May 26, 2021 | Zona Ambiental

Habitadas por lo nativo

En diálogo con Nota al Pie parte del equipo de “Nativas en Claromecó” explicó su trabajo con plantas nativas y medicinales.
Integrantes del Vivero Experimental y Educativo “Nativas en Claromecó”. Crédito: “Nativas en Claromecó”.

En Claromecó, uno de los balnearios del partido de Tres Arroyos, mujeres recolectoras y productoras de plantas nativas y medicinales; tienen un vivero llamado “Nativas en Claromecó”, creado en el 2020. Allí anida la vida y la resistencia al avasallamiento de la misma.

La bióloga Matilde Zúcaro, una de las creadoras del vivero, habló con Nota al Pie y manifestó la importancia de poder restaurar los ambientes que han sido explotados. 

“No es lo mismo tener un bosque con diferentes árboles, estratos, arbustos, que eso implica colores, formas, olores, alimentos, medicina; a tener un monocultivo de pinos por ejemplo”, afirmó la bióloga. En la cordillera “había veinte variedades de papas y ahora comemos solo una”, además de que la “que cultivan en Argentina es la que en Europa les dan a los chanchos”.

En Claromecó hay pinos, retamas, eucaliptos y acacias vistos como si fuesen originarios del lugar; pero en realidad “eso es todo europeo, australiano, asiático y va alterando el ambiente, la fauna y la vida de todos los que vivimos acá y en los alrededores”, expresó Zúcaro. 

Las plantas autóctonas “son refugio para otros animales, facilitan la reproducción de mariposas, por ejemplo”; y aparece entonces “la fauna asociada a esa vegetación”, dándole valor a la identidad propia del paisaje. 

Por su parte Manuela Murillo, cuasi técnica en gestión ambiental e integrante del vivero, quien también dialogó con Nota al Pie, comentó que la idea es “aportar a la conservación e informar, generar conciencia sobre la educación ambiental, algo en lo que yo también me estoy formando”. 

El proyecto del vivero fue presentado al Consejo Deliberante de Tres Arroyos, pero “hasta ahora el acuerdo es bastante de palabra”. “Para nosotras sería importante que sea reconocido para por ejemplo conseguir subsidios, avales”, manifestó Zúcaro.

Trabajando en el vivero. Crédito: “Nativas en Claromecó”.

Trabajo en el vivero y plantas nativas

En el vivero hay una parte productiva y experimental. También dijo Murillo que “la idea es poder vincularnos con escuelas y poder informar por qué es importante plantar nativas”. “Todas las plantas las hacemos nosotras a través de semillas o de esquejes”, afirmó. Las féminas tienen su “propio banco de semillas” que fueron recolectando. 

“Sembramos, trasplantamos y rotulamos todo lo que son las semillas, armamos fichas de plantas y las investigamos”, sostuvo Murillo. “Hay muchas plantas que son de acá y no conocemos; entonces investigamos su comportamiento”, aclaró. Por otro lado, manifestó que “nos vamos nutriendo del conocimiento de cada una, se trabaja de manera horizontal y eso está muy bueno”. 

La bióloga Zúcaro, enumeró una diversidad de plantas nativas y medicinales producidas en el vivero. Entre ellas se encuentran diferentes hierbas. “Marcela”, por ejemplo, es “una mata de flores muy bonita que se ve en las dunas”; también la llamada “Vara de oro”, “Suspiros” y “Suico”. 

“Algunas prácticamente no se conocen y no se usan”, sostuvo Zúcaro. En relación a estas plantas se pueden encontrar “dos o tres Senecios, unos arbustos muy bonitos con unas flores como margaritas”. “Después hay algunos Baccharis, Carquejas y Plumerillo Negro”, agregó. 

“También cultivamos Llantén, una planta muy reconocida por su uso medicinal”, dijo la bióloga. “En el arroyo vemos Talas, Molles, y yendo para Bahía Blanca ya se ven Algarrobos, Espinillos y Caldén”, dijo Zúcaro. “Esas especies si bien no las vemos en este lugar las estamos reproduciendo igual”, afirmó ya que “estamos trabajando con INTA, acá en Barrow”.

Con respecto a las plantas, Murillo también dijo que “son alimento, medicina, es como algo totalmente integral, hay algunas plantitas que no son nativas, pero son medicinales y las cultivamos”.

Recuperar el sentido de lo originario

Las comunidades indígenas que transitaron las tierras de la zona balnearia eran “cazadoras recolectoras”, manifestó la bióloga; y “siempre fueron menospreciados por ir de un lado al otro tratando de sobrevivir”. “En realidad tenían sus rituales, su cultura, pero la conquista del desierto fue terrible y la colonización también”, afirmó Zúcaro.

“Estuve trabajando en Jujuy y no es lo mismo trabajar allá sobre lo autóctono porque la población está ahí aún, más allá de que esté atravesada por la modernidad”, comentó. En Claromecó “prácticamente no quedan rastros, la lengua se ha perdido”. 

Sin embargo, Matilde recopila información y revaloriza, junto a sus compañeras de trabajo, lo nativo; haciendo honor a les recolectores de otros tiempos, poniendo el cuerpo, el compromiso y la pasión por lo autóctono.  

Por otro lado, Analía Belaus, quien estudió el aprovechamiento de recursos naturales renovables, habló también con Nota al Pie y dijo que “lo verdaderamente aprendido de la naturaleza y las plantas fue con las comunidades indígenas, por ejemplo, con las Coyas, en Iruya”. 

“En Salta junto con el INTA pude escribir un pequeño librito que decía que la agroecología era algo ancestral ya, las asociaciones de plantas, el saber a qué altura cultivar, las terrazas, la forma del riego, qué época, qué suelo, esa mirada tan precisa, viene de allí”, sostuvo.

También dijo que “volver a lo autóctono es volver a conectarnos y prestar atención para entender lo que ya nos está ofreciendo la naturaleza”. “Mi función es ir buscando esas conexiones entre lo autóctono nativo y todo lo que nos brinda”, afirmó Belaus. 

Planta Nativa. Crédito: “Nativas en Claromecó”.

El hábitat en Claromecó

La bióloga Zúcaro reflexionó acerca del cuidado del medioambiente en la localidad balnearia. “Tendría que haber una normativa en la cual no tendrían que poderse aplanar todos los médanos que quedan para construir”, afirmó. 

Por otro lado, también dijo que “hay todo un planteo de barrio privado desde Claromecó a Reta; en el cual siguen, si bien se ha reconocido que no hay que frenar los médanos vivos, haciendo toda esa forestación y además se sigue haciendo con plantas exóticas”.

Hay “como una idea del desierto, acá no hay nada, entonces podemos hacer cualquier cosa”. “En realidad hay que afinar el ojo y ver todo lo que hay”, apuntó.

A su vez “tenemos un modo de producción agrícola en desmedro de la salud, del suelo, del aire y de todo”, manifestó. Con respecto a quienes explotan la tierra dijo que son “un grupo de personas que ganan un montón de dinero y el resto nada, nos enfermamos”. “Los ambientes pierden diversidad, desaparecen un montón de insectos, mamíferos y aves”, agregó.

“Se aprobó el trigo transgénico, ¿pero que necesidad hay de tener un trigo transgénico, si el trigo se da perfectamente bien en esta zona y en otras?”, expresó la bióloga. 

Por último, Belaus reflexionó: “donde hay lagunas, las han canalizado y derivan agua dulce al mar y después en el verano falta agua en Claromecó porque las napas no tienen agua suficiente”.

Compartir:

Notas Relacionadas

Nota Al Pie