Jun 3, 2021 | Zona Ambiental

La observación de aves: una actividad que crece en CABA

A pesar de vivir rodeados de cemento, las aves se abren paso entre los edificios y cada vez más personas se ven atraídas por estos seres alados. Aun estando en pandemia, la observación puede realizarse desde un balcón o en un patio.
Ñacurutu, de hábitos nocturnos, es la lechuza más grande de Sudamérica. Foto: COA Carancho.

Cada vez es más común toparse con observadores de aves en las reservas naturales, parques y plazas. Suelen formar grupos de pocos integrantes, manteniendo el mayor silencio posible, con sus binoculares y una checklist donde anotan las especies ya vistas. También llevan una guía de aves para ayudarse en la identificación y cámaras fotográficas para registrarlas.

Esta actividad, además de ser un hobby para muches, puede resultar sumamente relajante al estar en contacto con la naturaleza. Y se vive como una oportunidad para conocer más sobre el medio ambiente y para conocer personas de diferentes ámbitos con un interés común.

Nota al Pie se puso en contacto con Guillermo Spajic, Coordinador del Club de Observadores de Aves (COA) Carancho, uno de los que existen dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para saber más sobre esta apasionante actividad.

Los orígenes del COA Carancho

Surgió hace 10 años por una iniciativa de Leonel Roget y Martina Voto. Ambos formaban parte de la Escuela Argentina de Naturalistas (EAN) de la asociación Aves Argentinas, donde comenzó a gestarse este club de observadores de aves. Sus actividades son realizadas por la zona del Parque 3 de Febrero, en Palermo.

Si bien en un principio se llamaba COA Palermo, luego cambió su nombre a COA Carancho. La elección de esta aves se debe a que es representativa y muy visible en la zona y, a su vez, es utilizada erróneamente como sinónimo de “oportunista, especulador o carroñero”, explicó Spajic para quien “la idea también fue reivindicar su estatus”.

El carancho es un ave rapaz de la familia de los halcones  Por su versatilidad, se adapta fácilmente a vivir en espacios urbanos, por eso no es raro verlo en las ciudades. Son oportunistas, se alimentan de carroña, también cazan algunas de sus presas, que en la ciudad suelen ser palomas y ratas.

La idea de este grupo de naturalistas entusiastas era aprender sobre la observación de aves. Más tarde, se amplió la temática, incluso abordan temas como la astronomía, los peces y fundamentalmente la educación ambiental.

Caranchos, aves rapaces que le dan el nombre a este club de observadores de aves.  Controlador de plagas, se alimenta tanto de carroña como de palomas y ratas. Créditos: COA Carancho.

Aves de ciudad

Según cuenta el Coordinador del COA Carancho, en cualquier ciudad se pueden observar muchísimas aves, desde las más comunes hasta algunas no demasiado vistas o conocidas. “Solo hace falta salir y prestarles atención”, afirmó.

En Palermo viven más de 100 especies diferentes de aves, y hay otro número importante de aves que muchas veces se pueden ver solo “de paso”. Las más comunes pueden ser garzas, biguás y gallaretas en los lagos. Los zorzales, horneros, chingolos, chincheros, carpinteros suelen observarse entre la vegetación y los caranchos, gavilanes, chimangos volando alrededor. 

Spajic señaló que, por su capacidad de volar, muchas aves migran como parte de su estrategia para vivir en las condiciones ambientales que les resultan más confortables. Algunas realizan grandes migraciones, realizando viajes entre hemisferios. Otras en cambio migran dentro del mismo continente, e incluso hacen desplazamientos más cortos, en general condicionados por factores climáticos y también ofertas alimenticias.

Las estrellas del lago Regatas 

El lago Regatas posee dos estrellas entre sus habitantes con plumas. Por un lado se encuentra la aninga, un ave acuática, y por el otro la lechuza más grande de Sudamérica: el ñacurutú.

La aninga es conocida como «ave serpiente« porque cuando nada saca sólo el cuello que es muy largo. Para alimentarse se zambulle en el agua. Los lagos tienen ciertas particularidades para que estas aves puedan vivir. 

La Aninga, una de las estrellas de los lagos de Palermo. Las hembras poseen el cuello de color parduzco, a diferencia de los machos que son todo color negro. Créditos: COA Carancho.

Según comentan desde el COA, al principio había una sola hembra hasta que notaron que un día le cambió el plumaje hacia el característico de la época reproductiva. Sucedió que había aparecido un macho e hicieron un nido en medio de un garzal. 

Los observadores de aves hicieron el seguimiento de ese nido y el de los pichones. Para la sorpresa de todos, tuvieron cría 3 años consecutivos. 

El ñacurutú también sorprendió, ya que no es un ave tan común en la ciudad. Un día descubrieron una  pareja en un eucalipto de una isla del lago Regatas, que luego utilizaron para realizar el nido. Aunque las verdaderas estrellas en este caso fueron los pichones, bautizados como “los hermanos macana”. 

Desde el COA instalaron un telescopio  apuntando directamente a los pichones para que la gente que paseaba por el parque los conozca. Luego de un tiempo las personas volvían a pasar y preguntaban por ellos. De esta manera, animales que pasaban totalmente desapercibidos no sólo comenzaban a ser conocidos, sino que había un interés real en su bienestar.

Esta pareja de ñacurutú nidificó en dos oportunidades. Más tarde el macho falleció y la hembra todavía suele observarse por el parque. Los pichones, al crecer y ser territoriales, volaron a otros rumbos.

Volver a volar

El Programa de Conservación y Rescate de Aves Rapaces de la Fundación Caburé-í en conjunto con el Ecoparque, realiza liberaciones de aves rescatadas que ya están listas para volver a la naturaleza. Muchas de ellas fueron liberadas en estos años en los bosques de Palermo. 

