Ago 22, 2021 | Zona Ambiental

“Necesitamos más ambientalistas incoherentes”

En diálogo con Nota al Pie, Nicolás Fiedotin y Agustina Prieto de Fundación Metáfora abordaron el vínculo entre ambientalismo y política, y discutieron el rol de les activistas.

«Tenemos que exigir más democracia, que se profundicen los mecanismos de participación directa y vinculante para que cada una de nuestras comunidades pueda decidir qué producir, cómo hacerlo y para quienes», declara Nicolás Fiedotin. Créditos: Nodal

A un mes de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), Nota al Pie ahondó en el rol que el ambientalismo está teniendo en la agenda política y sobre qué estrategias se pueden poner en marcha desde los activismos para hacerle un lugar a esta problemática. Para ello, dialogamos con dos representantes de Fundación Metáfora: Nicolás Fiedotin, su director y abogado especializado en Derecho Ambiental y Derecho Internacional Público; y Agustina Prieto, voluntaria y licenciada en Ciencias Ambientales.

¿En materia ambiental, qué derechos se han conquistado al día de hoy y cuáles quedan por delante? 

Agustina Prieto, voluntaria de Fundación Metáfora, es también licenciada en Ciencias Ambientales. Créditos: gentileza de Fundación Metáfora

Agustina Prieto: Desde la Ley de Bosques y de Glaciares hasta la reciente Ley de Educación Ambiental y la Ley Yolanda, podemos ver que hemos avanzado mucho en materia de derecho ambiental. Sin embargo, todavía queda mucho camino que recorrer. En Argentina existe una deuda pendiente en diversas temáticas,como lo son los proyectos de ley de Humedales, de envases con inclusión social, de delitos ambientales. Y la lista sigue… 

Esta situación, lejos de desesperarnos, tiene que ser un motor para que nos unamos y luchemos por ganar más derechos. Podemos verlo en los movimientos sociales y de jóvenes, que se están movilizando para exigir a los decisores que tomen cartas en el asunto. 

En este contexto preelectoral, ¿qué lugar ocupa la agenda ambiental? ¿Y durante el resto del año?

Nicolas Fiedotin: El mismo día que se daba a conocer el último Informe del Panel Internacional de Expertos de la ONU (IPCC), empezaba a circular una carta abierta, que hoy ya supera las 500 firmas, para exigir un cupo socioambiental del 25% en los debates Políticos. Es decir que 1 de cada 4 preguntas a candidates en campaña, esté referida a la agenda de transición socioecológica. En definitiva lo que buscamos con esto es que los temas socioambientales urgentes formen parte de las propuestas y plataformas políticas.

La realidad es que si la agenda ambiental tuviera un lugar preponderante en el escenario político no sería necesario reclamarlo a través de un petitorio público. Porque si hay algo que nos mostró el Congreso este año es que no hay grieta al votar en contra de leyes socioambientales.

A menos de un mes de la realización de las PASO, los principales candidatos sólo mostraron  que defienden modos de vida propios del mal desarrollo y la destrucción de los ecosistemas. Y esto supone un problema porque los tiempos actuales exigen que la dirigencia política y los medios de comunicación estén a la altura de los desafíos que esta crisis nos plantea.

Es evidente la relación directa entre pobreza estructural y destrucción de ecosistemas. Por eso la discusión sobre qué modelo de desarrollo queremos como país en medio de las negociaciones con el FMI es de vital importancia.

Tenemos que evitar intensificar aún más un modelo de mal desarrollo, fallido en otros países, que buscamos importar en la búsqueda irracional de dólares para pagar deuda externa.

Nicolás Fiedotin, director de Fundación Metáfora, y también abogado especializado en Derecho Ambiental y Derecho Internacional Público. Créditos: gentileza de Fundación Metáfora

Por último, ¿a qué se deben ciertas actitudes contradictorias por parte del gobierno, tales como la aprobación de una ley de educación ambiental, al mismo tiempo que se continúa negociando el acuerdo porcino con China o se mantiene la explotación megaminera? Ante estas situaciones, ¿qué estrategias se pueden poner en marcha desde las organizaciones sociales para hacer oír nuestro rechazo y que se respete la voluntad del pueblo?

Fiedotin: Claramente el sistema político no tiene respuestas frente al mayor desafío que ha  enfrentado la humanidad en toda su historia: el inminente colapso climático y socioambiental. Y la representación política en Argentina no está exenta a esta parálisis. Tenemos que exigir más democracia; que se profundicen los mecanismos de participación directa y vinculante para que cada una de nuestras comunidades pueda decidir qué producir, cómo hacerlo y para quienes. 

