sábado 20 de julio de 2024

Héctor Germán Oesterheld, una vida de militancia

En vísperas de un nuevo aniversario de su desaparición a manos de la última dictadura cívico-militar, Nota al Pie repasa la vida del escritor y guionista argentino que marcó un antes y un después en la historieta nacional.
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Además de Juan Salvo, otros personajes creados por Héctor Oesterheld fueron Bull Rocket, Ernie Pike y Sargento Kirk. Crédito: Ministerio de Cultura.

El próximo 27 de abril se cumplirá un nuevo aniversario de la desaparición del escritor Héctor Germán Oesterheld. El pasado lunes, Ricardo Darín confirmó que será parte de la serie de El Eternauta, la obra más reconocida del autor, que dirigirá Bruno Stagnaro y será producida por Netflix. Por esta razón, Nota al Pie repasará la vida del guionista que marcó una era en la historieta argentina.

Héctor Germán Oesterheld nació un 23 de julio de 1919 en Buenos Aires. Conoció a su esposa Elsa Sánchez cuando estudiaba geología y escribía libros de divulgación científica para niñes. Con ella tuvo cuatro hijas: Estela, Diana, Beatriz y Marina. Sus hijas también fueron desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar argentina.

Oesterheld publicó varios relatos en revistas como Misterix y Hora Cero, donde aparecieron por primera vez personajes como Bull Rocket y Sargento Kirk. En 1955 creó la Editorial Frontera junto a su hermano Jorge. La primera gran aparición en esta editorial fue Ernie Pike, una historieta bélica sobre un corresponsal de la Segunda Guerra Mundial. 

El 4 de septiembre de 1957 se publicó su obra más famosa, El Eternauta, con dibujos de Francisco Solano López, que contaba la historia de una invasión extraterrestre en Buenos Aires. Su protagonista, Juan Salvo, lidera la resistencia comprendiendo que “el único héroe válido es aquel que actúa en grupo”. 

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En 1977, Héctor Oesterheld y sus cuatro hijas, Diana, Elisa, Beatriz y Marina, fueron secuestrades junto a sus parejas. Crédito: Ministerio de Cultura.

La militancia y la familia

“Yo no puedo excluirme de la lucha en la que está involucrada toda la juventud, incluidas mis hijas, que además es por una causa en la que siempre creí: un país mejor”, le objetó Germán Oesterheld a su esposa, cuando ella criticó que haya ido con sus cuatro hijas a recibir a Juan Domingo Perón a Ezeiza, en su regreso del exilio. 

En la biografía “Los Oesterheld”, Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami relatan la historia de la familia a la que la dictadura secuestró y torturó. Beltrami, en una nota con Télam, consideró que la militancia de elles cinco “se gestó en los diálogos y vivencias compartidas en la casa que la familia tenía en Béccar”.

Las cuatro hijas comenzaron a militar en la Juventud Peronista (JP) y después formaron parte de Montoneros junto a su padre. En 1975, la familia abandonó su casa en Béccar para pasar a la clandestinidad. Él siguió escribiendo en algunas publicaciones de Montoneros como Noticias, El Descamisado y Evita Montonera. Además, por medio de terceros envió  la segunda parte de El Eternauta mientras hacía tareas de enlace para Montoneros. 

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En 2016 se publicó el libro “Los Oesterheld”, de las periodistas Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami, que cuenta la historia de la familia desde los años en Béccar hasta su militancia. Crédito: Ministerio de Cultura.

La primera víctima de la familia fue Beatriz, secuestrada en San Isidro, en junio de 1976, cuando tenía 21 años. Unos días después le avisaron a su madre. Elsa fue a la policía y a Campo de Mayo y presentó un habeas corpus. El 7 de julio le dijeron que su hija murió junto a otras cinco personas. Fue la única hija a la que pudo enterrar. La pareja de la jóven, Carlos “Juan Sin Tierra” Della Nave, fue secuestrado tres meses después. Él, entre otras cosas, había colaborado con Rodolfo Walsh en tareas de intercepción de comunicaciones para la Inteligencia de Montoneros.

La segunda hija en desaparecer fue Diana Oesterheld, que había ido a Tucumán a reforzar la organización de Montoneros en la provincia. Tenía un hijo de un año, Fernando, y estaba embarazada de seis meses cuando fueron secuestrades en San Miguel de Tucumán por la policía local. El niño fue abandonado como NN en la Casa Cuna de la provincia, pero luego pudo ser recuperado por sus abuelos paternos. Él dio sangre en búsqueda de su hermana o hermano. Y, mucho tiempo después, este registro le sirvió para poder identificar los restos de su papá Raul Araldi, tras una llamada de Antropólogos Forenses

Estela, con su esposo Raul Mortola, era parte de la dirección de la Columna Sur de Montoneros. Fueron asesinados el 14 de julio de 1977 por una patota de civil que allanó su vivienda. Los asesinos se llevaron a su hijo para presentarselo a su abuelo, Héctor, que ya estaba detenido y después se lo dejaron a su abuela Elsa. La otra hermana, Marina Oesterheld, fue secuestrada el 27 de julio de 1977 junto a su pareja Alberto Seindus. Se cree que habría dado a luz en Campo de Mayo. 

En abril de 1977, Héctor Oesterheld fue secuestrado en la ciudad de La Plata. Se cree que lo dejaron vivo hasta principios de 1978. Pasó por varios centros clandestinos como Campo de Mayo, El Vesubio y El Sheraton y, según testimonios recopilados por Nicolini y Beltrami, les torturadores le informaban de todo lo que le pasaba a las hijas. No se sabe con exactitud la fecha de su muerte. Con el fallecimiento de Elsa Sánchez en 2015, sólo quedan vivos los dos nietos Fernando Araldi y Martín Mortola, mientras que dos nietes aún continúan desaparecides. 

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