Los miembros del COA Carancho comenzaron a hacer un seguimiento de esas aves liberadas. La importancia de esto radica en tener un registro de lo que sucede con los animales cuando son reintroducidos en la naturaleza. Todos los ejemplares liberados poseen un anillo con identificación en sus patas, por lo tanto, los testimonios de los observadores son claves para dicho registro.

Además, desde el grupo, empezaron a realizar eventos convocando a los ciudadanos para que además de presenciar las liberaciones, conozcan más sobre ellas.

Para los festejos por los 5 años del club, llevaron a cabo el “Carancho Fest”, un evento dedicado no solo a la liberación de aves sino también a la educación ambiental. A pesar de que climáticamente no era un día favorable, se acercaron más de 100 personas, demostrando el interés de la sociedad.

Los eventos de liberación convocan cada vez a más público interesado en conocer más sobre las aves. Créditos: COA Carancho.

Educación ambiental

Spajic detalló que además de la observación directa de aves, incluyen charlas de especialistas, talleres y cursos, telescopiadas, charqueadas (para observar lo que habita en los lagos), plantaciones, viajes y, especialmente. “Intentamos informar a la población acerca de la importancia de la conservación de la naturaleza, incluso, en la ciudad”.

En estos años han brindado charlas en colegios, contactados por docentes interesades en el tema.  Además,  realizaron diferentes charlas a la comunidad. Entre ellas se encuentran “¿Qué hay detrás del mascotismo?” basada en el tráfico de fauna, “Bichos feos”, una charla para revalorizar las especies ‘feas’ que no son tan carismáticas a la vista y “Huella ecológica”, destinada a tomar conciencia sobre la huella ambiental. También brindaron cursos de observación de aves.

Al inicio de la cuarentena estricta, idearon la campaña #guardateenelnido, donde motivaban a los ciudadanos a asomarse por el balcón, la ventana o el patio y registrar con una foto las aves que por allí pasaran, lo que tuvo una gran repercusión entre sus seguidores.

Según comenta Spajic, “la mayoría de la gente estaba en su casa y empezó a sentir una necesidad de contactar de alguna forma con la naturaleza, por lo que empezó a mirar más por la ventana, a salir a la terraza o al balcón y a mirar para arriba”. De esta manera, mucha gente descubrió que por su propia casa en plena ciudad pasaban caranchos o gavilanes, y que en los árboles vivían zorzales, horneros y muchas aves más. 

Desde que comenzó la pandemia, las charlas, entrevistas y cursos de aves son llevadas a cabo de manera virtual, a través de sus redes sociales @coapalermo.

Los cisnes cuello negro suelen permanecer en el agua y forman grandes colonias. Créditos: COA Carancho.

Guía de aves de Palermo

Para aquelles que quieran comenzar a observar aves y no morir en el intento, el COA Carancho publicó la Guía de aves de Palermo para iniciarse en esta apasionante actividad. Spajic cuenta que es el fruto de unos 3 años de trabajo compilando fotografías, realizando un diseño meticuloso y una selección de que aves formarían parte de la misma. 

Contiene las 78 especies más comunes de ver en los bosques de Palermo y en el resto de espacios verdes de la ciudad. Una de sus virtudes principales es la sencillez, por lo cual es una gran herramienta para los que comienzan a acercarse al mundo de las aves. 

Al tener un universo acotado de aves sobre el cual aprender, se facilita la identificación y se acelera la introducción a la actividad de observar aves. La guía se consigue enviando un mail a coapalermo@gmail.com

Respecto de algunos tips para poder observar aves, el Coodinador del COA Carancho explica que lo principal son las ganas de estar en la naturaleza, apreciarla y valorarla. “La tranquilidad es un valor a tener en cuenta. A partir de ahí, todo va sumando”, señaló.

Aclara que si se le agrega unos binoculares se van a poder ver con más detalles las características de las aves, para poder identificarlas más fácilmente con una guía. Otra posibilidad que no requiere tanto equipamiento es aprender los cantos e identificarlas por esa vía. Remarca también que es necesario utilizar ropa cómoda, calzado adecuado, agua, bronceador y ganas de caminar.

De interés ambiental

En octubre de 2018, la legislatura porteña de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declaró de interés ambiental a las actividades del COA Carancho. Spajic señala que esto fue en reconocimiento de muchas acciones que ha tomado el COA desde que fue creado, buscando que la gente en la ciudad pueda tener un vínculo mucho más empático con la naturaleza que la rodea.

De la familia de las garzas, el chiflón posee una magnifica belleza. Créditos: COA Carancho.

Naturaleza cambiante

En 10 años muchas cosas pueden cambiar, y la naturaleza en sí también es cambiante. En este aspecto Spajic explica que “las aves vuelan, por lo que no permanecen siempre en los mismos lugares, y eso hace que, cada tanto, observamos aves que nunca habíamos visto en la zona”. 

A su vez, hay que tener en cuenta que el hecho de que no se las vea, no siempre significa que no están.  Además comenta que otro hecho que influye son las migraciones, lo que lleva a que veamos determinadas aves en diferentes épocas del año.  

Un hecho importante que notaron fue la reducción significativa de los gansos domésticos. “Los gansos son muy competitivos por la comida y agresivos con el territorio. Su ausencia se vio reflejada en el aumento de aves autóctonas, especialmente gallaretas y otras acuáticas”, explicó. 

Finalmente, advierte que el estado del agua del lago también es un factor importante para la presencia no solo de aves, sino también de peces y crustáceos, entre otros. “Las plantaciones de plantas nativas también son fundamentales para que aparezcan otras aves y mariposas”, acotó. 

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