Abr 2, 2021 | Zona Ambiental

Ituzaingó: cuidar el ambiente desde casa

En los últimos años, y sobre todo a raíz de la pandemia, la cuestión ambiental cobró cada vez más importancia e incentivó a más personas a querer aportar su granito de arena. En este sentido, el partido de Ituzaingó, en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, ofrece distintos programas para accionar al respecto. En […]
Parque Leloir Ituzaingó – Crédito miituzaingo.gov.ar 

En los últimos años, y sobre todo a raíz de la pandemia, la cuestión ambiental cobró cada vez más importancia e incentivó a más personas a querer aportar su granito de arena. En este sentido, el partido de Ituzaingó, en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, ofrece distintos programas para accionar al respecto.

En diálogo con Nota al Pie, la Directora de Políticas Ambientales del Municipio, Débora Guerra, habló sobre los distintos programas vigentes. Uno de los más antiguos es Ituzaingó SePaRa, que propone la diferenciación de los residuos en origen, y sobre el que la funcionaria afirmó que desde su surgimiento en 2014 hasta ahora, lo que se ha hecho “fue crecer en el programa y fortalecer los puntos”. 

Actualmente el distrito cuenta con ocho puntos oficiales atendidos por personal municipal, como así también con centros adheridos, que son instituciones u organizaciones incorporadas al circuito de recolección y que reciben los reciclables en su sede. Allí se pueden acercar papel, cartón, plástico, vidrio y metal, y también los llamados “residuos especiales de generación universal. En este caso, el aceite vegetal usado y los aparatos eléctricos y electrónicos en desuso”.

Además, el 22 por ciento del distrito cuenta con recolección diferenciada en sus hogares, en la que “el camión municipal pasa una vez por semana por cada uno de estos barrios, y los vecinos pueden sacar solamente los reciclables clásicos”. Es decir, el aceite usado y los materiales eléctricos y electrónicos en desuso sólo pueden acercarse a los puntos de recepción. 

Si bien actualmente la recolección diferenciada sólo está presente los martes en Ituzaingó Sur, los miércoles en Villa Ariza y Villa Alberdi y los domingos en los Barrios Unión y Progreso, Ferroviario, Parque El Salvador y parte de Villa Las Naciones, siempre por la noche, se busca incluir a más sectores. “La próxima que se va a incorporar es la zona del Barrio Procrear y Las Cabañas”, contó la también especialista en Derecho Ambiental.

Guerra explicó que “la recolección se hace con un camión especial para este recorrido” y agregó que están destinando más recursos a la compra de vehículos “para poder seguir ampliando la recolección en todo el distrito, que es a lo que apuntamos”. Sin embargo, explicó que los puntos de acopio se mantendrán “porque hay un montón de vecinos que separan y que necesitan un lugar en donde llevar estos materiales”.

Trabajar en vinculación con lo comunitario y lo cooperativo

Una vez que los reciclables son recolectados en los hogares o recibidos en los centros de acopio, son enviados a dos destinos sustentables. Por un lado, a la cooperativa local “La Muchachita de Los Toldos”, formada el año pasado, y que el segundo y cuarto sábado de cada mes de 9 a 14 hs, los recibe en su sede ubicada en 26 de Abril 4247.

Por otro lado, los reciclables son destinados a la Asociación Civil “Reskt” de Pontevedra, en el partido bonaerense de Merlo, que acompaña a personas en recuperación de droga dependencia. “Su finalidad si bien es social, esos jóvenes realizan tareas de clasificación, acondicionamiento y venta de los materiales, y se convierte en el sustento también para la quinta de recuperación”, explicó Guerra.

En este sentido, la recuperación de residuos se convierte en una fuente de trabajo para muchas personas. La Licenciada en Gestión Ambiental y técnico-administrativa de la cartera, Mercedes Green, aseguró que “la idea del reciclado también es hacer una inclusión social” y agregó que el objetivo de todos los programas es “articular con personas que se beneficien, porque todos los actores de la sociedad se benefician”.

Además, Guerra destacó la participación de la comunidad en las propuestas ambientales y comentó que se creó una mesa social de residuos, “que es un espacio en donde actores de diversos espacios, y de diversos orígenes, hablamos de problemáticas asociadas a la gestión de residuos sólidos y urbanos en el distrito”.