Por otro lado, esta pregunta me hace pensar sobre las propias contradicciones del movimiento (socio)ambiental. ¿Podemos cuestionar nuestro modelo de desarrollo basado en el hiperconsumo usando Instagram? ¿Puedo considerarme “ambientalista” y tener un Iphone? ¿Qué rol juega la coherencia en todo esto? 

Cualquier persona que haya tratado de hacer algo significativo por les demás, por los animales o por el planeta, casi instantáneamente empieza a recibir cuestionamientos. Usualmente tienen escasa lógica y buscan demostrar que da igual cuánto te esfuerces porque siempre te va a quedar “faltando algo”… y por lo tanto la única opción que resulta realmente coherente es no cuestionar nada y no comprometerse con nada.

Entonces,si afirmamos que nada nos importa, creamos una ilusión de que somos coherentes con nuestra falta de compromiso y acción. Pero esto también puede ser una trampa para quienes sí queremos comprometernos con procesos de cambio; incluso cuando sabemos que esos procesos son necesaria e inevitablemente imperfectos.

Si hay algo que entendió el ambientalismo desde sus orígenes es que lo verdaderamente importante es mirar el proceso y sacarse de encima el peso de la búsqueda de la perfección. 

Cuando cambiamos una cosa, lo usual es que se genere un efecto “dominó” que nos lleva a cuestionar otras cosas que hacemos. Sin embargo, esta búsqueda de coherencia también puede ser un obstáculo, si la asumimos como un fin en sí misma.

Es muy común escuchar frases como  “no podes ser ambientalista y comer carne” o “no podes criticar el capitalismo porque usas un smartphone”, entonces esa coherencia (o búsqueda de coherencia) termina convirtiéndose en una voz tirana que imposibilita cualquier crecimiento y aprendizaje. 

¿Cómo se puede escapar de esa voz tirana?

Fiedotin: Si no podemos cuestionar el capitalismo desde adentro, entonces ¿cómo se hace? ¿Es necesario que nos retiremos a vivir en el monte, sin ropa, y que allá le gritemos a las vacas y las ovejas que el capitalismo no es sostenible y nos está llevando al colapso? Y si llegamos a hacer eso ¿no aparecerá igual alguien a decirnos que somos incoherentes, porque no tiene sentido que cuestionemos el capitalismo desde afuera, sin vivirlo, y que encima lo hagamos en un lugar en donde no hay otros humanos escuchándonos?

Ahí vemos cómo la coherencia puede ser una trampa: nos convence de que solo podemos cuestionar algo cuando lo tenemos todo resuelto. Que no podemos resolver nada hasta resolver todo. Y muchas veces este es el principal discurso del lobby empresarial y político contra los movimientos ambientalistas. 

Volviendo un poco a la pregunta inicial, desde esta perspectiva, ¿qué se necesita para avanzar hacia otra forma de habitar este mundo?

Fiedotin: Hago mías las palabras de Dafna Nudelman, especialista en sustentabilidad y activista por el consumo responsable: necesitamos más ambientalistas imperfectos o, en este caso, más ambientalistas incoherentes tomando acción todos los días. 

¿Cuántas veces sentimos que no vale la pena hacer algo, porque al final de cuentas no vamos a poder hacer todo? Este cuestionamiento puede terminar por convencernos de que nada de lo que hagamos será nunca suficiente, y que por lo tanto lo mejor y más lógico es quedarnos sin hacer nada, lo cual es un completo disparate.

Quedarnos cruzades de brazos no sólo es una tontería, sino una actitud peligrosa y profundamente irracional, considerando la crisis que estamos atravesando. Hay tantas cosas que podemos hacer, aunque no logremos que sean perfectas.

Ver la realidad desde la perspectiva del “todo o nada” nos roba la posibilidad de entender el mundo, la vida, lo que hacemos, en toda su tremenda complejidad, nos impide que aplicar las posibles soluciones que tienen los problemas porque nos quedamos anhelando una solución mágica que lo va a resolver todo en lugar de empezar a hacer algo que poco a poco vaya sumando. Se trata, al fin de cuentas, de ser más conscientes de nuestro impacto ambiental y de darle importancia a los pequeños actos. De ser mejores, no perfectos.

Notas Relacionadas

¡RECIBÍ LA MEJOR INFO!

Mantenete al día con las noticias que más te importan

Bienvenido a la actualidad