Jun 18, 2021 | Deportes

La Nuestra Fútbol Femenino: segunda parte

En esta entrega, los desafíos de la agrupación deportiva durante la pandemia, la urbanización de la Villa 31 y la profesionalización del fútbol femenino.
Foto: La Nuestra Fútbol Femenino.

Este jueves, Nota al Pie publicó la historia de La Nuestra Fútbol Femenino, una agrupación civil que funciona en la Villa 31, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Directora Técnica Nacional de Fútbol (ATFA, 2014) y parte de las entrenadoras del equipo, Juliana Roman, habló con el medio sobre la lucha del fútbol feminista y popular.

Mujer villera

La entrevistada comentó que es muy importante para los barrios y para las vecinas desarrollar espacios libres de estigmatización. También el hecho de construir una mirada crítica en torno a la narrativa de lo que significa ser villero o villera. 

“Desde la ocupación y el espacio de La Nuestra las mismas compañeras han reivindicado positivamente lo que significa ser villeras”, sostuvo. Tiene que ver con que puedan construir juntas espacios donde se construyan cosas positivas y desde donde se puedan visibilizar las desigualdades que viven las mujeres en las villas. 

Para ella resulta una herramienta política para interpelar a la sociedad en su conjunto, a los machismos y la violencia que las mujeres, no solamente del barrio sino en el deporte en general, tienen que atravesar. 

Urbanización Villa 31

La Villa 31, donde viven unas 40 mil personas, está atravesada por un proceso largo e histórico de urbanización. A partir del año pasado comenzaron a reubicarse a vecines que vivían bajo la autopista. Fueron trasladades a viviendas nuevas que construyó el Gobierno de la Ciudad

Pero, según Roman, esta reubicación no fue realizada por un proceso democrático, ya que había vecines no se querían mudar. Además, se hizo la entrega de título bajo crédito a 10 años. Esto resulta injusto porque muches ya habían pagado sus viviendas anteriormente. 

Denuncian que las nuevas viviendas fueron construidas con materiales totalmente precarios. En este sentido, han reportado que las columnas se rajan, que hay problemas con la instalación, y que los ruidos se escuchan en todos lados.

Foto: La Nuestra Fútbol Femenino.

“Esto evidencia que el proceso de urbanización no tiene perspectiva de género. Es un proceso clasista y es un proceso que ignora las necesidades y las formas comunitarias de organización”, sostuvo la futbolista profesional.

Durante los primeros meses de la pandemia el barrio estuvo sin luz y sin agua. En los períodos más críticos del invierno se corta la luz ya que el tendido eléctrico es precario. Las cloacas tampoco están en condiciones. El acceso a la salud y a la educación es precario. 

“En estos tiempos de pandemia la conectividad ha sido un gran desafío para la escolaridad de les niñes. Son muchísimos los que han quedado afuera del acceso a la educación porque no hay conectividad dentro del barrio”, comentó. El acceso a la salud siempre ha sido un desafío para les habitantes, el SAME y las ambulancias no entran, por lo que pueden pasar muchas horas hasta poder tener atención médica.

La Nuestra en pandemia

Cuando empezó la pandemia la organización se vio en un momento muy difícil ya que tuvieron que adaptar su práctica y su forma de relacionarse con el territorio y con sus compañeras. Durante 28 semanas entregaron bolsones de comida e insumos de primera necesidad a 500 personas por semana, que equivalen a más de 50 familias. 

Para esto recurrieron a las redes feministas y a las organizaciones con las que han compartido y construido lazos estos años. Además, activaron una campaña solidaria que les permitió mantener durante muchos meses todas las semanas esa ayuda para las familias.

Foto: La Nuestra Fútbol Femenino.

Profesionalización del fútbol femenino

A dos años de la profesionalización del fútbol femenino, Juliana Roman considera que aún hay muchos desafíos por delante. 

Durante el año pasado tuvo la posibilidad de formar parte de la primera y única dupla técnica de mujeres que dirigió un equipo de primera división: Huracán. “Pudimos experimentar en carne propia lo que es el profundo machismo y la profunda desigualdad que hay en el deporte y sobre todo en el futbol”, expresó.

De los 17 equipos que en ese momento había en el primer torneo profesional, solamente cuatro estaban dirigidos por mujeres. Actualmente hay 19 equipos y sólo dos cuerpos técnicos formados por mujeres. 

También existe una gran desigualdad salarial. En el fútbol femenino el sueldo mínimo es de 16 mil pesos, mientras que para el fútbol masculino en primera división es de 97 mil pesos.

Por otro lado, el fútbol profesional de mujeres contaba con ocho salarios por plantel. En el caso de La Nuestra, estaba formado por 32 jugadoras, por lo que tuvieron que distribuir esos sueldos entre todas.

También se encontraron con falta de acceso a las instalaciones, de uniformes, de cuerpo médico y de viáticos para las jugadoras. “La falta de acceso y de oportunidades se ve en todas las escalas, cuando yo estudié para directora técnica fui la única mujer de 85 estudiantes. Siempre fui puesta a prueba por ser mujer”, afirmó.

Además, explicó que toda la bibliografía estaba referida a cuerpos masculinos, no había ningún tipo de literatura ni de contenido teórico sobre niñas o sobre mujeres. También remarcó que los docentes eran varones, en materias como técnica, táctica, análisis del juego. Las mujeres estaban representadas en espacios como la psicología del deporte.

Foto: La Nuestra Fútbol Femenino.

Otro desafío que tiene el fútbol es que efectivamente haya mujeres y diversidades en los espacios de poder y de toma de decisiones. “Si hay varones cis que tienen las intenciones y el poder puesto en seguir perpetuando este sistema de poder y de accesos, es muy difícil que la situación cambie”, enfatizó. Agregó que “a nosotras nos parece fundamental que haya representatividad y diversidad en los espacios de poder y de toma de decisiones para que nosotras, quienes hemos atravesado estos caminos de desigualdad y dificultad, podamos decidir en dónde se pone el presupuesto, cuáles son los procesos de desarrollo efectivos para que el fútbol de mujeres pueda crecer, poder pensar el fútbol y el deporte por fuera del binarismo, y poder empezar a abrir espacios para personas transgénero o personas no binarias”. 

Considera que hay un universo enorme de cambios posibles que tienen que suceder y que sabe que van a suceder. Tienen que ver también con abrir espacios para las infancias, ya que hay muchas niñas que son expulsadas de los equipos de varones cuando cumplen cierta edad, que no tienen un espacio exclusivo para ellas y porque empieza a entrar el fantasma del fútbol mixto a partir de cierta edad.

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