Abr 29, 2021 | Sociedad

ACMA Un lugar donde los milagros suceden cada día

La Asociación Contra el Maltrato Animal realiza una titánica labor de rescate
El antes y después de Wally. Crédito: ACMA

Nota al Pie dialogó con integrantes de la asociación que contaron los desafíos  que enfrentan en el trabajo que realizan cotidianamente, destacando la labor de profesionales e integrantes.

La institución surgió a principios del 2010 cuando se juntaron unas mujeres que estaban en un voluntariado y rescate de perros y empezaron a ver la problemática que existía con el tema de los caballos y los carros.

“Ellas empezaron rescatando un caballo. Se alquilaba un box en un centro tradicionalista, y después de uno llegó otro, y otro… Y así  es como empezó ACMA (Asociación contra el Maltrato Animal)”,recordó Claudia Larese, parte de la Comisión Directiva y voluntaria que se encuentra trabajando desde los inicios de la Institución.

En la actualidad ACMA es una ONG con personería jurídica y todos los papeles en regla, “tenemos un estudio contable que lleva todos los papeles, tenemos estudio de abogados que  están constantemente en consulta” contó Larese.

Dónde se encuentra la asociación

“Alquilamos  un campo en Alejandro Korn, Provincia de Buenos Aires y los caballos que están con el alta médico que ya pueden hacer vida en libertad van al otro campo que alquilamos también, parte de una estancia en Baradero”, explicó.

En Alejandro Korn, están los caballos que recién llegan, los recién rescatados que generalmente llegan con un hilo de vida y ahí obtienen atención primaria crítica, donde está el doctor Ariel Corse que es  el Presidente de la ONG, médico veterinario especialista en equinos y su asistente Flavia que son quienes están al pie del cañón, siempre.  

En este sentido la integrante de la asociación destacó el trabajo que realizan: “Si hay que quedarse a dormir al lado de un caballo porque está muy grave, se quedan. No hay lluvia ni calor ni viento, para ellos”.

“Tenemos cámaras en el box de internación de cuidados intensivos, hay un malacate para levantarlos también porque son animales que, pese a que estén desnutridos pesan entre 300 y 500 kg. Con algunos caballos han llegado perros, y otros perros han llegado solos, moribundos”, agregó.

 “Como es el caso de «Francisco» y después «Pascualito» que se rescató el día de Pascua, está en tránsito en la casa de la doctora Karina que es la que se encarga de pequeños animales”, recordó. También contó que tienen  ovejas, cabras, burros, mulas. 

Lo que se destaca en este trabajo que realizan cotidianamente es la atención muy controlada y supervisada del doctor Corse. Los días que él no está, se mantiene en contacto con voluntarios, Flavia, su asistente, por la recuperación de los animales; ver cómo llegan, moribundos y día a día van floreciendo. 

El caso de Pamperito 

Pamperito. Crédito: ACMA

“El caso de Pamperito, es divino el chiquitín, estuvo muy grave cuando nació fue una especialista en caballos recién nacidos, en consulta con otro especialista constantemente que es una de las número uno en la Argentina y salió adelante. Igual el doctor Corse aclaró que es un potrillo muy especial. (No es un potrillo como todos los demás”, mencionó Larece.

Lo que ACMA está buscando en este momento es un campo, “nosotros alquilamos los dos predios que tenemos con lo que eso implica; que cuando te renuevan el contacto, primero no sabés si te lo renuevan; segundo te lo renuevan por pocos años y no sabemos a qué precio. Y se invierte mucha plata en cada predio que nosotros vamos alquilando así que hay que hacer todas las instalaciones. Es mucho dinero, corrales iluminación, cámara”, resaltó la voluntaria.

Y puntualizó en que la necesidad de “un predio de por lo menos 100 hectáreas; un alquiler a largo plazo, hemos contactado diputados, senadores, políticos, periodistas. Por ahora no tuvimos ninguna respuesta favorable. Conseguir el campo que es lo que más nos importa y tener la tranquilidad de que vamos a estar por varios años ahí”.

El programa de madrinas, padrinos y la adopción

Antes y después de Pocho. Crédito: ACMA

Claudia Larese explicó que tienen un programa de padrinos o madrinas en el que “cada persona elige un caballo, que es simbólico porque va todo al mismo lugar, pero tienen acceso a una página exclusiva para padrinos/madrinas. Es un importe por mes, pueden tener uno o más “ahijados”; los que quieran y piden fotos, se hacen los seguimientos de los caballos adoptados. Nos contactamos con la famlia adoptante y ponemos la foto así que la gente se queda muy contenta”. 

También agregó que tienen un programa de adopción: “Yo me encargo  de eso, se llena un formulario; mandan un mail, lo evalúan  las autoridades de ACMA; se hace una visita previa, se entrevista a la gente y después se hace un seguimiento posterior”. 

“Nuestros caballos salen en adopción con la consigna de que no se pueden montar. Mucha gente los quiere para montar o trabajo de campo y realmente no, porque ya sufrieron demasiado y lo que queremos es que tengan una vida de mascotas, cuidados y comiendo todo el día y con atención veterinaria. Salen con un contrato muy estricto, con microchip y estamos en contacto constante con los papás y mámás adoptivos de cada animal”, resaltó. 

Un caso muy especial “Gauchito”

“Uno de los que más me pegó a mí fue el caso de “Gauchito. Me llamó una señora diciendo que el hermano le había dejado un caballo en su casa, que ya no lo usaba más.

El caballo estaba empeorando día a día, ya casi no se levantaba; que él cada tanto le llevaba comida y la señora tenía mucho miedo de la reacción del hermano. Entonces fue todo muy complicado porque temíamos por la seguridad de la señora también. 

Pero cuando me mandó la foto y la vio el doctor Corse dijo: «ese caballo se muere»; yo como no soy veterinaria no me daba cuenta, porque la foto era un caballo acostado de frente, pero Ariel me dice bueno, tenemos que rescatarlo.

Se activó el rescate con un allanamiento porque cuando es en propiedad privada la metodología es distinta no es un caballo que se encuentra en la calle tirado. Así que hubo que hacer un allanamiento intentando que no estuviera el hermano ahí por seguridad de la señora y por seguridad de todos. 

Gauchito llegó muy viejito, pobrecito, se hizo todo lo posible pero partió a los pocos días. Se fue con los mejores cuidados, con el mejor alimento, con manos que lo acariciaban y palabras dulces para él. Es inolvidable”, se emociona Larese al recordarlo. 

La labor que realizan en la institución se define en las palabras que expresan en su página web: “En ACMA sentimos el dolor que nos impulsó a querer cambiar la realidad de los caballos maltratados, disfrutamos de la alegría con cada caballo liberado, caemos en la tristeza de sentirnos muchas veces impotentes; pero nunca dejamos de sentir placer de hacer lo que hacemos por ellos.​ No nos quedamos inmersos en la tristeza, salimos adelante para tratar de cambiar la realidad”.

Dejan sus redes sociales para que la gente puede hacer el seguimiento y ver toda la tarea que realizan cada día allí, donde también “suceden los milagros”.

Facebook: Acma ayuda a caballos maltratados

Twitter: @acmacaballos

Instagram: @acma_caballos

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