
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó la Ley 6515 de Mecenazgo y Patrocinio Deportivo mediante el Decreto N.º 96/2. Se aprobó luego de las modificaciones que propuso Matías Lammens (Fuerza por Buenos Aires) al proyecto que había sancionado en 2021. Esta ley promueve que empresas de CABA puedan derivar parte de lo que tributan en Ingresos Brutos para apoyar clubes de barrios, instituciones deportivas y deportistas de alto rendimiento.
“Esta iniciativa es una gran herramienta para esas instituciones que están pasando por un momento muy complicado ante la crisis de ingreso de las familias y la desatención que sufren por parte del Gobierno Nacional”, celebró el legislador porteño en X a lo que denominó como “una gran noticia para los clubes de barrio de la Ciudad”.
¿Qué dice la Ley de Mecenazgo y Patrocinio Deportivo?
El objetivo de la norma es “fomentar la participación del sector privado en el fortalecimiento de la práctica del deporte amateur y la actividad físico-recreativa, como elementos fundamentales de la educación y como factores básicos en la formación integral de la persona para estimular el desarrollo humano, la salud y la convivencia en la diversidad”.
Podrán recibir este mecenazgo: deporte infantil, juvenil, de la tercera edad y para personas con discapacidad; proyectos de fomento y/u obras de infraestructura deportiva; deportistas federados o con más de 2 años de residencia continua en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que representen a la ciudad, integren a selecciones olímpicas y/o participen en campeonatos nacionales, regionales o mundiales; proyectos para el desarrollo y/o entrenamiento de equipos deportivos que representen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en campeonatos nacionales, regionales o mundiales reconocidos por su correspondiente Federación; y entrenadores.
Este mecenazgo también puede destinarse a proyectos deportivos de «inclusión social», a programas de capacitación en gestión y administración de entidades deportivas y en derecho deportivo de Clubes, y a proyectos de investigación en deporte, en medicina deportiva y en gestión, administración y derecho deportivo.

Lammens explicó en X su forma de ver el proyecto: “La actualización de la Ley que impulsamos busca que esta herramienta funcione de la misma manera que el mecenazgo cultural, una política que ya lleva décadas y es una palanca clave del sector de la cultura en nuestra ciudad. En concreto, las empresas van a poder hacer aportes para proyectos de clubes y deportistas con parte de lo que pagan por Ingresos Brutos al fisco de la Ciudad”.
La modificación de esta ley y la de la Ley 1807 (fomento y promoción de las actividades de los clubes de barrio), ambas propuestas por Lammens, fueron aprobadas en la última sesión de la Legislatura porteña en 2024. Para él, “diagramar políticas inteligentes, con impacto real y que usen de manera eficiente los recursos públicos” debe ser el rol del Estado.
La desfinanciación del deporte en la última década

En 2017, el entonces presidente Mauricio Macri decidió que el Ente Nacional de Alto Rendimiento (ENARD) dejara de financiarse de manera autónoma, es decir, que deje de recaudar fondos con un impuesto del 1% a los abonos de las empresas de telefonía celular. A partir de ese momento, empezó a depender de la Ley de Presupuesto de la Administración Nacional, bastante parecido al punto referido al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) de la reforma laboral, que, finalmente, se aplicaría dentro dos años.
Esta medida fue muy criticada en el momento. No obstante, en octubre de 2025 se aprobó el dictamen de mayoría un proyecto que prevé la vuelta a este financiamiento. Según los legisladores que lo promovieron, este proyecto implicaría que se recaude 70 millones de dólares anuales destinados al financiamiento del deporte de alto rendimiento. Contó con el apoyo de deportistas olímpicas como Cecilia Carrizo y Paula Pareto. Aún debe tratarse en la Cámara, aunque con la nueva disposición probablemente sea más difícil su tratamiento dado que todo La Libertad Avanza votó en contra.
Por su parte, el ajuste de Javier Milei también tuvo su consecuencia en los clubes de barrio. En una investigación realizada por Táctica, señalan que, durante 2024, el presupuesto destinado al deporte cayó en un 65% en términos reales. Sergio Palmas, referente de “Táctica, laboratorio del deporte argentino”, destacó que el Gobierno no tiene un plan deportivo, al contrario, “se vacía tanto al deporte de base, con el desfinanciamiento a los clubes, polideportivos o Juegos Evita; como al alto rendimiento, con la reducción de becas”.
A su vez, en la Encuesta Nacional de Clubes que realizó Táctica encontraron que un 40% de los clubes manifestó estar “peor” económicamente que en 2023”. El 75% de los clubes chicos y medianos aumentó su cuota social por debajo de la inflación, pese a que el 95% tuvo incrementos en los servicios de los que disponen. Poco apoyo del Gobierno nacional, pero el 26% recibió aportes del Estado provincial, el 39% del Estado municipal y el 27% de donaciones privadas. Además, el 70% tuvo que realizar nuevas actividades extras para recaudar fondos.
Lammens destacó la importancia de los clubes de barrio en CABA: “Nunca está de más remarcar que los cerca de 300 clubes porteños son infraestructura pública no estatal fundamental en la que, por un lado, se forman las figuras deportivas que luego nos representan en el mundo, y por otro, son un espacio barrial único en el que familias, chicos y personas mayores se cruzan, hacen amigos, aprenden y construyen lazos comunitarios indispensables en este tiempo de individualismo, sedentarismo y adicciones a las pantallas”.

