May 17, 2021 | Zona Ambiental

Día del reciclaje: Vivir sustentable

Nota al Pie habló con un vecino de la zona sur del conurbano bonaerense que contó su forma de vivir en torno al reciclaje.
Sebastián Silguero junto a uno de sus repollos listos para cosechar. Foto: Sebastián Silguero.

Sebastián Silguero es un vecino de Burzaco, provincia de Buenos Aires. Desde hace una década comenzó a llevar una vida más sustentable y cuidadosa con el medio ambiente. Una historia de vida de cómo pequeñas acciones pueden dar grandes resultados si cada une pone su granito de arena.

Comenzó a reciclar hace 10 años cuando era cartonero en las calles de su barrio natal. Empezó sin nada, juntando todo lo que encontraba para reciclar. Como cada vez era más lo que recolectaba, llegó al punto de tener una especie de pyme. Por diversos motivos personales, luego se dedicó a la jardinería.

Sumando Energías

Este camino iniciado en la conciencia ambiental cobró importancia en su vida cuando ingresó como voluntario a “Sumando Energías”. Una ONG que se dedica a construir colectores solares con materiales reciclados, como latas, botellas pet y tetra packs de leche. Con el fin de proveer agua caliente gracias al sol a familias de alta vulnerabilidad social. 

Allí, Sebastián se dio cuenta de la cantidad de basura que se genera día a día y de que se le puede dar otro uso, y más aún, se puede ayudar a familias de escasos recursos económicos. Comenzó a recorrer diferentes barrios humildes de La Plata y Pilar, reciclando y ayudando a que más personas puedan acceder a una ducha de agua caliente de manera gratuita.

No sólo aprendió a realizar colectores solares, sino que conoció a mucha gente que también reciclaba, que realizaba compost, que tenía su propia huerta en balcones o patios. Junto a los voluntarios fabricó su propio colector solar en su casa, que funciona hace 2 años.

Tapitas y papeles para el Garrahan

Al mismo tiempo comenzó a juntar tapitas para el Programa de Reciclado de la Fundación Garrahan. Con las tapitas recolectadas se fabrican diferentes productos de madera plástica que se ponen a la venta para recaudar fondos para el hospital. Además, también junta papeles, cartones, diarios y revistas. Comenta que hace un año la Fundación recicla latas de aluminio, cables de computadoras, CDs y DVDs.

Como solía utilizar con frecuencia el tren, se dio cuenta de la cantidad de tickets que las personas tiran al piso. Por lo tanto, habló con la empleada del puesto de evasión de la estación Burzaco para que le dé permiso de colocar un tarrito al lado de la ventanilla. Le explicaba a los usuarios que es papel blanco de primera calidad y que se puede reciclar para entregar al Garrahan. 

Urna para juntar boletos de tren en la estación de Burzaco. Foto: Sebastián Silguero.

De a poco los tarritos se llenaban con más rapidez y pidió permiso para colocar una urna. Al enterarse de esta movida, más estaciones del tren comenzaron a tener una. En total, eran 8 las estaciones que se sumaron a esta movida solidaria y sustentable. Durante un año se encargó de ir a retirarlas y de explicarle a la gente qué papeles se podían poner y cuáles no. 

Explicó que en una urna llena entran 30.000 boletos y ahora tiene para entregar unos 100.000 boletos.  Esta actividad se interrumpió por la pandemia. Pero las urnas están resguardadas y las personas siguieron entregando boletos a pesar de que él tuvo que dejar de ir a las estaciones. 

Guardián del ambiente

Sebastián forma parte de los Guardianes del ambiente, un programa de la Fundación Chacras para personas en situación de vulnerabilidad, en general con discapacidad neurológica, que se forman como docentes y dictan talleres en escuelas y empresas.

Allí aprendió a reciclar, a fabricar ladrillos de adobe y a construir estufas rocket. También participa del dictado de diferentes charlas a escuelas y otras instituciones.

Huerta en el patio

El año pasado con la pandemia comenzó a armar su propia huerta en macetas, en el patio de cemento de su casa. Se dedicó a aprender y a capacitarse y considera que ahora se siente más seguro para tener alimentos sanos. Cultiva diferentes variedades de verduras, que cosecha a diario, por lo tanto cada día tiene algo diferente para comer. También tiene diversos árboles frutales como cítricos (de los que obtiene limones y naranjas) y un ciruelo. Algunos árboles los germinó él mismo desde semilla, como una palta que germinó hace 8 años y ahora está dando frutos.

El patio de Sebastián con el colector solar con el que obtiene agua caliente. Foto: Sebastián Silguero.

En su afán de hacer de su casa un ambiente lo más sustentable posible, también posee árboles nativos como ceibo y fumo bravo, entre otras plantas nativas. 

Compost

Inclusive realiza el reciclado de residuos orgánicos para la creación de compost. Posee varias composteras donde coloca hojas y pasto de la calle, y sus residuos orgánicos. Cada día va agregando material, luego lo tapa y deja que las lombrices y otros microorganismos hagan su trabajo. Luego de unos 4 meses ya está listo para utilizar. Al tener 7 composteras activas siempre tiene disponible.

Trueque

Sebastián considera que «no siempre se necesita dinero para obtener algo a cambio» ya que gracias al trueque consiguió muchas cosas para su casa. Por ejemplo, intercambió una mermelada de quinotos que cocinó él mismo por plantines de morrones y una higuera que ahora tiene un metro de altura. El ciruelo que posee lo consiguió por trueque al podar un árbol. También realizó diversos intercambios por dulce de cayote, y por elementos que levantó de la calle, donde según él se pueden encontrar muebles que se pueden restaurar.

Mensaje sustentable

Por donde pasa Sebastián, deja su mensaje de conservación. Charlar un ratito con él es entrar en un mundo donde el reciclaje es parte del día a día, algo natural.

A aquellas personas que todavía no reciclan, considera que deberían empezar a hacerlo. Comenzando de a poco, por ejemplo, separando el papel del resto de la basura, para que no se ensucie. “Por cada papel que se recicla, implica que menos árboles sean talados, y con cada botella de plástico que se recicla, es un plástico menos que va a estar en las calles, tapando alcantarillas, además de bolsas volándose por los aires”, reflexiona.

En el caso de no poseer lugar para compostar insta a que la basura orgánica puede ser llevada a un lugar donde sí composten, por ejemplo, algún amigo o vecino.

Cada cosa tiene su lugar, lo único que hay que hacer es separar la basura y llevarla a los puntos verdes que hay en todos los municipios. Se trata de hacer una práctica responsable de la propia basura generada.

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