encendida por el intendente de la capital correntina, Eduardo Tassano. “Esta vela simboliza el triunfo de los débiles sobre los fuertes”, dijo el rabino mientras tanto. Minutos más tarde, la segunda vela fue encendida por Noelia Presman y Susana Kosovsky.

Así, llegó el turno de la tercera vela, destinada a remarcar la unión interreligiosa. “Invito al padre Ariel Caballero y al pastor Sergio Díaz, que conforman junto a mí la Mesa Interreligiosa de Corrientes a encender la siguiente vela, que tiene como mensaje el triunfo de la convicción sobre la violencia”, anunció el rabino.

La cuarta vela fue encendida por Pablo Silvestri Raffín, embajador de la campaña contra el cáncer de mama en el nordeste argentino (NEA), y la quinta por el presidente del Instituto de Cultura, el licenciado Gabriel Romero. Una vez encendidas todas las velas, el rabino, quien también orientaba la celebración, procedió a cantar las bendiciones pertinentes a fecha.

Al finalizar, reflexionó sobre la importancia de esta celebración al decir: “estas velas son sagradas y no estamos autorizados para darle uso corriente, sino para contemplarlas y así poder expresar agradecimiento y alabanzas a tu gran nombre por tus milagros, maravillas, y tus salvaciones”.

Al avanzar la noche, un coro de ocho personas vestidas de negro copó el escenario. Cada una en posiciones marcadas esperó que el encargado del sonido liberara la pista. El coro Kolot Baruaj (voces en el viento), creado en 2012, bajo la dirección de Silvia Faterevich entonaron diversos cantos propios de las celebraciones judías.

¡Januka Sameaj!

Hay que retroceder varias páginas de la historia para llegar hasta el origen de esta tradición. Y es que durante las ocho jornadas se evoca a la victoria de les macabeos sobre el ejército seléucida y la posterior recuperación del Templo de Jerusalén. 

En este contexto, un milagro cobró significado: fueron les macabeos quienes prendieron un candelabro para la purificación del templo, que permaneció encendido durante ocho días, aun cuando este tenía aceite solo para una jornada. 

Desde entonces, la fiesta de las luminarias es una tradición que recuerda este hecho con un candelabro especial de ocho brazos, más una vela central a la que se denomina vela piloto. De esta manera, se evoca al fuego de antaño que admiraron les antepasades ante una rebelión marcada por el aceite, el fuego y la fe en un Dios que escucha.

“Estas velas encendemos por los milagros, las maravillas, las salvaciones y las batallas, que realizaste para nuestros antepasados en aquellos días, en aquella época a través de tus santos sacerdotes, durante ochos días de Januka”, dijo el rabino de la comunidad haciendo alusión al hecho.

Celebrar juntes

Después de una pandemia –que todavía sigue causando estragos–, el resurgir de los eventos culturales tienen ese no sé qué que lo hace distinto. Ahora, el coincidir en eventos religiosos es también aquel saludo que no se dio por mucho tiempo y que ahora se mezcla con el choque de puños y con la alegría de volver a verse. 

“La comunidad no es ajena a toda la situación. La pandemia nos tocó a todos, nos golpeó a todos. Todas las manifestaciones que se dan en la sociedad nosotros también la vivimos y padecemos”, aseguró el guía espiritual de la comunidad. 

En este contexto reflexionó: “nos alegramos cuando las alegrías son de todos y nos entristecemos cuando las tristezas son de todos. Tratamos de buscar las cosas positivas y apostar a ellas con esperanzas, y tratar de dejar de lado la incertidumbre y volcarnos al futuro y las nuevas generaciones”, dijo.

La propuesta de la comunidad fue que las puertas de la Sociedad Cultural Israelita Scholem Aleijem estuvieran abiertas a todes quienes tuvieran el deseo de compartir este Januka. En este contexto, el rabino de la comunidad, expresó que: “Yo siempre digo que no se puede saborear lo que no se conoce, entonces la idea es abrir las puertas de nuestra casa, romper con muchos prejuicios acerca de que la comunidad judía es cerrada y todo lo demás”.

Video sobre la fiesta de las Luminarias. Crédito: Youtube.

Además, remarcó que hace nueve años vienen realizando propuestas para que todes puedan participar. “Lo venimos haciendo desde hace tiempo esto, de que la gente pueda participar en este tipo de eventos y no solamente de este, sino de muchísimos otros, eventos artísticos y culturales, y que puedan disfrutarlos como lo disfrutamos nosotros”.

Una celebración urbana

Después de la ceremonia del encendido de las velas, el enorme telón rojo que cubría el escenario se partió en medio y dejó ver distintos instrumentos musicales listos para vibrar. El primer número musical estuvo a cargo de la orquesta Chamamé Kuñá, quienes entonaron los himnos más resonantes del género de la humanidad.

En su mayoría, esta orquesta estuvo integrada por mujeres, quienes pisaron fuerte el escenario mayor. Vestidas con atuendos rojos, se llevaron los aplausos de todes. Brillaron con su voz e hicieron surgir, en más de una oportunidad, los improvisados sapucais característicos de toda bailanta.

Después llegó el turno de una banda porteña llamada Segundo Mundo, quienes lograron que, como lo hacen tradicionalmente, algunes se tomaron de las manos y comenzaran a danzar al ritmo de la música girando en círculos. Ocho niñes, junto con una mujer, iniciaron el primero de estos círculos en el fondo del salón. Luego terminó copando todos los rincones del lugar.

CUERPO2 Cronica de la celebracion judpia Januka en Corrientes Sebastian Molina Creditos Sociedad Cultural Israelita Scholem Aleijem
Wajcer es además director de la escuela hebrea Jaim Weitzman. Crédito: Scholem Aleijem corrientes

“Que este candelabro de paz que hemos encendido esta noche en este Januka urbano sea el término Shalom, que significa paz. El término que nos permita mancomunar a todos los seres humanos”, dijo Wajcer para finalizar. 

Así, en medio de la noche correntina, quedaron encendidas las luces que recuerdan aquel signo prodigioso de una comunidad que, a través de los años, supo lidiar y subsistir después de múltiples ataques a su fe. Y como dijo el rabino, que este candelabro sea Shalom (paz) y “que nos termine de mancomunar a todos”. ¡Januka Sameaj!

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