
El gobierno nacional acaba de firmar un acuerdo internacional contra el narcotráfico y el narcoterrorismo, y el ministro de Defensa Carlos Presti fue el representante del gobierno de Javier Milei en la firma. El acto se realizó en Doral, Florida, en el marco de la primera Conferencia Anticárteles de las Américas, impulsada por Estados Unidos.
Que EE.UU. convoque a una conferencia “anticárteles” es una broma de Tinelli, o, como dirían los muchachos del tablón, una jugadita para la tribuna.
La presencia del Tte. Gral. Carlos Presti es más que significativa. Es la segunda autoridad militar en actividad luego del comandante en jefe de las FF.AA. que es el presidente Milei. Por lo tanto, expresa la decisión del gobierno de involucrar a las fuerzas armadas en la supuesta lucha contra el narcotráfico y los carteles. Esta es una política que se viene intentando imponer desde el fin de la guerra nacional de Malvinas. Eliminar como principal hipótesis de conflicto y de guerra la ocupación militar colonial de nuestros archipiélagos australes por parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que aspira a colonizar más de 5 millones de kilómetros cuadrados de territorios de indudable soberanía argentina.
Representando a la Argentina en la conferencia que se desarrolla en el @Southcom, en Florida, encabezada por el @SecWar Pete Hegseth y con la participación de países de toda la región.
— TG Carlos Presti (@TGCarlosPresti) March 5, 2026
Con la conducción del Presidente @JMilei, reafirmamos el compromiso de nuestro país con la… pic.twitter.com/5PAnAsmYQc
Desde principios de este siglo, cuando un alto jefe militar con ambición de ser elegido como jefe del Estado Mayor del Ejército regresó de EE.UU. (los que conocen el paño saben a quién me refiero), volvió al país con el Dossier Santa Fe 4 y la iniciativa de EE.UU. de imponer la nueva doctrina de seguridad interna denominada “Nuevas amenazas”. Ese alto jefe militar distribuyó generosamente ese “Dossier” con el texto del documento Santa Fe 4, tratando de inducir la idea de que el destino militar de la Argentina ya estaba decidido y que, castigo infinito mediante después de la osadía de Malvinas, nos convenía adherir sin chistar.
Desde entonces se viene librando una batalla política entre quienes abdican la soberanía nacional a las potencias imperialistas y colonialistas, y quienes defendemos la independencia nacional y cumplir con el mandato de los próceres de la independencia, de conquistar una nación libre de todo dominio extranjero, sin amo viejo ni amo nuevo.
Desde el 2001, los partidarios de renunciar a la lucha por la soberanía, la independencia y recuperar la integridad territorial por la ocupación colonial de nuestros territorios, buscan reducir al sistema de defensa nacional al rol de una fuerza policial. La destrucción sistémica la potenció el gobierno de Menem, y luego se la continuó hasta la fecha. Milei se propone coronar esta política, abriendo cursos a la desintegración nacional y la fragmentación territorial.
La Argentina es uno de los pocos países que cuenta con cinco fuerzas federales de seguridad. Esta realidad sería más que suficiente para descartar involucrar a las fuerzas armadas en funciones propias de esas fuerzas. Estas son Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional Argentina, Prefectura Naval Argentina, Policía de Seguridad Aeronáutica y Servicio Penitenciario Federal. Cada uno con su propio sistema de inteligencia.
Hay que recordar que siempre hemos criticado retirar a la Gendarmería y a la Prefectura de sus funciones verdaderas, es decir, como fuerzas de frontera. Producido este cambio estratégico en la década del 90 y continuado hasta hoy por todos los gobiernos, es que las fronteras se volvieron “un colador”, como se dice comúnmente. Facilitando el avance del narcotráfico, la trata de personas para la esclavitud sexual y laboral, el tráfico de órganos y el de armas. Esto se complementa con los reiterados blanqueos que no exigen explicación alguna del origen de los fondos, alentando así el blanqueo de fortunas provenientes de esos delitos aberrantes. El blanqueo de capitales sin averiguar el origen de esas fortunas y la Ley 27.799 de inocencia fiscal son ya una política de Estado de La Libertad Avanza y son expresiones tangibles de su verdadera política sobre el narcotráfico que dice combatir.
A estas cinco fuerzas federales de seguridad hay que agregar el novísimo Departamento Federal de Investigaciones (DFI), creado dentro de la Policía Federal Argentina e inspirado en el modelo del FBI estadounidense, que, aunque esté dentro de la Policía Federal, se propone expandir como un nuevo sistema emulando al FBI estadounidense.
Si de seguridad interna se habla, también hay que mencionar que en Argentina, el sistema de inteligencia comprende el Servicio de Inteligencia del Estado con rango de la Secretaría de Estado Nacional. Como ya señalamos, acompañan subordinadamente a la SIDE cinco servicios de inteligencia de las fuerzas federales. A este poderoso contingente dedicado a espiar a los compatriotas, hay que sumar las 23 policías provinciales más la policía de la Ciudad de Buenos Aires. 24 servicios de inteligencia agregados a los federales.
Como se explica, la decisión de involucrar a las fuerzas armadas en la supuesta lucha contra los cárteles no responde a las necesidades de la seguridad nacional. Responde al objetivo de acabar de una vez y para siempre con todo el sistema de defensa nacional, coronando así los objetivos políticos y militares de los Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y de febrero de 1990 —plenamente vigentes desde entonces—, cuando se nos impuso el control de policía de parte del Reino Unido sobre nuestra defensa nacional. Responden también al objetivo de subordinar todas las fuerzas de seguridad al control de EE.UU. vía la CIA y la DEA. De esto saben bien Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Bullrich rubricó varios acuerdos con la CIA y, durante el mandato de Macri se concretó el acuerdo con la Guardia Nacional del Estado de Georgia, uno de los centros militares más importantes de EE.UU, durante la gestión como embajador del Sr. Martín Lousteau.
Este acuerdo, acompañado con la presencia del Tte. Gral. Presti, quien viene a ocupar el sillón hasta hoy vacante del Tte. Gral. Balza, es parte de las decisiones estratégicas del gobierno de La Libertad Avanza, al que adhiere Presti. Completa la estrategia de someter a la nación Argentina a las necesidades políticas, económicas, diplomáticas y militares de la tríada imperialista de EE.UU, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte e Israel. Nos involucra en la disputa interimperialista entre las grandes potencias mundiales. Nada más y nada menos que cuando EE.UU. e Israel han llevado la guerra imperialista y de aniquilación a la República Islámica de Irán, una guerra de impredecibles consecuencias para el mundo.
*Eduardo Mariano Lualdi, Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular.

