
La vacunación infantil en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de la última década. Según datos recientes del Ministerio de Salud de la Nación, las coberturas pediátricas registraron en 2025 una fuerte caída y se ubicaron muy por debajo de los porcentajes necesarios para garantizar la inmunidad.
En ese sentido, este fenómeno se repite en gran parte del calendario ya que muchos niños inician el esquema, pero no llegan a completarlo. Por lo tanto, la tendencia descendente se viene consolidando desde hace más de una década y encendió las alarmas entre especialistas, que advierten sobre el riesgo de que reaparezcan enfermedades prevenibles.
“Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es el cumplimiento. Para que la protección sea efectiva, es fundamental que las familias y los equipos de salud revisen el carnet de vacunación y aprovechen cada consulta médica para verificar que las dosis estén al día”, advirtió el médico pediatra, jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría del Hospital Austral y miembro del Departamento Científico de la Fundación Vacunar, Fernando Burgos.
Descenso en la vacunación infantil
En este aspecto, la caída en las coberturas se vuelve más visible al analizar las distintas etapas del calendario. En vacunas como rotavirus, quíntuple o séxtuple y poliomielitis (IPV), la cobertura desciende varios puntos porcentuales entre la primera dosis y las siguientes. La situación se profundiza aún más en los refuerzos, donde los porcentajes bajan de manera considerable y, en algunos casos, se ubican por debajo del 70%.
Sin embargo, el escenario más preocupante aparece en la segunda infancia. A los cinco años, las coberturas de refuerzo de las vacunas triple viral y varicela rondan apenas entre el 45% y el 47%. Esto implica que más de la mitad de los niños no recibe las dosis necesarias para prevenir enfermedades que aún continúan circulando o que podrían reaparecer si la protección de la población desciende.
“A medida que los chicos crecen, disminuye la frecuencia de las consultas pediátricas y eso impacta directamente en la vacunación. Al quedar dosis pendientes, se genera una falsa sensación de protección, cuando en realidad la inmunidad plena se logra con el esquema completo”, remarcó Burgos.
Virus del Papiloma Humano: una infección frecuente y prevenible
Este mismo patrón de descenso en las tasas de cobertura también se replica durante la adolescencia. Uno de los casos más visibles es el de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), cuya cobertura nacional alcanzó en 2024 el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones.
De acuerdo con datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, la vacuna contra el VPH ya venía registrando una caída sostenida en los últimos años. Entre 2015 y 2024, la cobertura descendió del 87% al 55% en mujeres y del 71% al 51% en varones.
En relación a lo mencionado, el Virus del Papiloma Humano es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Se estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de sus vidas.
Por lo cual, aunque existen más de cien tipos de VPH, alrededor de 40 de ellos pueden afectar la zona genital o anal y se transmiten principalmente a través del contacto con piel y mucosas durante las relaciones sexuales.
“El VPH es muy común y muchas veces no da síntomas, por eso la información y la prevención son fundamentales. Contar con datos claros, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos y cuidar la salud a largo plazo”, señaló la directora asociada de Asuntos Médicos en Infectología de MSD Argentina, Dra. María Cecilia Torroija.
En la mayoría de los casos, la infección desaparece por sí sola. Sin embargo, cuando el virus persiste puede provocar distintos tipos de cáncer. Se estima que el 99% de los casos de cáncer cervicouterino están vinculados al VPH y, según el Observatorio Global del Cáncer, esta enfermedad es la tercera más frecuente en mujeres en Argentina y una de las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres jóvenes.
Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar el virus, sí hay herramientas para prevenirlo y detectar sus consecuencias en etapas tempranas. En ese sentido, la educación sexual integral, el uso del preservativo, los controles ginecológicos de rutina y la vacunación cumplen un rol central en la prevención.