Crear con lo que en apariencia ya no sirve

El paso siguiente al envío de los residuos a los destinos sustentables es su reciclado. Con respecto a los aparatos electrónicos en desuso, son refuncionalizados por Red Reciclar y destinados a familias de niñes con Trastorno del Espectro Autista (TEA). “Es la forma que tenemos de articular, para que algo que a alguien no le sirve, sea acondicionado y pueda llegar a una familia que lo recibe de la mejor manera”, sostuvo Guerra.

Dado que muchos de los elementos electrónicos que se reciben no se pueden arreglar o son sólo partes, no es sencillo acondicionar una máquina completa. Sin embargo, la Directora de Políticas Ambientales expresó que el año pasado se hizo la primera entrega de “cinco computadoras que se pudieron armar de lo que se iba recibiendo” y aseguró que están organizando la próxima entrega.

Ahora bien, un material que se recibe en grandes cantidades es el plástico, que se destina a la Fundación Botella de Amor. Y una vez más entra en escena la comunidad ituzainguense: la iniciativa surgió de un jardín que empezó a hacer, “pero no sabía a dónde mandarlo, cómo hacer, entonces a través del vínculo que tuvo con el Municipio, nosotros nos comunicamos con la Fundación y empezamos a juntar ecobotellas en todo el distrito”, explicó Guerra.

“Lo bueno de estas botellas es que están llenas de un plástico de un solo uso, que anteriormente a esta iniciativa era material que iba a descarte, las cooperativas no las reciclaban”, manifestó la funcionaria. Ese material luego es fundido y utilizado para realizar muebles de madera plástica, que son entregados a cambio de una determinada cantidad de toneladas de plástico.

“Lo que sí los montos son muy grandes. Nosotros ya vamos haciendo cinco entregas, y todavía no se entregó nada. Son bancos, a veces son sillas y composteras, y casi siempre son destinadas a algún espacio en donde lo pueda usar la comunidad”, comentó Guerra y enfatizó que siempre reciben comentarios, consultas o aportes de les vecines, “que es lo que termina haciendo que nos enriquezcamos”.

Con respecto al aceite vegetal usado, que es otro de los residuos recibido en los centros oficiales, Débora Guerra explicó que desde 2011 trabajan con el plan provincial Bio, y el año pasado incorporaron la ordenanza N° 5338. En este sentido, Mercedes Green contó que “antes no se obligaba a lo que era los comercios de comida rápida, a retirar sustentablemente su aceite, ahora la ordenanza los obliga. Antes era una sugerencia, optativo, hacíamos diferentes jornadas de concientización para hablar con los responsables de los lugares”.

“Ahora lo que estamos haciendo es una articulación con provincia, para hacer una capacitación con los generadores, para informarles cómo tienen que separar, porque hay empresas que están habilitadas, no pueden hacerlo con todas las empresas, así que la idea es ampliar lo que es la recolección de aceite, más allá de lo que ya se hacía ahora”, agregó.

Así como la recepción de residuos se convierte en un sustento para las asociaciones o cooperativas que los reciben, el aceite vegetal usado lo es para las instituciones educativas. “Parte de lo que se recauda por la venta de este aceite se entrega en cheque a las escuelas, se hacen unas entregas anuales o bianuales para ciertas escuelas que están adheridas”, afirmó Green.

La importancia de los espacios verdes

“El vecino de Ituzaingó es muy amante de la naturaleza y del verde. Es algo que lo distingue de otros distritos”, aseguró Guerra. En este contexto, el Municipio desarrolla la iniciativa “Eco Canje”, que es una oportunidad para promocionar dos programas dentro del partido: Ituzaingó SePaRa e Ituzaingó Se Planta.

“A través de Ituzaingó Se Planta se promueve la forestación de todo el distrito, principalmente con árboles nativos. Entonces hacemos entrega de árboles a los vecinos, pero les pedimos que traigan un reciclable a cambio”, explicó Guerra. La idea es que “puedan continuar con este hábito de la separación de residuos, sea donde vivan, dentro del distrito, que tengan la información sobre cómo seguir separando y cómo seguir participando de este programa”. 

Con respecto a Ituzaingó Se Planta, la funcionaria comentó que en el Vivero Municipal, ubicado en el predio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – Área Metropolitana de Buenos Aires (INTA – AMBA), en la Avenida Gobernador Udaondo 1695. “Ahí tenemos producción de árboles, actualmente estamos abocados a lo nativo básicamente, y también tenemos jornadas de plantaciones en vía pública y de entrega de árboles a los vecinos que lo solicitan”, explicó.

