Jun 10, 2021 | Sociedad

Misión Imposible: Enseñar a leer y escribir en casa

La pandemia retrasó la alfabetización de niñes entre 5 y 8 años
niñe estudiando
La difícil tarea de alfabetizar. Crédito: ladecana.pe

Tomás está en segundo grado del primer ciclo de la Escuela Primaria Básica (EPB). Va a una escuela pública del partido bonaerense de Quilmes. Aún no sabe leer más que algunas palabras sueltas y puede escribir con autonomía apenas unas pocas, entre ellas su nombre en imprenta. Transitó su primer grado en 2020, en la virtualidad absoluta. 

Tiene 7 años y no para de moverse. Permanecer concentrado más de 15 minutos es una misión imposible. En su casa, su hermana mayor y su mamá alternan el oficio de ser maestras. Intentan ayudarlo a memorizar las letras, pero no las retiene. Le escriben palabras para que las copie; y con mucha paciencia logran que imite solo algunas en el cuaderno. 

No hay comprensión lectoescritora sino automatismo por repetición; por lo que al día siguiente todo vuelve a empezar de cero. Pareciera no haber avances y el titánico trabajo de aprender a leer y escribir se vuelve un problema difícil de resolver para la familia. 

Sus padres trabajan y no cuentan con el tiempo suficiente ni las herramientas didáctico pedagógicas, al igual que su hermana, para poder acompañarlo.  La impotencia familiar se traduce en frustración. La historia de Tomas se repite en miles de hogares en los que la virtualidad irrumpió en 2020 para quedarse.

Nota al Pie conversó con docentes de diferentes escuelas para conocer cómo afectó la virtualidad el proceso de alfabetización de les más pequeñes.

Cómo aprenden a leer y escribir les niñes 

Aprender a leer y escribir es un proceso de aprendizaje que comienza en la primera infancia. En el nivel inicial les niñes comienzan a través del juego a familiarizarse con palabras, texturas, colores. Este es uno de los primeros ambientes alfabetizadores.

El contacto corporal y por imitación con sus pares contribuye enormemente para que, a medida que crecen, pueden ir avanzando en el conocimiento de las letras y el disfrute de la lectura. Y de esta forma puedan llegar al primer ciclo de la primaria con un avance significativo que les permita profundizar y desarrollar la lectoescritura de manera autónoma.

La importancia de los ambientes alfabetizadores. Crédito: María Caucia.

El proceso de la alfabetización es en sí mismo complejo de explicar y también de llevar a cabo. No se da de un día para otro y requiere de tan variadas estrategias como niñes existen. Y, fundamentalmente, no es un aprendizaje que se pueda realizar en soledad. Se aprende en comunidad con otres. Por lo cual el acompañamiento es una de las primeras herramientas, aunque no la única, para la adquisición de estas habilidades. 

Lorena es maestra de apoyo pedagógico. Su trabajo consiste en acompañar a la maestra de grado en la enseñanza a niñes que presentan alguna dificultad en algún proceso de aprendizaje. Trabaja, entre otras escuelas, en la Escuela Nº18, del distrito 15 de CABA.

“La lectura y la escritura son dos procesos diferentes. En la escritura hay una intencionalidad que moviliza a escribir y en la lectura se juega más la necesidad de obtener información, por ejemplo, saber leer una calle, un cartel” explicó la especialista.

Las dificultades de aprender a leer y escribir en la virtualidad 

Dafne es maestra de cuarto grado en una escuela pública de CABA y mamá de Sofía, una niña de 8 años. Relató el proceso por el que su hija atravesó la virtualidad. Explicó que Sofía logró finalizar primer grado alfabetizada por lo que cuando llegó la pandemia no tuvo el problema de aprender a leer y escribir, al menos en imprenta.  

“El problema para ella hoy es el uso de la cursiva. Se le dificulta mucho, no la entiende, le cuesta horrores, no quiere practicarla” relató Dafne. Explicó que esto tiene mucho que ver con la destreza digital que las nuevas generaciones adquieren a temprana edad y que la virtualidad potenció. “Pero al menos escribe en imprenta” señaló la mamá maestra.

Al utilizar para escribir, en celulares, el sistema touch y ambos dedos de las manos, la motricidad fina pasa a un segundo plano; requiere de más trabajo y al no haber presencialidad escolar para ponerla en práctica tarda mucho más en adquirirse. 

Sobre los chicos que en plena pandemia no estaban alfabetizados la docente dijo: “En mi escuela la población es muy vulnerable. Al no tener conectividad ni dispositivos fue muy muy difícil llegar a esos chicos”. 

Verónica es maestra de tercer grado del primer ciclo en una escuela del distrito 15 de CABA. 

El año pasado trabajó con cuarto grado y contó: “ya era difícil que llegaran todos los chicos de un mismo grado alfabetizados en la presencialidad con lo cual en la virtualidad fue muchísimo más complicado”; y agregó:  En una clase presencial podemos darnos cuenta en el momento cuales son las dificultades que el alumno está presentando, pero en la virtualidad no lo podés detectar con tanta facilidad y eso complica mucho el proceso de aprendizaje porque no hay forma de poder ayudarlo en el momento”.

Sin una buena conectividad no hay situación educativa posible. Crédito: rpp.pe

El abismo de la conectividad

Aprender a leer y escribir es un trabajo que se enriquece en el uno a uno de la presencialidad. En la virtualidad no funciona y no funcionó, entre otras cosas, porque no hay buena conectividad; porque les niñes no tienen la edad para quedarse sentados y concentrarse en una video llamada, porque no hay interacción fluida entre pares. 

El tiempo de atención no es el mismo que el que ocurre dentro de la escuela donde la disposición del lugar y el entorno contribuye a crear un óptimo ambiente alfabetizador.

Una de las principales técnicas que se utiliza para alfabetizar es que les niñes dicten al docente palabras que les interesan y estas se van copiando, por ejemplo, en el pizarrón para que elles las vean escritas. 

En este sentido la misma función cumplen las láminas que suelen utilizarse en las aulas. El conjunto de todos estos recursos y el clima de concentración que se genera en el aula conforman la creación de un ambiente especial para que se pueda estimular la intencionalidad de la escritura y la necesidad informativa de la lectura. 

“En la virtualidad todo esto sin acompañamiento adulto y buena conectividad es casi imposible” afirmó la maestra de apoyo pedagógico.  

Soledad es docente de primer ciclo en una escuela de Morón, provincia de Buenos Aires. Desde su experiencia explicó que los cuadernillos impresos que reparten con los bolsones de comida no funcionan porque les niñes no los pueden resolver solos.

“Para eso hay que darles también recursos a los padres y alfabetizar no es una tarea fácil ni siquiera para docentes; imagínate para papás que no tienen conocimientos de magisterio, que trabajan todo el día; o tienen problemáticas más graves que resolver cómo sobrevivir en medio de la crisis social y económica” sostuvo la maestra. 

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