
“Mejor Así” marca un momento de inflexión para Cossi, que vuelve sobre su obra como quien revisita una pregunta todavía abierta. En diálogo con Nota al Pie, el músico Carlos Cossi señaló que “Millennial” propone un groove hipnótico que desnuda la fragilidad del presente y la complejidad de sus signos.
Luego de las presentaciones recientes en Buenos Aires y Uruguay, la banda refuerza una etapa de expansión artística donde cada adelanto funcionó como una pieza clave para delinear el nuevo sonido del proyecto.
“Millennial” se convirtió en el anticipo más contundente del álbum. El single desplegó un groove envolvente y profundizó la línea estética ya insinuada en “Islas” y “Mejor Así”, canción que dará nombre al disco que se lanzará el 12 de diciembre. Con la participación especial de Bodie, referente del universo creativo vinculado a Cerati, Bosio y Melero, la producción adquirió un pulso distintivo y sumó una dimensión estética que potenció la identidad del proyecto.
Grabado en los históricos estudios Romaphonic e Ión por Hernán Agrasar, el tema reunió a la formación anterior del grupo y a un equipo técnico de primera línea. Acompañado por Javier Loppez, Matías Guastoni, Cuchu Dallasta y Simone Perruccio, además de un elenco amplio de músicos invitados, Cossi consolidó una apuesta sólida hacia la renovación.
–“Millennial” nació entre Buenos Aires y Montevideo, y en medio de dos formaciones distintas, ¿De qué manera ese tránsito geográfico transformó tu forma de concebir el proyecto?
Millennial es una de las canciones del nuevo álbum que estuvo finalizada antes del cambio en la formación de la banda, aunque en una etapa en donde comenzaban a surgir señales de cumplimiento de un ciclo para el proyecto. El desarrollo de las canciones de este disco tuvo dos etapas bien diferenciadas: una de búsqueda inicial mía como compositor con la formación anterior, en la que llevaba el esqueleto de una canción o un demo más armado y se trabajaban arreglos en la sala de ensayo; y otra, paralela y posterior, de producción y edición.
–En lo emocional y desde el lado humano, ¿Cómo lo viviste?
Mis sensaciones asociadas a esta transición son de agradecimiento por haber logrado conciliar aportes tan diversos y valiosos en una canción y un álbum; de excitación por el nuevo sonido en vivo; y de mucha curiosidad y anticipación acerca de cómo evolucionará el estilo del proyecto de ahora en más, al punto de que ya hay planes de grabar canciones con la nueva formación el año que viene.
–Grabaron en estudios emblemáticos como ION y Romaphonic, espacios donde se respira historia, ¿Hubo algún instante del proceso que te revelara algo nuevo sobre la canción o sobre vos mismo como intérprete?
Las primeras tomas no fueron buenas. Por alguna razón, decidí tirarme al piso boca arriba buscando, tal vez, que todas las energías creativas que rondan ese estudio -imaginadas o no- entraran de alguna forma en mí. Luego, cuando volvieron Bodie y Hernán, canté como nunca lo había hecho. Lo que uno admira suele tener un doble filo de carga y palanca, de exigencia y trampolín. Por una mezcla de suerte e intuición, pude saltar, creo, en la dirección correcta.
–¿Qué te interesa explorar cuando planteás esa inquietud de la búsqueda personal de sentido?
No tuve un propósito muy definido de escribir sobre los Millennials. Lo que me gustaba era la polisemia de la palabra y su musicalidad. Recién cuando empecé a componer -la primera versión salió de una en mi casa antes de salir para un ensayo- y en los días siguientes, me empezó a interesar el asunto, un tema, que yo sepa, casi inexplorado en el rock pop. En ese sentido, es muy liberador hablar de lo que no se habla y uno siente que puede agregar algo en un territorio virgen, siempre incluyéndome en el asunto y con una mirada más general.
–¿Tal vez buscando una dirección?
Si le pregunto al millennial “dónde vas” es, en parte, porque se trata de una generación en donde el presente tiene más peso que el pasado y el futuro en relación con generaciones anteriores. Pero, sobre todo, porque tal vez me sirva a mí para aclarar algo de mi propio rumbo y, antes que nada, porque musicalmente siento que expresa algo interesante.
En cuanto a encontrar la dirección propia, creo que el jardín importa más que las flores. En otras palabras, la dirección es también la búsqueda.
–¿Qué te enseñó convivir con obras que pertenecen a etapas tan diferentes de tu vida creativa y emocional?
Quisiera pensar que me acerqué a algo que siempre fue un motor en mi vida. Como compositor y en general, es el motor de casi todos los compositores: generar una obra que perdure en el tiempo. Llevando las cosas aún más allá, Hannah Arendt sostenía que el santo y seña del arte era la eternidad. Es un asunto difícil de dilucidar y comprender.
Algo tienen las canciones de Mejor Así, y no tengo claro del todo qué es, que se sostienen hasta hoy. Y a mí y a los que las han escuchado, y me han comentado sus sentires, nos siguen emocionando. Espero que esa actualidad de las canciones continúe en los años venideros, ya veremos.
–En un panorama tan diverso, ¿qué considerás que hoy realmente puede sentirse como ‘innovación’ en la música?
Para no autoengañarse y caer en delirios de grandeza, hay que señalar también que los tiempos presentes habilitan una convivencia de estilos mucho más amplia que antes, cuando las décadas suponían fuertes caducidades y vencimientos. Basta recordar las injustas condenas a la música disco, por ejemplo, o la admirable carrera por innovar que iniciaron The Beatles y continuaron figuras como Bowie que hacía que en tres o cuatro años un estilo fuera parte de un pasado superado aún para los artistas.
–¿Actualmente cómo lo ves?
Hoy vivimos un aparente presente continuo en donde la diversidad sostenida parece la regla. Al mismo tiempo, uno extraña la idea de futuro sin fojas cero, como evolución hacia algo mejor. De hecho, en nuestro caso, me gustaría que el próximo disco sea bastante distinto a este y en lo posible mejor, ampliando o reformulando la identidad.
–¿Cómo encontraste ese equilibrio entre observar críticamente la época y, al mismo tiempo, celebrar el acto de crear?
Uno nunca sabe muy bien cómo logra algunas cosas, especialmente en la música que debe ser la más abstracta e inasible de las artes. Lo que puedo decir es que, como compositor, me atrae mucho la ambigüedad, los claroscuros y las contradicciones y me desestimulan las certezas y certidumbres. Creo además que la música por la condición que señalaba más arriba, debe ser el arte, junto al cine -artes del movimiento-, más apto para captar todo lo fluido, los matices, lo incierto y lo contradictorio. Me entusiasma más explorar musicalmente la aparente vitalidad en la supuesta falta de rumbos que una probada falta de rumbos en la vitalidad ciega.
–El año ya se está yendo, ¿Qué les depara el 2026 para COSSI?
El próximo año se cumplen 10 años del proyecto así que venimos proyectando una diversidad de cosas para celebrarlo. Entre ellas, estará la presentación oficial de álbum Mejor Así que la vincularemos al aniversario, el lanzamiento de nuevos singles del mismo, la grabación de canciones inéditas con la nueva formación, nuevos videos y la posibilidad de un lanzamiento que incluya estas canciones, canciones en vivo y remixes de toda la trayectoria.