Tras un mes signado por la iniciativa “Plantamos Memoria”, llevada a cabo en el marco de los 45 años del golpe de Estado cívico-militar-eclesiástico, cabe mencionar que los árboles sembrados durante las jornadas de marzo, son del Vivero Municipal, donde se trabaja la producción de arbolado urbano.

El convenio con INTA – AMBA permite también desarrollar el programa Pro Huerta, “que promueve la generación de huertas urbanas en los hogares de las familias”, explicó Guerra y agregó: “lo que nosotros hacemos es justamente acercarles la posibilidad de que cuenten con un kit de semillas de estación”. Además, otro de los desafíos de la pandemia fueron los cursos y es por eso que ahora brindan talleres y jornadas de educación ambiental online “y también se dan algunas visitas a las huertas, o algunas actividades, sobre todo huertas comunitarias”.

En la misma línea, el año pasado salió la ordenanza N° 5338, que reglamenta el arbolado en todo el Municipio. “Se piden planos de relevamiento arbóreo para los grandes emprendimientos que está viviendo Ituzaingó”, explicó Guerra e hizo referencia a algunos requerimientos que tiene Ituzaingó: “que no esté un edificio pegado al otro, como por ahí se ve en otras ciudades de la zona, sino que tienen lo que se llama retiros obligatorios, tienen un límite de construcción de pisos, tampoco pueden ser tan altos, y tienen características que hacen que se mantenga cierto porcentaje del terreno como zona de escurrimiento para también no saturar el tema de los fluviales”.

El objetivo es preservar la masa vegetal del distrito, por lo que si no se puede modificar la construcción “se establece un sistema de balance o equilibrio de la masa arbórea. Significa que según la especie, según la edad del ejemplar, y según el estado fitosanitario, tiene que cumplir el emprendedor con la reposición de árboles”, explicó y agregó que “lo bueno de esta nueva ordenanza es que prevé que no se puede dar el final de obra a una construcción si no tiene plantado en su vereda”.

Ituzaingó Se Planta – Crédito miituzaingo.gov.ar

Camino a una Reserva Natural Urbana

Además de los programas ambientales vigentes, en Ituzaingó existe el proyecto Reserva Natural Urbana “Río Reconquista”, para recuperar los terrenos lindantes a la cuenca como un área de preservación y de esparcimiento para les vecines.

El distrito forma parte del Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC), dado que es uno de los 18 municipios que la comparten. Débora Guerra explicó que este organismo, a través de la provincia de Buenos Aires, sacó un crédito ante el Banco Interamericano de Desarrollo para el saneamiento del Río. “Dentro de ese crédito, de ese financiamiento que iba a tomar la provincia de Buenos Aires, Ituzaingó presentó el proyecto de Reserva Natural Urbana”, expresó. 

La funcionaria explicó que va a ser un centro de interpretación y de educación ambiental, con “producción de plantas nativas también para reforestar la zona de reserva, con una casa de guardaparques para hacer visitas guiadas”.

Si bien los tiempos son bastante laxos dado el financiamiento internacional, la zona está declarada desde el año pasado como Reserva Natural Urbana Municipal, y cuenta con una riqueza natural no se compra: “tiene características que no tiene otro lugar de Ituzaingó, una gran cantidad de forestación bastante añosa, tiene algunos rasgos de algunas casonas que funcionaban antes con balnearios, tiene también una riqueza histórica muy interesante”.

El espacio está formado por 27 hectáreas ubicadas entre el camino del Buen Ayre y el Río Reconquista, teniendo como límites la avenida Martín Fierro y la autopista del Acceso Oeste. Guerra afirmó que “se va a trabajar en un plan de manejo con participación ciudadana” para debatir “qué uso se le va a dar a la reserva”, más allá de que ya propusieron que tenga un espacio de visitas así como un espacio de preservación, “que no tenga tanto acceso al público, y que sea para hacer observaciones, para hacer estudios, investigaciones por parte de estudiantes, o de las universidades de la zona”.

En este sentido, si bien la parte natural es abierta al público, la Directora de Políticas Ambientales manifestó que no invitan a les vecines a que vayan, porque al todavía no estar cercado “no se puede garantizar la seguridad”.



Reserva Natural Urbana Río Reconquista – Crédito Facebook Ituzaingó es Ambiente

Más información en Instagram:

Ituzaingoesambiente

MunicipioItuzaingo

Compartir:

Notas Relacionadas

Nota Al Pie