
La Justicia procesó con prisión preventiva por homicidio agravado a Darián Gastón Miño, oficial de la Policía de la Ciudad quien le disparó a Juan Gabriel González, un vecino de Villa Lugano.
El hecho ocurrió durante la tarde de Navidad cuando la policía asistió al lugar por disturbios entre vecinos. Se investigan a otros cinco agentes por presunto encubrimiento del crimen mientras que se sobreseyó al entorno de la víctima tras las acusaciones de las propias fuerzas de seguridad.
El juez Hugo Decaria, encargado del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°20, consideró que los elementos de prueba incorporados hasta el momento “acreditan la materialidad y participación del imputado”.
Por tal razón, Miño está acusado de “homicidio agravado por haberse cometido en abuso de su función o cargo al revestir la calidad de miembro integrante de una fuerza de seguridad”, según lo previsto en Artículo 80, inciso 9 del Código Penal, con una pena de prisión perpetua.
En otro apartado del fallo, se dispuso el sobreseimiento del hijo y el de la pareja de la víctima, Dante Gabriel González y Nelly Portillo, como también el del vecino Néstor Chávez. Todos ellos habían sido aprehendidos y acusados por un presunto “homicidio en riña”.
En cuanto a la autopsia preliminar del crimen, se reveló que González murió por las heridas de un proyectil de munición múltiple en tórax y abdomen, lo que originó hemorragias interna y externa.
Así, desprenden que el policía Miño “disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia de menos de cinco metros, logrando impactar municiones metálicas en el lado derecho del abdomen de la víctima, donde presentó lesiones”.

Los hechos, un crimen y la falsa historia de la policía porteña
El 25 de diciembre de 2025 transcurrían las primeras horas de la tarde de Navidad cuando unos llamados al 911 alertaron a la Policía de la Ciudad sobre peleas entre vecinos de la Villa 20 de Villa Lugano.
Al lugar arribaron agentes de la División Unidad Táctica de Pacificación de la policía porteña, la cual terminó enfrentándose a los vecinos.
Según las imágenes de video que trascendieron, se observa a la víctima Gabriel González de 45 años, sin remera, en pantalón corto y descalzo peleando cuerpo a cuerpo con cuatro policías que lejos de reducirlo reglamentariamente lo enfrentaban a bastonazos.
Tras ello, arriba al lugar el policía Gastón Miño y le dispara a González a corta distancia con una escopeta marca Benelli modelo M3 SUPER 90, calibre 12-70, según un informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI).
Tras el ataque en el frente de la casa de la propia víctima arribaría personal médico del SAME para trasladarlo al Hospital Piñeiro, donde se confirmaría su muerte.
A partir de allí, la policía de la ciudad haría circular la versión de una muerte por un arma blanca tras un enfrentamiento entre propios vecinos, apuntando al entorno de la propia víctima.
En su comunicado, la CORREPI relató lo que denominó el “operativo encubrimiento” por parte de la policía porteña: “Mientras el oficial primero Darián Gastón Miño se retiraba del lugar, sus colegas armaron la “historia oficial” que notificaron al juzgado de turno: “En una pelea entre vecinos, uno resultó herido por arma blanca”.

Y agregaron que por le hechos detuvieron “por “homicidio en riña” a Nelly, también herida, compañera de Juan Gabriel, su hijo Dante, apaleado, y su amigo Néstor, con una fractura del hueso malar”.
El documento de CORREPI continuó: “Les duró poco la fantochada”, y contaron que además de los varios golpes recibidos “presentaba un orificio de entrada de ¡14 cm. De diámetro! En el epigastrio, producto del impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple”.
Y agregaron que “el taco de metal del cartucho fue recuperado dentro de su estómago y el detector de metales permitió ubicar 9 postas metálicas esparcidas entre sus órganos”.
Este accionar de la policía porteña no es novedoso, y así lo remarcó CORREPI: “La policía de la Ciudad es la más letal del país. Como ya ocurrió con los oficiales Otero y Pérez, condenados a prisión perpetua por los homicidios agravados de Cristian “Paragüita” Toledo y Claudio Romano, vamos por juicio y castigo al asesino de Juan Gabriel González y sus cómplices”.

