
Esta semana, el Sindicato de Trabajadores de Enfermería (SITRE) presentó un escrito ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires en rechazo a la Ley 6.767, conocida como Ley de Enfermería. Entre los argumentos contra la normativa, exponen que sigue habiendo un trato desigual, con salarios más bajos, menos descanso y días destinados a la formación, en comparación con otros profesionales de la salud.
Cabe mencionar que el recorrido judicial comenzó con un amparo, que ya tuvo dos fallos favorables para los trabajadores, ordenando la nivelación salarial. Sin embargo, fueron apelados por el Gobierno porteño y el caso quedó en manos del Tribunal que aún no emitió sentencia, pero ya estaría en condiciones de hacerlo.
El objetivo del SITRE es que los licenciados sean incluidos en la Ley 6.035, que define cuáles son las 24 carreras profesionales de la salud porteña. Al respecto, el secretario general del sindicato, Christian Acosta, señaló: “No estar incluidos significa ganar muchísimo menos, en algunos casos la mitad de lo que deberíamos”.
Un enfermero que recién ingresa a trabajar en el ámbito porteño promedia los $900.000 de bolsillo. “Además, si un enfermero trabaja en terapias intensivas, no percibe el plus por estar en áreas críticas”, advirtió Acosta.
Así, mientras el amparo avanzaba en el Poder Judicial, el Sindicato inició conversaciones con distintos legisladores porteños para intentar que los enfermeros con licenciatura sean incluidos en dicha ley. Cuando parecía que estaban los votos necesarios para hacerlo, el Gobierno porteño presentó un proyecto alternativo, la llamada Ley de Enfermería, que se aprobó en noviembre del 2024, por un solo voto de diferencia.
Esta normativa representó menos derechos laborales que el proyecto original. En ese sentido, el representante sindical explicó que “plantea una nivelación salarial hacia el escalafón más bajo de la carrera profesional, en cuatro tramos en dos años. O sea, migajas, de acá al 2027”. “Nos acercan a un salario de un residente de reciente ingreso, un R1, que hoy gana más de 1.300.000 de bolsillo. Es decir, alguien que recién pisa un hospital. Yo, con 20 años de trabajo, en dos años, voy a ganar lo que ganan ellos”, describió. “Los residentes no ganan bien, pero hoy nosotros estamos mucho peor”, afirmó.
Para finalizar, Acosta destacó que la Justicia porteña ya reconoció la capacidad del SITRE para representar a sus afiliados en este amparo colectivo, y que, tras años de lucha, confía en que finalmente su actividad sea reconocida. “No vamos a parar hasta obtener lo que merecemos. Salario digno, tiempo disponible para mejorar nuestra formación, descanso acorde y la reivindicación de nuestra profesión”, concluyó.

