Ago 7, 2021 | Género & Sexualidad

“Es tabú hablar de nuestro placer”

En diálogo con Nota al Pie, Tati Español y Carolina Meloni aportan elementos para entender y deconstruir la concepción patriarcal y moralista de la sexualidad.

 “Pensar y hablar de sexualidad con vulvas, placer y orgasmo en estas identidades da cuenta de que algo es posible de ser modificado”, asegura Meloni. Créditos: Milo Marana.

En los últimos días se viralizó el denominado “Olivos Gate”, un escándalo que involucró a distintas mujeres del mundo del arte y del espectáculo. El hecho ocurrió tras haberse dado a conocer la lista de ingresos a la Quinta de Olivos durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Estas mujeres, al igual que otros hombres del rubro, se reunieron con el Presidente para discutir cuestiones referentes al sector, paralizado por la cuarentena. Sin embargo, mientras que la visita de las figuras masculinas no constituyó una noticia, la de ellas se transformó en fuente de humillaciones y difamaciones.  Así se convirtió en trending topic la #peteradelpresidente.

¿Cuántas veces hemos escuchado la palabra “puta” o “petera” utilizada como un insulto? Desde Nota al Pie consideramos importante indagar en la construcción patriarcal y moralista de la sexualidad. En primer lugar, ¿qué vínculos hay entre sexualidad y poder? Por otro lado, ¿qué es lo que convierte a la sexualidad en una humillación? Y, yendo más allá, ¿por qué el goce femenino es negado?

Placer y poder

Para empezar, la sexóloga transfeminista y miembra del grupo SESI Sexualidades, Carolina Meloni, asegura que “placer y poder siempre tuvieron mucho vínculo entre sí: el acceso a estos dos ámbitos siempre fue potestad de las masculinidades (cis)”.

Por su parte, Tati Español, miembra del mismo equipo y quien se autodenomina “divulvadora”, cuestionó la doble moral de los medios. “Así como critican a Flor Peña, después prendemos la tele y lo único que vemos son tetas, culos, cuerpos estereotipados. La sexualidad la tenemos constantemente presente en los medios, en el cine, en la publicidad, sin embargo sigue estando cancelada. La industria usa la sexualidad y el erotismo hasta para vender desde un perfume hasta un videoclip, pero después si mostramos algo somos unas putas.” Y en ese sentido agrega que: “la sexualidad es un ámbito que a las mujeres nos sigue siendo prohibido; aún sigue siendo un tabú hablar de nuestro placer”.

 Tati español se autodenomina “divulvadora”. Es la creadora del seminario “Todo sobre tu vulva” y miembra de SESI sexualidades. Créditos: Radio Zonica.

Entonces, esta operación propiciada por los medios se propone disciplinar los cuerpos y las sexualidades de aquellas personas que fueron socializadas como mujeres.  “Es  adoctrinante porque es la estructura que se nos pone adelante: en los medios aparecen culos, pero después vos no lo podes mostrar.  Estas cosas siempre son mensajes sobre qué podemos hacer, qué no y cuán libres somos respecto de nuestra sexualidad”, explica Español.

La brecha

Por otro lado, Meloni plantea que “el goce está vinculado con el conocimiento y con el «permiso» o la no sanción de la exploración, áreas siempre ocupadas por varones y, «casualmente» el poder está relacionado con las mismas variables. Mantener a una población insatisfecha es mantenerla prisionera”, explica Meloni. Además, asegura que la sexualidad siempre estuvo atravesada por una concepción biologicista y procreacional. Desde esta perspectiva falocéntrica, lo priorizado siempre fue el placer masculino. En ese sentido, explica que las personas con vulva que han sido socializadas y devenidas en femineidades, han visto obstaculizada y negada su posibilidad de acceso a la satisfacción sexual. 

En este sentido, se vuelve crucial hablar sobre las desigualdades. Así como existen brechas salariales y jerárquicas, existen también brechas orgásmicas. Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior, reveló que los hombres heterosexuales alcanzan el orgasmo en un 95%, en segundo lugar están los varones gays en un 89%, los bisexuales en un 88%, las lesbianas con 86% y las mujeres bisexuales en un 66%. En el último lugar, se encuentran las mujeres heterosexuales con un 65%. 

Sin embargo, “pensar y hablar de sexualidad con vulvas, placer y orgasmo en estas identidades da cuenta de que algo es posible de ser modificado”, asegura Meloni. Y la historia así lo confirma, han habido múltiples avances en los últimos años.

Una historia de liberación

“La primera liberación sexual fue en los sesenta con la píldora anticonceptiva que permitió tener sexo sin necesidad de procrear. Ser madre es un deseo muy diferente al deseo de gozar y multiplicar el cuerpo en orgasmos. La liberación sexual política y colectiva fue la anticoncepción gratuita (que en Argentina llegó por ley en 2002 y se implementó en 2003) que permitió que el derecho al goce no tuviera receta, ni selección de billeteras.”

“Y la liberación sexual más acabada fue la que llegó post Ni Una Menos con el grito de las más jóvenes diciendo ‘No nos callamos más’ y poniendo a cualquier situación de acoso, violencia y abuso afuera de sus camas”, escribe Luciana Peker en Putita Golosa.

A lo enumerado por Peker, hoy podemos agregarle la conquista del aborto legal, seguro y gratuito. Una ley que reivindica la soberanía del cuerpo propio y del derecho a decidir; ganada a fuerza de la lucha de cientos de miles de mujeres que salieron a la calle a poner el cuerpo, para terminar con la colonización y la expropiación patriarcal. 

El placer femenino ha sufrido un gran oscurantismo a lo largo de la historia. En este contexto, la masturbación, negada y silenciada, ya sea por vergüenza, miedo o culpa, también se convierte en un acto político. Desafiar las concepciones procreacionales y el coitocentrismo destinado a la satisfacción masculina, son otra forma de liberación sexual.

 Carolina Meloni es psicóloga clínica y sexóloga transfeminista e integrante del equipo de psicológxs de SESI sexualidades. Créditos: @meloni.sexologa.

Masturbación, un acto político

En ese sentido, Meloni propone que “la masturbación puede ser una excelente arma de empoderamiento”, ya que “la exploración, el aprendizaje, el conocimiento y acceso al placer nos permite apropiarnos de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad”.  Aunque advierte que “no es obligatoria ni prohibitiva, no garantiza más ni menos placer a quien la practica y no es sólo el uso de la genitalidad”.

Por último, con respecto al orgasmo, la sexóloga explica que “tanto la diversidad de las prácticas sexuales, el acceso al placer, como el orgasmo, hoy cobran tanta importancia que se están tornando pautas a cumplir y exigencias de desempeño”. Sin embargo, el hecho de que hoy se pueda hablar de estas cuestiones no implica que deba convertirse en un mandato. “Encontrarnos en el placer sin obligaciones y sin culpas es, a mi criterio, nuestra victoria más valiosa”, concluye. 

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