Nov 22, 2021 | Internacional

Colombia: Un acuerdo de paz entre la “voluntad política” y un sabor “agridulce”

El tratado que pretendía resolver la violencia entre los sectores de poder, implementado en 2016, se vio desmedrado por las diferencias gubernamentales entre Santos y el actual presidente Duque

 El periodista Eduardo Marquez relata que “el resultado de estos cinco años es bastante agridulce”. Créditos: Amnesty.org

Después de 5 años de la firma del Acuerdo de Paz entre el ex jefe guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) Rodrigo Londoño y el ex presidente Juan Manuel Santos (2010- 2018), especialistas en el conflicto armado consideran que el resultado del mismo es “agridulce”. La enorme diferencia de opiniones que hay entre el gobierno de Santos y el actual de Iván Duque se aleja de la “Voluntad Política”; elemento clave para el avance de los distintos puntos del tratado. 

“El resultado de estos cinco años es bastante agridulce”, expresa a Télam, Eduardo Marquez, periodista especializado en el conflicto en Colombia y fundador de la Federación Colombiana de Periodistas. Así se refirió a este tratado que, pretendía, “resolver las razones que originan la violencia política en Colombia”.

Un acuerdo con diferencias de base gubernamental

El Acuerdo de paz fue firmado el 24 de noviembre de 2016, durante el segundo mandato de Santos. En aquel momento asumió por segunda vez con una renovada apuesta por la concreción del tratado; después de cuatro años de negociaciones en Cuba y el plebiscito del 2 de octubre.

Según relato Lourdes Castro, coordinadora del programa Somos defensores, para Télam, “En ese plebiscito, que se perdió con muy pocos votos, se vio todo lo que había sido el trabajo político en función de desacreditar ese acuerdo por sectores que habían apostado a la guerra”.

Incluso, los diálogos no habían sido fructíferos para el antecesor de Santos. Para Alvaro Uribe (2002-2010), la guerrilla debía en ese momento hacer entrega de las armas y purgar penas en la cárcel; una racional discursiva que sigue en pie en la actualidad.

Castro compara al referirse que, “La principal diferencia está en la voluntad política de un gobierno que estuvo dispuesto a negociar un acuerdo de paz (Santos) y uno que llega al poder tras haber promovido el NO al plebiscito (Luque)”. 

En esta voluntad política repercutieron varias cosas; una humillante militar estatal que había consolidado al estado, pero que solo había adoptado una salida tranquila. Una ciudadanía comprometida en las demandas de las soluciones políticas y la tensión de la comunidad internacional  ante la situación humanitaria.

Para Uribe, la guerrilla debía entregar las armas y purgar penas en la cárcel, una lógica discursiva que sigue operando en la actualidad.  Créditos: Universidad del Rosario

Las esperanzas depositadas en 2022

El acuerdo de paz en Colombia, que conforme a los organismos de DDHH no es aplicado y hasta es boicoteado en el gobierno de Iván Duque, podría obtener nuevas fuerzas si en los comicios generales de 2022 se impone pacto histórico, una nueva coalición de distintos sectores de izquierda que presenta por primera vez una posibilidad real en el escenario electoral, concordaron expertos.

“Hay un enfrentamiento brutal acerca del proceso de paz. Pero en el terreno político la extrema derecha menguado en las últimas votaciones y como las siguientes son el próximo año, está muy preocupada de perder la presidencia frente a la izquierda”, evaluó Eduardo Marquez, periodista experto en el conflicto armado y fundador de la Federación Colombiana de Periodistas

En medio de las circunstancias polarizadas y un aumento de la tensión social tras las manifestaciones que estallaron en abril último en rechazo a la reforma tributaria que Duque había enviado al congreso, en el escenario preelectoral multiplican los aspirantes a la sucesión de Duque el 29 de mayo de 2022.

Hasta la fecha se registraron en la Registraduría 40 candidatos que representan a grupos importantes de personas, por lo que el número sobrepasa de los 55 si se contemplan los partidos políticos con personería jurídica, anunció la radio colombiana RCN.

Según Castro, “la principal diferencia está en la voluntad política de un gobierno que estuvo dispuesto a negociar un acuerdo de paz y uno que llega al poder tras haber promovido el NO al plebiscito”.  Créditos: Télam 

Los caminos hacia un cambio para el acuerdo

Relató Castro a Télam que “existen dos vías por canales opuestos; un impuesto social y sobre todo cada vez con mayor protagonismo de los jóvenes que quieren transformaciones sustanciales. Y un Estado que cada vez se desdibuja más como concepción democrática de un estado. Sociedad y estado van por carriles separados”.

“Cada vez hay más gente que pide la implementación del acuerdo de paz; porque entendió que no es un acuerdo de paz solo para la paz de Colombia, si no que se trata, por ejemplo, de una reforma agraria”. declaró por otra parte Marquez.

Además, Marquez halla una conexión entre quienes decidieron por la guerra durante el plebiscito previo a la firma del acuerdo de paz junto con los agresores de las masivas movilizaciones de abril último.

“La gran parte de la gente, la que no vivió la guerra porque mayormente se desarrolla en el campo, votó por el NO en el plebiscito. Ellos son soldados de las redes sociales y los que salieron ahora armados a dispararles ahora a la gente en compañía de la policía en las últimas manifestaciones sociales” mencionó. Con tal suceso reciente, para Castro lo que suceda en 2022 en las elecciones será importante para el Acuerdo de Paz.

“Uno de los escenarios más inmediatos, pero que se dan en circunstancias muy difíciles por la reconfiguración de la violencia en los territorios, son las elecciones 2022 porque presenta por primera vez al sector progresista una opción real de poder en Colombia. Está por verse si el ímpetu social que se demostró en las manifestaciones recientes se va a plasmar en la participación política electoral” agregó.

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