
Los seres humanos pudieron, es decir pudimos, pasar de la comunicación por gestos a la comunicación por señales transmitidas a mayor distancia, de las señales a los símbolos y de éstos a los signos comunicados sobre diferentes soportes.
Los signos sobre papel se trasladaron a otros materiales y a otras formas de transmisión que recuperaban la visión de gestos cuando las imágenes, a su vez, se pudieron transmitir.
Las imágenes primero fueron sin sonido, luego sonoras y en colores, pudieron conservarse y trasladarse en el espacio y en el tiempo.
La visión de la imagen en movimiento y con sonidos logró un efecto de realidad , algo que implicaba a los espectadores produciendo afectos, como reacciones diversas.
Esa emocionalidad, como respuesta ante las percepciones, es mayor cuando se informa por medios audiovisuales que cuando es por la prensa escrita.
Hoy no solamente se informan hechos ocurridos sino que se difunden hechos y situaciones que nunca sucedieron a través de videos con noticias falsas, con las que se producen efectos que implican percepción, imagen y memoria. Efectos subjetivos que perduran e inducen muchas veces a creer situaciones y a tomar posición.
Hay diferencias entre el mensaje escrito y el transmitido por imágenes sonoras, pero también en la percepción de los mismos y su incidencia subjetiva, sus efectos.
Emoción, memoria y educación frente a la inmediatez de la imagen
La palabra hablada siempre produce efectos, algo que demostró ampliamente el psicoanálisis. La percepción, la imagen y la memoria fueron estudiados por Piaget en todas las formas de procesarse respectivamente. Los llamó aspectos figurativos de la inteligencia.
Estos aspectos figurativos son diferentes en las diversas edades de los seres humanos y se construyen según los contextos y las experiencias.
Además: No todas las percepciones son imágenes mentales y no todas las imágenes son recuerdos que se evocan luego.

Hay efectos inmediatos y otros que quedan inconscientes.
Estas diferencias hay que considerarlas en la educación de los niños Y también en la difusión de noticias que ahora sabemos que pueden ser falsas.
Este ingrediente de la falsedad de lo transmitido en diferentes soportes afecta a todos y en los menores, sin ninguna duda, incide en su formación.
De ahí también cabe comprender la medida adoptada por diferentes países europeos en cuanto a poner limitaciones y prohibir el uso de teléfonos celulares en los niños hasta cierta edad, en las escuelas en particular y en cada vez mayor número de países.
Pero los efectos son múltiples en el desarrollo cognoscente de los niños y también en las formas de acción y de interpretación de la realidad en jóvenes y adultos
Pantallas, falsedad e inteligencia artificial: desafíos para la formación y el aprendizaje
La inmediatez de la pantalla que pasa a otra pantalla ,con su titilar e iluminación, no permite el tiempo de la construcción reflexiva, de un registro razonado de la información construyendo conocimientos.
Por otra parte, si para Walter Benjamin la fotografía desligaba al arte de su base cultural, desvinculando sus producciones de la tradición cultural específica , quitando autenticidad, con la IA desaparece totalmente abriendo posibilidades de múltiples riesgos.
Particularmente en la formación de niños y adolescentes aún no sabemos todas las consecuencias vinculadas al uso de las pantallas a partir de la aparición, en el 2007, del teléfono inteligente cuyo uso se fue generalizando después del 2010. Por ello se habla de la generación Alfa para referirse a los nacidos desde el 2010.
Tardíamente llegó la recomendación de no permitir en los primeros años de vida el contacto con los celulares, desde organismos internacionales, pero aún no disponemos de estudios e investigaciones que brinden suficientes referencias sobre las consecuencias de su uso cotidiano, durante muchas horas ,en toda las edades.
Por ahora comenzaron las medidas que impiden su uso en algunos escenarios pero desconocemos los efectos, en general, sobre las posibilidades de aprendizaje y los registros de datos en la memoria.

